Los tenistas cambian de táctica: nuevo consejo asesor para los Grand Slam
Los líderes del vestuario del tenis mundial han decidido cambiar de pista. Después de un año y medio de pulso público con los cuatro Grand Slam, el grupo de jugadores que encabezó la campaña por mayor peso en las decisiones y un reparto más justo del dinero da un paso atrás en la confrontación abierta… para entrar en la sala de reuniones.
Según informa Asharq Al-Awsat, los tenistas pondrán fin a su campaña pública y canalizarán ahora sus demandas a través de un nuevo Player Advisory Council, un consejo asesor de jugadores que se creará de forma conjunta con los grandes torneos.
De la presión mediática a la mesa de negociación
El movimiento no nace de la nada. La campaña arrancó en marzo de 2025 con un mensaje claro: más voz en la gobernanza de los Grand Slam, más inversión en bienestar del jugador y una porción mayor de los ingresos globales de los torneos. Sobre la mesa, una cifra concreta: destinar el 22% de los ingresos totales a premios en metálico.
El pulso se endureció este año. El grupo coordinó una reducción de los compromisos con la prensa antes de Roland Garros y Wimbledon, un gesto que incomodó a organizadores y circuitos y que dejó claro el nivel de determinación del vestuario. Bajo esa presión, los cuatro grandes respondieron con lo que más se ve: subidas notables en los premios.
Los números hablan solos. En 2024, el Australian Open repartió 79,92 millones de dólares; Roland Garros, 71,56 millones; Wimbledon, 86,79 millones; y el US Open marcó un récord histórico con 108 millones. Según las estimaciones del propio grupo de jugadores, más de 30 millones de ese incremento reciente en los grandes superan de largo las tasas de crecimiento habituales.
El mensaje es evidente: la campaña ha movido agujas.
Un nuevo órgano con voz permanente
Ahora el escenario cambia. Los jugadores han explicado en un comunicado que trabajarán directamente con los cuatro Grand Slam para dar forma al Player Advisory Council. La idea es sencilla, pero ambiciosa: un órgano estable que garantice que los tenistas sean consultados de manera directa y puedan negociar de forma permanente, no solo a golpe de crisis o de comunicados públicos.
Es un giro de táctica. Menos gestos de ruptura, más institucionalidad. Menos ruido, más estructura.
Eso no significa que el grupo dé por cumplidos sus objetivos. Ni mucho menos. El listón sigue en el mismo sitio: alcanzar ese 22% de los ingresos de los torneos destinado a premios antes de 2030. Los propios jugadores reconocen que la meta aún queda lejos, aunque subrayan el salto cuantitativo en los premios desde el inicio de la campaña.
Hay otro frente que empieza a abrirse con fuerza: el bienestar del jugador. El US Open se ha convertido en el primer Grand Slam que compromete una partida específica de 2 millones de dólares para este apartado. Es un gesto simbólico, pero también un precedente. El grupo aplaude la iniciativa y deja claro que espera que esa cifra crezca con el tiempo y que los otros tres grandes sigan el mismo camino.
Roland Garros, por su parte, ha planteado un modelo que puede marcar tendencia: vincular los pagos a los jugadores con los beneficios reales del torneo. Un sistema que, si se consolida, uniría de forma directa el éxito económico de los grandes eventos con la mejora del bolsillo de quienes los sostienen sobre la pista.
Pausa estratégica, no punto final
Pese al cambio de tono, la advertencia está ahí. Los jugadores han dejado claro que esta retirada del escaparate mediático no es irreversible. Si el nuevo consejo no se traduce en avances tangibles hacia los objetivos fijados, el grupo se reserva el derecho a reactivar la campaña.
La batalla por el poder y el dinero en el tenis de élite entra así en una nueva fase. Menos pancartas, más actas de reunión. La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿será el Player Advisory Council la herramienta que cambie de verdad el equilibrio de fuerzas en los Grand Slam antes de que llegue 2030?






