La nueva geografía de la NBA: traspasos y regresos de estrellas
La próxima temporada de la NBA asoma en el horizonte y, con ella, un ecosistema de fantasy completamente distinto. Grandes estrellas han cambiado de camiseta, otras regresan de lesiones graves y varias jóvenes figuras amenazan con irrumpir en la élite estadística. El tablero se ha movido tanto que, pese a todo, hay una certeza inamovible en lo más alto.
Jokić sigue siendo el norte
Nikola Jokić (DEN) continúa siendo el ancla absoluta del fantasy. Formato que se elija, formato en el que el serbio domina. Produce en todas las categorías, juega, rara vez descansa y su contexto en Denver no se ha visto alterado de forma que comprometa su volumen. Es el número 1 más seguro del juego.
A partir de ahí, el debate se enciende.
Victor Wembanyama (SAS) ya no es promesa, es amenaza directa al trono, sobre todo en ligas de categorías, donde su impacto en tapones rompe semanas él solo. Shai Gilgeous-Alexander (OKC) mantiene su aura de elección top-3 en categorías gracias a la eficiencia y a un perfil sin apenas fisuras, aunque en puntos y High Score su techo visual no es tan estratosférico como el de otros.
El nuevo orden de las superestrellas
La salida de LeBron James rumbo a Philadelphia abre un boquete de uso en Los Angeles Lakers. Luka Dončić (LAL) es el gran beneficiado: ya tenía un volumen de balón gigantesco y ahora su techo de puntos, asistencias y triples roza niveles históricos. Austin Reaves (LAL) también sube de escalón, con más responsabilidad ofensiva aunque con el riesgo lógico de perder algo de eficiencia.
En Boston, Jayson Tatum (BOS) regresa de una rotura de Aquiles y vuelve como referencia absoluta, ahora acompañado por Paul George y sin Jaylen Brown. Se espera que Tatum recupere su volumen habitual, con George aportando anotación y defensa, pero arrastrando su historial de pocos partidos por temporada.
Giannis Antetokounmpo (MIA) protagoniza otro terremoto: deja Milwaukee para unirse al Heat. En fantasy, su perfil se mantiene: monstruo en puntos, rebotes y estadísticas de poder, penalización en triples y tiros libres en ligas de categorías. A su lado, Bam Adebayo (MIA) debe adaptarse a compartir pintura con un alfa absoluto, lo que puede traducirse en menos rebotes pero más tiros exteriores.
En Philadelphia, el movimiento es casi de videojuego: LeBron James, Jaylen Brown y el ya presente Joel Embiid se unen a Tyrese Maxey y al joven VJ Edgecombe. Maxey pierde volumen tras un curso de estrella principal; Embiid, con menos presión para exprimir la fase regular, podría ver caer minutos y uso, y LeBron entra en una etapa con menos carga, más eficiencia puntual que acumulación de estadísticas masivas.
Regresos de lujo y dudas físicas
La próxima campaña también estará marcada por las grandes vueltas. Tyrese Haliburton (IND) retorna de su lesión de Aquiles a un entorno hecho a su medida. Sigue siendo talento claro de primera ronda, aunque su presencia reducirá el volumen que Andrew Nembhard disfrutó el curso pasado y recortará uso a Pascal Siakam.
Kyrie Irving (DAL) vuelve tras romperse el ligamento cruzado y se asocia con Cooper Flagg, flamante Rookie del Año 2025-26. Irving sigue siendo oro puro en ligas de categorías por su eficiencia y bajo número de pérdidas. Algo similar ocurre con Dejounte Murray (NOP), que, ya recuperado de su Aquiles, debe volver a minutos altos y a ser fuente fiable de robos.
Damian Lillard (POR) regresa también de una rotura de Aquiles, pero lo hace a un contexto muy distinto: compartirá balón con Ja Morant, Deni Avdija y Jrue Holiday. Ya no es garantía de ser opción ofensiva número uno o dos, lo que obliga a ajustar expectativas.
Kevin Durant (HOU) y Stephen Curry (GSW) continúan demostrando que, por rendimiento puro, aún podrían salir más arriba en los drafts. Pero la edad —37 en el caso de Durant, 38 en el de Curry— y el riesgo de descansos y lesiones los empujan hacia finales de primera o principios de segunda ronda.
Anthony Davis (WAS) sigue siendo el eterno dilema: cuando pisa la pista, produce como un primera ronda; cuando no, hunde proyectos fantasy. Su nuevo contexto en Washington, compartiendo foco con Trae Young y el novato AJ Dybantsa, mantiene intacto su techo, pero la salud vuelve a ser el gran filtro.
Nuevos líderes, nuevas jerarquías
Alperen Sengun (HOU) se consolida como uno de los pocos pívots con perfil de triple-doble, al estilo de Jokić o Domantas Sabonis. Viene de máximos de carrera en asistencias, tapones y triples, y ahora comparte vestuario con Durant y Fred VanVleet. Su uso puede matizarse, pero su impacto integral lo sostiene en la élite interior.
Jalen Johnson (ATL) ya se ha ganado el cartel de jugador franquicia en Atlanta tras la salida de Trae Young. Amen Thompson (HOU) también llega lanzado tras su explosión, con el único lunar de los porcentajes de tiro, irrelevantes en puntos y High Score.
Cade Cunningham (DET) se ha asentado como talento claro de primera ronda, con edad, margen de mejora y un entorno estable en Detroit. Scottie Barnes (TOR) sigue creciendo como dos vías de lujo; con el intercambio Brandon Ingram–Kawhi Leonard, su uso podría bajar levemente, pero su capacidad para sumar en rebotes y defensa compensa.
En Cleveland, Donovan Mitchell continúa como referencia anotadora, ahora con James Harden asumiendo buena parte de la creación de juego. Harden, pese a la bajada de uso tras llegar desde Clippers, sigue siendo uno de los grandes candidatos al 20–10 y brilla especialmente en High Score, donde las pérdidas no cuentan.
Domantas Sabonis (SAC) llega de una temporada perdida por lesión, pero el escenario en Sacramento le abre la puerta a recuperar un rol central. Sin Russell Westbrook ni DeMar DeRozan, el balón vuelve a pasar más por sus manos. Keegan Murray, tras un curso marcado por las lesiones, está en situación ideal para dar un salto en plena reconstrucción. Zach LaVine, tras un año para olvidar, tiene vía libre para un uso altísimo, aunque su historial reciente de ausencias genera vértigo.
La nueva ola: Flagg, Boozer, Dybantsa y compañía
Cooper Flagg (DAL) cerró su curso de novato en estado de gracia, con meses de producción digna de MVP. Entra en su segundo año con la sensación de que ese nivel no está tan lejos de convertirse en norma.
Cameron Boozer (MEM) aterriza quizá en la mejor situación posible para un debutante: está llamado a ser el principal generador de juego de los Grizzlies. Minutos y balón, la combinación que más pesa en fantasy, están sobre la mesa.
AJ Dybantsa (WAS), número 1 del Draft 2026, llega a Washington con un arsenal ofensivo ya pulido: creación propia, tiro de media distancia y facilidad para ir a la línea. La incógnita es cuánto uso podrá arañar compartiendo pista con Trae Young y Anthony Davis, y hasta qué punto puede consolidar el triple.
Darryn Peterson (UTA), número 2 del draft, se integra en un quinteto cargado: Keyonte George, Lauri Markkanen y Jaren Jackson Jr. monopolizan ya muchos tiros. Su talento es indiscutible, pero el techo estadístico inmediato está condicionado por la competencia interna.
Otros novatos como Caleb Wilson (CHI), Darius Acuff (SAC), Yaxel Lendeborg (GSW), Ace Bailey (UTA), Collin Murray-Boyles (TOR) o Mikel Brown Jr. (BKN) también se encuentran con caminos despejados hacia minutos relevantes, algunos incluso con opciones de titularidad desde el primer día.
Traspasos que cambian ligas… y ligas fantasy
El mapa de la NBA se ha redibujado a golpe de traspaso. La salida de Giannis de Milwaukee deja a Myles Turner (MIL) en un equipo joven y desordenado, con un rol aún por definir. Tyler Herro (MIL), recién llegado en ese mismo movimiento, se proyecta como principal generador ofensivo, con un techo de uso que nunca tuvo en Miami.
Ja Morant (POR) inicia etapa en Portland tras repetidas ausencias en Memphis. Se suma a un perímetro abarrotado con Deni Avdija, Damian Lillard, Jrue Holiday y Scoot Henderson. El talento está, pero la distribución de tiros y balón será una batalla constante.
Julius Randle (BKN) pasa de ser segunda espada en Minnesota a posible referencia ofensiva en Brooklyn, donde apunta a liderar la suma de puntos y asistencias. Michael Porter Jr. (BKN), pese a perder volumen de tiro con la llegada de Randle, tiene opciones reales de ser máximo anotador y, casi seguro, líder en triples convertidos.
En Houston, además de Durant y Sengun, aparecen Jabari Smith Jr., Amen Thompson y Fred VanVleet, con Reed Sheppard y Tari Eason esperando su oportunidad. Un ecosistema con talento de sobra, pero también con una distribución de tiros que limitará saltos estadísticos extremos.
Utah, por su parte, abandona la reconstrucción eterna. Markkanen, Jaren Jackson Jr., Keyonte George, Darryn Peterson, Ace Bailey y Jusuf Nurkić forman un bloque que quiere ganar ya. Eso eleva el suelo competitivo, pero obliga a repartir un pastel que, en fantasy, siempre sabe a poco.
Veteranos útiles, especialistas y tapados
Más allá de las grandes estrellas, el valor fantasy se construye también con piezas de media y baja ronda. OG Anunoby (NYK) sigue siendo oro para quienes buscan triples y defensa. Nickeil Alexander-Walker (ATL) se ha consolidado como uno de los mejores perfiles 3-and-D. Josh Hart (NYK) continúa siendo un reboteador de élite para su posición, con un 40% desde el perímetro el curso pasado.
Jugadores como Onyeka Okongwu (ATL), Isaiah Hartenstein (OKC), Day’Ron Sharpe (BKN) o Neemias Queta (BOS) ofrecen perfiles de pívot clásico con buen porcentaje de campo, rebotes y tapones, ideales para completar plantillas en categorías. Toumani Camara (POR) y Grayson Allen (CHA) encajan como especialistas en triples, más valiosos en ligas de categorías que en High Score.
En el perímetro, nombres como Immanuel Quickley (TOR), Coby White (CHA), Ajay Mitchell (OKC), Collin Gillespie (PHX), CJ McCollum (ATL) o Norman Powell (CHI) prometen minutos sólidos y volumen de tiro suficiente para sostener valores de media ronda. Muchos de ellos, además, se benefician de contextos con roles bien definidos.
Y luego están los tapados de siempre: Peyton Watson (CLE), con vía libre a un rol titular pleno; Tari Eason (HOU), uno de los mejores jugadores por minuto de la liga, a la espera de una lesión ajena para explotar; Christian Braun (DEN), que debe demostrar qué versión ofrece tras un año irregular; o Anthony Black (ORL), que aprovechó las bajas para firmar una explosión silenciosa.
Entre la salud y el contexto se decidirán las ligas
El patrón se repite en casi todos los niveles: el talento está repartido como nunca, pero la salud y el contexto mandan. Joel Embiid, Kawhi Leonard —si finalmente se concreta su regreso a Toronto—, Paul George, Zion Williamson, Kristaps Porziņģis, Zach LaVine, Aaron Gordon, Mark Williams, Franz Wagner o Jalen Green arrastran historiales de lesiones o minutos controlados que pueden decidir campeonatos fantasy.
En paralelo, jóvenes como Brandon Miller (CHA), Kon Knueppel (CHA), Naz Reid (CHA), Ajay Mitchell (OKC), Darius Garland (LAC), Peyton Watson (CLE), Ayo Dosunmu (MIN) o Cedric Coward (MEM) están listos para ocupar espacios que se abren por traspasos, reconstrucciones o simples decisiones técnicas.
La mesa está servida: estrellas cambiando de ciudad, novatos con vía libre, veteranos en fases nuevas de su carrera y un puñado de incógnitas físicas que pueden inclinar la balanza. En un tablero tan agitado, la pregunta ya no es solo quién es el mejor jugador, sino quién estará en pista cuando la temporada entre en el tramo en el que se deciden las ligas.






