Ohio State busca cerrar pretemporada perfecta ante Memphis
La noche del 6 de septiembre en el Jesse Owens Memorial Stadium no será un amistoso más en el calendario. Para Ohio State, el duelo ante Memphis (7 p.m., B1G+) es el último examen antes de lanzarse de lleno a la batalla de conferencia. Y llega en un momento en el que las Buckeyes respiran confianza… y algo de revancha.
Vienen lanzadas: 3-0-1 en el inicio de temporada y un 4-0 reciente frente a Princeton que dejó un mensaje claro. En Columbus no se regala nada.
Un ataque afinado y nombres que empiezan a pesar
El festival ante Princeton tuvo varias protagonistas. Mia Stevens estrenó su cuenta goleadora universitaria tras una asistencia precisa de Callie Tumilty, un tanto que puede marcar un antes y un después para la atacante en su primer gran escenario.
El golpe de autoridad, sin embargo, llevó la firma de Amanda Schlueter. Gol en el primer minuto. Penalti convertido en el último. Un doblete que habla de una delantera conectada desde el pitido inicial hasta el final, capaz de castigar al rival en cualquier descuido.
Entre medias, Jadin Bonham se dedicó a tejer el juego. Dos asistencias: una en el primer gol de Schlueter y otra en el tanto de Elle Britt. Producción, claridad y peso en tres cuartos de campo. Es el tipo de jugadora que convierte una buena noche en una goleada.
Un muro llamado Northrup
Mientras el ataque se divierte, detrás hay una estructura que no concede. Peighton Northrup firmó ante Princeton la tercera portería a cero de su carrera, con dos paradas y, sobre todo, una serenidad que contagia a toda la línea defensiva.
La zaga de Ohio State apenas permitió dos disparos a puerta en todo el partido. Dominio territorial, anticipación, lectura de juego. No fue solo Northrup; fue un bloque entero imponiendo su ley. No sorprende que la guardameta haya sido nombrada recientemente B1G Goalkeeper of the Week. El reconocimiento llega porque el rendimiento ya es sostenido.
Memphis, vieja herida y prueba real
El duelo del domingo será apenas el segundo enfrentamiento histórico entre Ohio State y Memphis. El anterior, en 2023, se lo llevó el conjunto de Tennessee. Ese dato no se olvida en Columbus. Menos aún cuando se trata del último partido no conferencial del calendario.
Memphis llega con un 2-2-1 que no impresiona a primera vista, pero su presencia en el IWSOC Coaches' Poll Top 25 —único representante de la American Conference en ese listado— revela su verdadero nivel competitivo. No es un rival de trámite. Es un equipo acostumbrado a moverse en el entorno de la élite.
Ohio State, por su parte, presenta un 2-1-1 frente a equipos que hoy militan en la American Conference. Balance positivo, sí, pero lo suficientemente ajustado como para mantener la guardia alta.
El peso del ranking y la oportunidad de un golpe de autoridad
Las Buckeyes llegan a esta cita en su punto más alto de consideración nacional desde octubre de 2024: número 8 en la encuesta de entrenadores. No es una cifra cualquiera. Es el reflejo de un proyecto que ha aprendido a ganar partidos grandes: 47 victorias ante equipos del Top 25 adornan su historial.
Ese contexto convierte el choque ante Memphis en algo más que un simple cierre de fase no conferencial. Es una oportunidad para validar el ranking, para reforzar la narrativa de un equipo que no solo suma, sino que convence. Para llegar a la conferencia con el mensaje claro: en Columbus se apunta alto.
El escenario está listo. Entrada y estacionamiento gratuitos, estadio abierto, un rival con cuentas pendientes y un equipo local que huele a temporada grande. La pregunta ya no es si Ohio State está preparada.
La cuestión es hasta dónde puede llegar este grupo cuando el nivel de exigencia suba un peldaño más.






