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New York Knicks rectifican precios tras escándalo

Los New York Knicks, flamantes campeones de la NBA, descubrieron este jueves que el éxtasis por el anillo tiene un límite muy claro: el bolsillo de sus aficionados. La franquicia anunció que detiene la venta de entradas individuales para la temporada 2026-27 después de que un “error” disparara los precios a niveles desorbitados.

Un estreno de temporada a más de 1.000 dólares

Las entradas para partidos sueltos salieron a la venta esta semana. El dato que encendió todas las alarmas: el precio mínimo para entrar al Madison Square Garden el 20 de octubre, en el duelo inaugural ante Philadelphia 76ers, superaba los 1.000 dólares.

El miércoles, cuando se abrió la venta al público general, el precio de acceso más bajo para ese primer partido en casa alcanzó los 1.363 dólares, según TicketData.com. El lunes ya había tocado techo: 1.408 dólares durante la preventa para los Knicks Fan First con tarjeta Chase.

Para un asiento cualquiera. Para simplemente estar dentro.

Rectificación desde el Madison Square Garden

La reacción llegó rápido desde Madison Square Garden Sports. En un comunicado, la organización admitió el fallo y anunció un giro de timón inmediato en su política de precios.

“Estamos pausando la venta de entradas individuales de los Knicks debido a un error en nuestra fijación de precios. Volveremos a los precios del año pasado más un incremento promedio del 12%. Reanudaremos la venta con los nuevos precios en breve, y a cualquiera que ya haya comprado entradas individuales se le reembolsará la diferencia”, señaló la compañía.

La entidad insistió en el mensaje hacia la grada: el club no quería aparecer como un depredador del fervor que ha despertado el primer título en 53 años.

“Nuestra intención nunca fue cobrar de más a nuestros fieles aficionados, y agradecemos a todos su apoyo a los Knicks y su paciencia mientras lo corregimos”, añadió MSG.

Las suscripciones de abono de temporada, cuyo proceso de compra comenzó hace meses, no se han visto afectadas por este ajuste.

Subidas sí, pero con límites

Históricamente, la franquicia ha aplicado subidas de precios tras temporadas con presencia en playoffs. Y esta vez, con el anillo recién conquistado, el salto se daba por descontado. La diferencia es que el salto se convirtió en abismo.

Hay un matiz clave: el propietario James Dolan no ha aumentado los precios en años en los que el equipo se ha quedado fuera de la postemporada. Esta vez, con el trofeo en las vitrinas, el mercado parecía dispuesto a pagar más. El sistema, sin embargo, se fue de largo.

La corrección anunciada —volver a la base del curso anterior con un alza media del 12%— intenta recuperar una cierta lógica sin renunciar al tirón comercial de un campeón.

Un estreno de lujo… dentro y fuera de la pista

El partido del 20 de octubre no es un simple inicio de temporada. Es un escaparate de la nueva NBA.

De un lado, los Knicks regresan al Garden como campeones por primera vez en más de medio siglo. Del otro, unos Philadelphia 76ers que han reconfigurado el mapa de la liga tras firmar a LeBron James y hacerse con Jaylen Brown en la misma pretemporada, para unirlos a Joel Embiid y Tyrese Maxey.

Un choque que huele a partido de Navidad… en octubre. Y que el mercado ha tratado como tal.

El precio de ver al campeón

La fiebre por las entradas de los Knicks no es nueva. En junio, durante las Finales de la NBA, los precios en el mercado secundario para los partidos en el Madison Square Garden rozaron los 9.000 dólares… para los peores asientos del pabellón.

Los datos actuales refuerzan la idea de que ver al campeón en casa se ha convertido en un lujo de primer orden. Según TicketData.com, el precio medio de acceso para los 45 partidos de pretemporada y temporada regular programados en el Garden se sitúa en 262 dólares.

Esa cifra más que dobla la de cualquier otro equipo de la liga. Las entradas para ver a Los Angeles Lakers en su pabellón parten, de media, de 130 dólares. Para los Boston Celtics, 99.

La distancia es tan grande como el ruido que ha generado este último “error” de precios. El título ha devuelto a los Knicks a la élite deportiva. La cuestión ahora es si el Garden puede seguir siendo un templo del baloncesto… sin convertirse definitivamente en un lujo reservado para unos pocos.