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Nicolas Batum se despide del baloncesto tras 18 años en la NBA

Nicolas Batum decidió que ya era suficiente. Dieciocho años en la NBA, una vida entera en la élite y un último mensaje grabado en vídeo junto a su hijo para poner punto final a una carrera que cruzó continentes y generaciones.

A sus 37 años, el alero francés anunció su retirada este lunes, 21 de septiembre, en una emotiva pieza en redes sociales, sentado frente a Ayden, su hijo de 10 años. No hubo grandes focos ni un escenario abarrotado. Solo un padre explicándole a su hijo por qué el baloncesto, al fin, pasa a un segundo plano.

“Decidí retirarme del baloncesto por varias razones”, le dijo Batum a Ayden. “Quiero volver a casa y estar contigo. Voy a ocuparme de ti y dejar sitio a otros. Creo que ya hice mi tiempo. Mi tiempo con Francia terminó hace dos años. Y la NBA también se acabó. Sabes, cuando has jugado tanto baloncesto como yo, en algún momento tienes que saber cuándo parar. ... He hecho todo lo que tenía que hacer”.

No son palabras vacías. Batum se marcha con una carrera que empezó en la liga francesa, donde disputó dos temporadas antes de que Portland Trail Blazers lo eligiera en la primera ronda del draft. Desde ahí, su juego se fue puliendo hasta convertirse en ese perfil tan valioso y tan escaso: un alero capaz de hacer un poco de todo, y casi siempre bien.

Siete años en Portland marcaron su irrupción en la NBA. Después llegó Charlotte, seis temporadas más en las que se consolidó como creador secundario, tirador fiable y defensor largo, incómodo, de esos que cambian emparejamientos y planes de partido. No era la estrella que acapara portadas, pero los entrenadores sabían exactamente cuánto valía tener a Batum en la pista.

La recta final de su carrera lo encontró en la otra costa, en Los Ángeles. Con Los Angeles Clippers disputó la mayor parte de sus últimos seis cursos en la liga, asumiendo un rol de veterano que entiende espacios, tiempos y egos. En medio, un breve paso por Philadelphia en la temporada 2023-24, otra muestra de su capacidad para encajar rápido en cualquier sistema.

Sus números resumen bien el tipo de jugador que fue: 9,6 puntos, 4,7 rebotes y 3,0 asistencias de media, con un 37% en triples durante su trayectoria en la NBA. Estadísticas sobrias, pero llenas de contexto: tirador abierto cuando hacía falta abrir la pista, generador desde el drible cuando el ataque se atascaba, defensor versátil en un baloncesto que cada vez premia más a los jugadores que pueden cambiar de posición sin perder eficacia.

Su impacto no se mide solo en la liga estadounidense. Con la selección francesa, Batum se convirtió en un pilar durante más de una década. Estuvo en la base de una generación que llevó a Francia a competir de tú a tú con las potencias tradicionales y que coronó su recorrido olímpico con dos medallas de plata, en los Juegos de 2020 y 2024. Siempre en la misma línea: trabajo, versatilidad, liderazgo silencioso.

Hace dos años ya había cerrado su capítulo con el combinado nacional. Ahora, con este anuncio, cierra también el de la NBA. Lo hace sin dramatismos, con la serenidad de quien siente que la obra está terminada.

“Cuando has jugado tanto baloncesto como yo, en algún momento tienes que saber cuándo parar”, le dijo a su hijo. No es solo una frase para un vídeo emotivo. Es el resumen de una carrera que entendió el juego, los roles y los ciclos mejor que muchos.

Batum se va sin estruendo, pero deja un molde muy claro: el del alero total que hace mejores a los que le rodean. El tipo de jugador que todos los entrenadores quieren… y que Francia, desde hoy, tendrá que aprender a reemplazar.