La NBA sanciona a los Clippers: castigo histórico por Kawhi Leonard
La investigación que la NBA ha mantenido abierta casi un año sobre LA Clippers y Kawhi Leonard ha desembocado en uno de los castigos más duros de la era moderna. El veredicto es claro: el equipo angelino violó de forma reiterada las normas de circunvención del tope salarial en la extensión firmada por Leonard en 2021. El precio será histórico.
Un mazazo de 30 millones de dólares en multas. Cinco primeras rondas arrebatadas (2029, 2030, 2031, 2032 y 2033). Un año de suspensión para el propietario Steve Ballmer. Un año sin sueldo para la presidenta de operaciones de negocio, Gillian Zucker. Seis meses sin sueldo para el presidente de operaciones de baloncesto, Lawrence Frank. Y una mancha que acompañará a la franquicia durante años.
Si se suman esas cinco primeras rondas a las enviadas a Oklahoma City Thunder en 2019 para conseguir a Paul George y, con ello, asegurar la llegada de Leonard como agente libre, el peaje es brutal: diez primeras rondas sacrificadas para fichar y retener a Leonard.
El caso Leonard, bajo la lupa
El corazón del caso gira en torno a una idea: cómo los Clippers ayudaron a Leonard a obtener ingresos fuera de la pista a través de cuatro compañías vinculadas como patrocinadores, y si ese flujo de dinero supuso, en la práctica, una forma encubierta de pagarle más allá del tope salarial.
La organización defendió que su papel fue el de mero intermediario: conectar a empresas interesadas con la estrella para posibles acuerdos de patrocinio. La liga no se lo creyó. El informe de los investigadores describe un patrón: los Clippers no solo facilitaron contactos, sino que, según la NBA, participaron activamente en la estructura de los acuerdos y, en ocasiones, en los términos económicos, con el objetivo de rodear las normas del tope.
El informe rechaza una y otra vez el argumento de la franquicia de que se trataba de “conexiones afirmativas” permitidas por el reglamento. En algunos casos, se apoya incluso en admisiones de las propias compañías implicadas.
Un ejemplo ilustra la gravedad del asunto. Con Daktronics, fabricante de marcadores, los investigadores acusan a los Clippers de dirigir un “kickback” derivado de un enorme contrato para el marcador del Intuit Dome hacia Leonard, disfrazado de acuerdo de patrocinio, e incluso de fijar las condiciones de ese contrato.
En otros acuerdos, el informe detalla pagos de millones de dólares en supuestas “tasas de consultoría” por parte de los Clippers poco después de que se cerraran los contratos de patrocinio de Leonard. La liga no revela cómo obtuvo toda la información financiera, pero sí subraya que se apoyó en entrevistas con ejecutivos de las empresas involucradas.
El castigo recuerda al caso Joe Smith y Minnesota Timberwolves en 2000: cinco primeras rondas perdidas, una multa récord entonces de 3,5 millones y suspensiones para propietario y directivos. Esta vez, la NBA ha ido al límite del reglamento: 7,5 millones de multa por cada una de las cuatro compañías con las que considera que los Clippers conspiraron, hasta llegar a los 30 millones.
Steve Ballmer, en el centro del huracán
El informe de Wachtell apunta directamente a Ballmer. Le acusa de no crear “las condiciones” para que su organización respetara las normas de circunvención del tope y de haber buscado conscientemente ayudar a Leonard a conseguir oportunidades de ingresos fuera de la pista, con al menos “un acto significativo de facilitación” por parte del equipo.
No hay, sin embargo, una prueba concreta que lo incrimine de forma directa en un pago ilegal. El relato se construye uniendo piezas: el conocimiento por parte de los Clippers de las demandas del representante de Leonard, Dennis Robertson, las presentaciones entre el club y sus patrocinadores, y las comunicaciones internas sobre esos acuerdos.
Los investigadores citan notas tomadas en su momento por Lawrence Frank. En ellas, Robertson se habría quejado ante Ballmer de que Zucker solo hacía “introducciones” para “acuerdos de m…” y de que “yo tengo que cobrar”. En esas mismas notas, se recoge que Ballmer habría dicho que el personal de los Clippers eran “trabajadores colectivos para tratar de ayudar a [Leonard] a alcanzar sus objetivos financieros”.
Frank, que parece haber recibido cierto trato de favor por su colaboración, se convierte en pieza clave del relato de la liga. A eso se suma el testimonio de ejecutivos de las compañías implicadas.
El historial tampoco ayuda a los Clippers. En 2015 ya fueron multados con 250.000 dólares por una acusación similar en torno a DeAndre Jordan. En 2019, la NBA investigó el fichaje de Leonard y no encontró infracción, pero sí emitió una advertencia formal y obligó a la franquicia a asistir a un seminario sobre las normas.
El resultado ahora es demoledor, aunque pudo ser peor. En el caso Joe Smith, la NBA anuló el contrato del jugador y eliminó sus derechos Bird. Leonard, en cambio, mantendrá su contrato y sus derechos, aunque deberá pagar 700.000 dólares. No será suspendido.
La liga, además, permitirá que Clippers y Toronto Raptors sigan adelante con el traspaso acordado por Leonard. Si se consuma, LA recibirá dos primeras rondas en la operación. Un pequeño alivio en un desierto de capital de draft.
Los Clippers, sin red de seguridad
El golpe deportivo es tan grave como el institucional. Los Clippers se quedan sin acceso a primeras rondas para utilizarlas en traspasos, el combustible básico de cualquier reconstrucción o ajuste de plantilla.
El traspaso de Ivica Zubac a Indiana Pacers el pasado febrero había sido el primer paso para recomponer un capital de draft muy erosionado por los movimientos por Paul George (2019) y James Harden (2023). De ese acuerdo con Indiana salieron dos elecciones, incluida la que se convirtió en Keaton Wagler con el número 5 del último draft.
Antes de las sanciones, los Clippers contaban con siete primeras rondas en las próximas siete temporadas, cuatro de ellas traspasables. No tenían, eso sí, control sobre su propia primera hasta 2030: Oklahoma City tiene derechos de intercambio en 2027, Philadelphia posee la de 2028 y puede intercambiar en 2029.
La sanción arrasa ese pequeño colchón: pierden la primera de 2029 que venía de Indiana, y sus propias de 2030, 2031, 2032 y 2033. El futuro se reduce a las menos favorables entre sus propias, las de Oklahoma City y las de Denver (si caen entre el 6 y el 30) en 2027, y la elección de 2029. Ninguna de ellas puede ser traspasada.
La única luz en el horizonte llega, precisamente, del mismo nombre que ha desencadenado el terremoto. Como parte del traspaso acordado para enviar a Leonard a Toronto Raptors, los Clippers deben recibir primeras rondas sin protección en 2031 y 2033. Aun así, por la regla Stepien, no podrán moverlas: la norma impide a una franquicia quedarse sin primeras rondas en dos años futuros consecutivos.
La sensación es clara: el margen de maniobra en los despachos se ha encogido al mínimo en una franquicia que había vivido a golpe de gran traspaso.
Ballmer se rebela, pero el margen es mínimo
La NBA fue tajante en su comunicado: la liga y el sindicato de jugadores (NBPA) han acordado las sanciones, y estas son “definitivas y vinculantes” para todas las partes.
Los Clippers, sin embargo, no piensan rendirse. En su comunicado, aseguran que “tienen la intención de impugnar enérgicamente estas conclusiones y sanciones por todas las vías disponibles” y dicen esperar “un proceso de arbitraje ético e imparcial”.
El abogado de Ballmer, David Kelley, fue aún más duro en una carta a la liga, calificando el castigo de “injusticia grotesca” y anunciando que estudian “todos los remedios legales” posibles.
Ballmer tiene recursos casi ilimitados para llevar la batalla a los tribunales. Lo que no está claro es qué caminos legales tiene realmente para revertir una decisión acordada también con el sindicato. Lo que sí encaja con el carácter del propietario es la determinación: desde el inicio del proceso, la franquicia ha negado de forma pública y privada haber canalizado dinero hacia Leonard a través de Aspiration, y fuentes cercanas al club ya habían advertido que “lucharían hasta el final”, incluido el arbitraje.
Su suspensión de un año no implica, eso sí, que deba vender la franquicia. El gobernador alterno de los Clippers es Dennis Wong, socio de negocios de Ballmer y propietario del 1% del equipo. Wong figura como inversor en Aspiration, pero no aparece citado en el comunicado de la NBA.
El precedente de Donald Sterling, expulsado de por vida en 2014, planea sobre cualquier caso grave en la liga, pero la situación es distinta. Sterling, de hecho, nunca fue obligado formalmente a vender; fue su esposa, Shelly, quien decidió cerrar la venta antes de que la Junta de Gobernadores votara su destitución.
Una NBA sin Ballmer durante un año no es un escenario nuevo para la liga. En el caso Joe Smith, Glen Taylor, entonces propietario de Minnesota Timberwolves, fue suspendido una temporada, igual que el general manager Kevin McHale. Otros dueños sancionados por un año o más, aunque por motivos distintos al tope salarial, han sido Sterling, Mark Stevens (Golden State Warriors) y Robert Sarver (Phoenix Suns).
Despacho en pausa, pero no vacío
Los Clippers aún no han aceptado oficialmente las sanciones, por lo que no han nombrado un responsable interino de operaciones de baloncesto. Todo apunta a un nombre: Trent Redden, actual general manager y ejecutivo respetado en la liga, sería el encargado natural de dirigir el día a día.
Si la suspensión de seis meses a Lawrence Frank se aplica tal y como ha anunciado la NBA, el ejecutivo se perderá el próximo mercado de traspasos hasta la fecha límite de 2027, pero regresaría a tiempo para el draft de ese año, en el que los Clippers sí dispondrían de una primera ronda. También estaría de vuelta para la agencia libre de 2027, en la que la franquicia podría contar con hasta 50 millones de espacio salarial.
En otras palabras: el castigo no borra por completo la capacidad de la franquicia de rearmarse vía agencia libre, aunque limita de forma drástica la vía del draft y los grandes traspasos.
Gillian Zucker, pieza clave del engranaje
En el apartado de negocio, el informe de Wachtell carga con especial dureza contra Gillian Zucker, responsable de operaciones comerciales desde la llegada de Ballmer. Ella fue la persona de referencia en los cuatro acuerdos entre patrocinadores del equipo y Leonard.
Los investigadores concluyen que, cuando fue entrevistada, realizó “declaraciones engañosas y falsas”. Y detallan un episodio que se ha convertido en uno de los puntos centrales del caso.
Según el informe, cuando el cofundador de Aspiration, Joseph Sanberg, le expresó su interés en un acuerdo de patrocinio con Leonard, Zucker le dijo que recurriría a un agente de negocios concreto para ayudarle a estructurar el acuerdo. Ese agente tenía un contrato de retención con los Clippers. Un día después, siempre según el informe, Zucker contactó con él.
El agente envió entonces un correo interno sobre el acuerdo: Sanberg ofrecería a Leonard 5 millones de dólares, más 7 millones en acciones, por año durante cuatro años, siempre que el jugador siguiera en los Clippers.
Los investigadores concluyen que Zucker transmitió de forma indebida al agente los términos financieros propuestos. El propio agente declaró que ni él ni su equipo habían fijado esas cifras. Todos los testigos relevantes —incluida Zucker— coincidieron en que Sanberg no tenía experiencia para estructurar un acuerdo de patrocinio de ese calibre por sí solo.
Dennis Robertson, vetado
La NBA también ha apuntado directamente a Dennis Robertson, tío de Leonard y figura polémica desde hace años en los círculos de la liga. El castigo es contundente: cinco años de veto para “realizar negocios o relacionarse con equipos NBA y sus filiales en nombre o con respecto a cualquier jugador, empleado u otro miembro de la liga o de un equipo”.
Robertson no solo era consejero de negocios de Leonard, sino que participó activamente en sus negociaciones con las franquicias, en especial en la agencia libre de 2019. Entonces, según una fuente con conocimiento directo de las conversaciones, llegó a plantear a los Clippers peticiones improcedentes: participación accionarial en el equipo, acceso a un avión privado, una casa y dinero garantizado por patrocinios fuera de la pista.
Esas mismas exigencias, según The Athletic, se trasladaron a Lakers y Raptors. El Toronto Star añadió que Robertson pidió a los Raptors participación en empresas externas y acuerdos corporativos en los que Leonard no tendría que realizar contraprestación alguna.
Aquellas solicitudes verbales ya se salían de los límites marcados por el convenio colectivo, y su eco llegó a la oficina de la liga. De hecho, el informe de Wachtell explica que, “como resultado directo de la conducta del señor Robertson en nombre del señor Leonard y de la controversia en torno al fichaje del jugador por los Clippers”, la NBA puso en marcha una “iniciativa de aplicación de normas” para reforzar el conocimiento y el cumplimiento de las reglas de circunvención.
Entre las nuevas disposiciones, una fue clave: los equipos deben informar a la liga de cualquier solicitud de compensación o beneficios no autorizados por el convenio colectivo, ya provenga del jugador, su agente o cualquier persona que actúe en su nombre, incluso si la solicitud es rechazada.
En julio, Shams Charania informó de que Leonard había contratado a Harrison Gaines, de SLASH Sports, como nuevo agente y responsable de todos sus asuntos de negocio, en sustitución de Mitch Frankel y del rol informal que ejercía Robertson.
En su comunicado del miércoles, Leonard aludió a su entorno más cercano desde la primera frase: “La integridad y el respeto por este juego son fundamentales para quién soy. Acepto plena responsabilidad por los errores de juicio cometidos por personas dentro de mi círculo íntimo y lamento la distracción que esta situación ha causado a los aficionados y a mi familia”.
¿Hay esperanza de recuperar elecciones de draft?
La historia dice que sí. En 2000, Minnesota perdió cinco primeras rondas por el caso Joe Smith. Tres años después, la NBA devolvió las de 2003 y 2005, dejando a los Wolves sin picks en 2001, 2002 y 2004, pero no durante todo el ciclo sancionador.
Ese precedente se convierte en la única referencia real para unos Clippers que ven cómo su apuesta total por Leonard y George ha desembocado en un presente sin anillos, un futuro sin primeras rondas y un propietario en guerra abierta con la liga.
La gran incógnita ya no es solo cómo competirán mañana. Es cuánto tiempo tardará la franquicia en dejar de pagar, en la cancha y en los despachos, el precio de haber cruzado la línea invisible del tope salarial.






