La NBA sanciona a los Clippers: cinco primeras rondas y 30 millones por Kawhi Leonard
La NBA ha ejecutado una de las sanciones más duras de su historia reciente contra una franquicia: los Los Angeles Clippers pierden cinco elecciones de primera ronda del draft y su propietario, Steve Ballmer, es multado con 30 millones de dólares. El castigo llega tras la investigación por beneficios indebidos a Kawhi Leonard y por violar de forma reiterada las normas de circunvención del tope salarial.
Leonard también recibe su parte: 700.000 dólares de multa. Una cifra pequeña frente al terremoto que sacude a la organización.
Un patrón de conducta, no un error aislado
El comunicado de la liga fue contundente. La investigación detectó “un patrón de mala conducta y múltiples violaciones significativas de las normas” por parte de los Clippers, a los que la propia NBA define como reincidentes en materia de tope salarial.
La sanción deportiva es demoledora: las primeras rondas de los drafts de 2029, 2030, 2031, 2032 y 2033 quedan confiscadas. En una liga donde el futuro se construye a través del draft, perder cinco balas de ese calibre es un golpe que puede marcar una década.
Detrás del castigo está el acuerdo entre Leonard y Aspiration, una empresa ahora en bancarrota en la que Ballmer estaba fuertemente invertido. Según destapó el periodista Pablo Torre en su pódcast “Pablo Torre Finds Out”, Leonard habría recibido 28 millones de dólares por un contrato de patrocinio prácticamente vacío de contenido. Para la NBA, ese dinero funcionó en la práctica como una vía paralela para incrementar la compensación del jugador al margen del tope salarial.
Kawhi Leonard se defiende y mira a Toronto
Tras conocerse la resolución, Leonard publicó un comunicado en redes. Sin matices en el tono, pero sí en el mensaje: asume “plena responsabilidad por los lapsos de juicio de personas de su círculo cercano”, lamenta la distracción para aficionados y familia, y recalca que firmó tanto su contrato con los Clippers como los acuerdos cuestionados “de buena fe” y “sin conocimiento de ninguna intención de eludir el tope salarial”.
Leonard reivindica su trayectoria de 15 años priorizando familia, juego y compañeros. Y cierra con la vista puesta en su siguiente etapa: regresa a Toronto con la intención de “cerrar este capítulo” y “avanzar con la pizarra limpia”.
Su traspaso de vuelta a los Toronto Raptors, acordado en junio en un mega-movimiento, quedó en suspenso precisamente por esta investigación. La NBA advirtió a la franquicia canadiense de que asumiría el riesgo de cualquier sanción que afectara al jugador. Los Raptors prefirieron esperar al desenlace. Hoy ya saben con qué escenario conviven.
De la negación total al castigo ejemplar
Cuando la historia saltó por primera vez, Clippers y Ballmer respondieron con una negativa frontal. En un comunicado, calificaron de “absurda” la idea de que Ballmer hubiera invertido en Aspiration para canalizar dinero hacia Leonard. Defendieron que no había nada extraño en que un patrocinador firmara acuerdos con un jugador del equipo y subrayaron que ni Ballmer ni la organización tenían control sobre el contrato de patrocinio de Leonard con Aspiration.
La NBA, sin embargo, abrió una investigación formal. No era la primera vez que el nombre de Leonard aparecía ligado a supuestos beneficios indebidos. Ya en 2019, poco después de su llegada a los Clippers, la liga había examinado las peticiones de su entorno —en especial de su tío Dennis Robertson— durante la agencia libre: desde participación accionarial en la franquicia hasta avión privado disponible en todo momento, casa y un volumen garantizado de ingresos por patrocinios, según informó entonces The Athletic. Aquella vez, la NBA concluyó que no había pruebas de beneficios ilegales concedidos por los Clippers.
Esta vez, el desenlace es radicalmente distinto.
Mientras Ballmer repetía en público, en un evento de Sports Business Journal, que estaba “bastante seguro” de que los Clippers habían “cumplido las reglas” y se mostraba incluso dispuesto a la investigación para “sacar los hechos a la luz”, Torre seguía publicando episodios con más detalles sobre el flujo de dinero hacia Aspiration y los pagos a Leonard.
Adam Silver, comisionado de la NBA, había dejado claro en septiembre que no actuaría solo por “apariencia de impropiedad” y que necesitaría evidencias claras y contundentes. El castigo anunciado indica que, a ojos de la liga, esas pruebas llegaron.
Un traspaso en pausa y un proyecto atrapado
El silencio se adueñó del caso durante meses, hasta que el traspaso de Leonard de regreso a los Raptors reactivó todas las alarmas. ¿Podía moverse una estrella bajo investigación? La respuesta fue un limbo: acuerdo alcanzado, pero operación en espera.
Los Clippers reiteraron su inocencia. Los Raptors, por su parte, explicaron que la NBA les había informado de que cualquier desenlace de la investigación que afectara a Leonard recaería sobre ellos. Ante ese escenario, optaron por congelar el traspaso hasta que la liga hablara.
Mientras tanto, la pista ofrecía un contraste extraño. Con Leonard y James Harden en plantilla, los Clippers arrancaron la temporada con un 5-16 que rozó el desastre. Leonard se perdió 10 de esos partidos por problemas en tobillo y pie; sin él, el equipo se hundió con un 2-8.
Cuando volvió, cambió el tono. Leonard firmó la mejor media anotadora de su carrera, 27,9 puntos por partido, y volvió a recibir votos para el MVP por primera vez en cuatro años. No bastó. El agujero inicial pesó demasiado: 42-40, balance positivo pero insuficiente, y eliminación en el play-in ante Golden State Warriors.
Con Leonard entrando en el último año de contrato, con el foco de la NBA sobre la franquicia y con un proyecto que no terminaba de despegar, la dirección de los Clippers decidió romper el vínculo con su estrella. Una decisión deportiva. Hoy, con la resolución sobre la mesa, también parece un movimiento de supervivencia institucional.
Cinco drafts hipotecados y un legado bajo lupa
Perder cinco primeras rondas no es solo un castigo económico o administrativo. Es un mensaje. La NBA marca territorio en un momento en el que la creatividad financiera de algunas franquicias amenaza con ir más allá del espíritu del tope salarial.
Para Ballmer, que ha construido la imagen de los Clippers como una organización moderna, ambiciosa y agresiva en el mercado, el golpe es doble: deportivo y reputacional. Para Leonard, que abandona Los Ángeles con un rendimiento individual notable pero sin el éxito colectivo esperado, la mancha llega en el tramo final de su prime.
Toronto lo recibe con los brazos abiertos y con la esperanza de revivir la magia de 2019. Los Clippers, en cambio, miran a un futuro sin su estrella y sin cinco de sus principales activos de draft.
La pregunta ya no es solo cómo se repondrán en la pista. Es cuánto tiempo tardará la franquicia en borrar de su historia el eco de este castigo.






