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La nueva era del cricket inglés: ¿necesitamos un opener puro?

La pregunta lleva años flotando sobre el cricket inglés, pero Marcus Trescothick la ha puesto de nuevo en el centro del debate: el opener de Test de Inglaterra ya no tiene por qué ser un especialista clásico en la parte alta del orden. No en 2024. No con el calendario actual. No con los perfiles que asoman en el vestuario.

La discusión no es teórica. Es inmediata. Inglaterra tiene que decidir cómo encajar a Jacob Bethell cuando regrese de su lesión de rodilla para la gira de diciembre en Sudáfrica. Y ahí, de golpe, se aprieta todo el top order.

Gay, Duckett y un verano de cifras incómodas

Emilio Gay ha vivido su primer verano como bateador de Test abriendo junto a Ben Duckett. Ha dejado destellos: tres medias centurias que hablan de talento y de cierto aplomo ante la nueva pelota. Pero el dato frío corta el entusiasmo: termina la temporada con un promedio por debajo de 25. Promete, sí. Convence del todo, no.

Duckett, uno de los pesos pesados del grupo, firmó el único century de Inglaterra en todo el verano, ante New Zealand en Trent Bridge en junio. Un golpe de autoridad. Sin embargo, la inercia se frenó en seco: en la serie de tres partidos contra Pakistan no pasó de 20 en ninguna entrada y, desde el inicio de los Ashes, su promedio cae por debajo de 24. Para un senior, ese registro empieza a pesar.

Mientras tanto, Jordan Cox ha aprovechado el hueco como sustituto de Bethell en el número tres. Por fin debutante este verano, Cox ha respondido con un promedio por encima de 42 y la tranquilidad de quien ya sabe lo que es abrir en cricket de primera clase en el inicio de su carrera. No es un novato en la parte alta, y se le nota.

Bethell, por su parte, lleva tiempo señalado como posible opener de futuro. Ya ha dado el salto en el equipo de un día, donde ha subido a abrir. Su regreso no solo añade un bateador zurdo con proyección, también otro tipo de equilibrio al orden.

El rompecabezas del top siete

Ahí entra la visión de Trescothick, uno de los mejores openers de Test que ha tenido Inglaterra y pieza clave en los míticos Ashes de 2005. A sus 50 años, ve un juego distinto al que dejó cuando cerró su carrera de 76 Tests en 2006.

“Los tiempos han cambiado un poco”, admite. Para él, la clave ya no es encajar dos especialistas arriba y construir desde ahí, sino juntar “tu mejor top siete, sea como sea que quede”. Si hay un opener clásico, perfecto. Si no lo hay, se puede planificar en torno a ello. El calendario, con formatos que se encadenan y jugadores que saltan de uno a otro, obliga a adaptarse. Y, como recuerda, los jugadores se adaptan rápido.

En ese contexto, Dan Lawrence aparece como una pieza con protección extra. Fue otra de las caras nuevas en el top seis ante Pakistan y su off-spin le da un valor añadido. Aporta overs útiles, algo que siempre seduce a los seleccionadores. Pero el regreso de Bethell también introduce spin zurdo en la ecuación. Otra capa, otro matiz.

La pregunta que sobrevuela el vestuario es sencilla y brutal: ¿a quién se saca para meter a Bethell? Nadie quiere ser el nombre en rojo en la pizarra. Nadie se siente seguro.

Trescothick, que ha ejercido como seleccionador interino en la serie contra Pakistan, se aparta del foco de la decisión. “Generalmente quieres a tus mejores siete arriba, como sea que se vea eso. Quiénes serán, no lo sé. Eso le tocará a otro”. Él ya ha hecho su diagnóstico. El bisturí lo empuñará otro.

Fleming aterriza, el cuerpo técnico tiembla

Ese “otro” tiene nombre y acento kiwi: Stephen Fleming. Nombrado nuevo entrenador de Test en julio, se perdió el contundente 3-0 ante Pakistan, pero está a punto de aterrizar en Reino Unido para empezar a trazar la gira por Sudáfrica.

Su agenda será intensa: reuniones con la cúpula de la federación, presencia en parte de la serie de white-ball contra Sri Lanka —con los equipos de ODI y T20 aún bajo el mando de su compatriota y amigo Brendon McCullum— y posibles visitas a condados para tomar el pulso de primera mano.

Cuando McCullum dirigía tanto al equipo de Test como al de white-ball, mantuvo un mismo staff técnico para ambos, con Trescothick como asistente fijo. Esa era de continuidad parece tocar a su fin. Todo apunta a una reorganización. El propio Mike Hussey, exbateador de Australia, reveló que Fleming se puso en contacto con él, aunque desde su país se informa de que ha rechazado la propuesta.

En medio de ese movimiento de fichas, el futuro de Trescothick no está claro. Él ya sabe qué le gustaría hacer, pero prefiere guardárselo. “Es mejor que no lo mencione ahora, porque puede que no sea lo que acabe pasando”, reconoce. Lo que sí deja claro es que disfruta con ambos formatos y se siente privilegiado por haber sido asistente en esta etapa.

El regreso de Pietersen: electricidad en el vestuario

Mientras se decide la estructura del banquillo, un nombre devuelve electricidad al entorno de Inglaterra: Kevin Pietersen. El excompañero de Trescothick se incorpora como consultor del equipo de white-ball, doce años después de su abrupta salida tras el 5-0 en los Ashes 2013-14.

Uno de los bateadores más llamativos e innovadores que ha vestido la camiseta de Inglaterra vuelve al entorno de la selección con 46 años. Su primer día de regreso está fijado para el domingo, integrándose en la preparación del primer T20 ante Sri Lanka en Southampton el martes.

Trescothick ya ha empezado a trabajar con él a distancia. “Ya hemos hablado, para planificar un poco”, explica. Le ha señalado algunos aspectos concretos sobre los que quiere escuchar su opinión. Y la respuesta de Pietersen, según cuenta, es pura energía: está “vibrando” con la idea de volver a ponerse la camiseta o el chándal de Inglaterra.

Su presencia no será decorativa. Su forma de entender el bateo, distinta a la de muchos, puede encajar con una generación que ha crecido consumiendo highlights, T20 y cambios de ritmo constantes. “Ve el bateo con una luz diferente a mucha gente. Si logramos aprovechar eso, solo puede beneficiar al equipo”, subraya Trescothick.

Entre un opener que quizá ya no deba ser un especialista, un técnico nuevo que aterriza con ideas propias y una leyenda polémica que regresa al vestuario, Inglaterra se asoma a un invierno decisivo. La gira por Sudáfrica no solo pondrá a prueba al top order. Dirá también quién marca el rumbo del cricket de Test inglés en los próximos años.