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Naomi Osaka supera a Katerina Siniakova y avanza en el US Open

Naomi Osaka volvió a sentirse tenista grande en el escenario que mejor conoce. No fue un paseo. Ni mucho menos. Pero la dos veces campeona del US Open se rehízo de un serio tropiezo en el segundo set para derrotar a Katerina Siniakova en tres mangas: 6-2, 5-7 y 6-1, y avanzar a la tercera ronda en Nueva York.

Estilo, autoridad y un arranque demoledor

Osaka, siempre dueña de la escena, apareció de nuevo con sello propio. Después del atuendo inspirado en Allen Iverson en su debut, esta vez eligió un vestido blanco bordado con raquetas de tenis. Imagen pulida, gesto concentrado. Y un inicio de partido que acompañó.

La japonesa, de 28 años, se adueñó del primer set en apenas media hora. Dominó con el servicio, dictó con el primer golpe y empujó a Siniakova hacia atrás una y otra vez. El marcador, 6-2, reflejaba una superioridad clara: Osaka imponía ritmo, altura y peso de bola, sin apenas fisuras.

Cuando quebró para ponerse 4-2 en el segundo parcial, todo olía a victoria rutinaria. Control del juego, ventaja en el marcador y sensaciones de vieja conocida en Arthur Ashe Stadium.

El apagón del segundo set

Entonces, el partido cambió de tono. De repente.

A partir de ese 4-2 se encadenaron cuatro roturas consecutivas de servicio. Osaka sirvió con 5-3 para cerrar el duelo y se le encogió el brazo. La consistencia que había mostrado durante una hora se evaporó en minutos. Siniakova, número uno del mundo en dobles y jugadora peligrosa cuando entra en racha, aprovechó cada vacilación.

Osaka acumuló errores: 20 de sus 29 errores no forzados llegaron en ese segundo set. Golpes largos, decisiones apresuradas, miradas al box. El 5-3 se convirtió en 5-7 y el partido, que parecía encarrilado, se fue al tercer parcial con la sensación de oportunidad desperdiciada.

La japonesa se marchó al vestuario. Necesitaba frenar la caída, cambiar el guion y, sobre todo, calmarse. “Sentí que estaba siendo demasiado dura conmigo misma después de las oportunidades en el segundo set”, reconoció luego sobre la pista. “Tomé el descanso, me reagrupé un poco, volví y solo intenté no tener remordimientos”.

Respuesta de campeona en el tercer set

El descanso funcionó. Y se notó desde el primer intercambio.

Osaka regresó a la pista con otra energía. Volvió la claridad en los golpes, regresó la agresividad controlada y desapareció el gesto de frustración. Siniakova, que había olfateado la remontada, se encontró de nuevo con la versión más pesada y profunda de la japonesa.

La ex número uno del mundo ganó seis de los últimos siete juegos del partido. Ajustó el resto, castigó el segundo servicio de la checa y recuperó la precisión con el drive. El 6-1 del set definitivo fue contundente, pero no engañoso: Osaka había vuelto a elevar su nivel hasta ese punto en el que marca diferencias.

En total, necesitó dos horas y dos minutos para cerrar una victoria que dice más de su carácter que del marcador. Supo gestionar un colapso parcial, recuperar la cabeza y rematar sin titubeos cuando volvió a tener la oportunidad.

Próximo desafío: Elise Mertens

El triunfo le entrega ahora un duelo interesante en tercera ronda ante la belga Elise Mertens, cabeza de serie número 23. Un examen serio para medir hasta dónde puede llegar Osaka en este US Open, el torneo que mejor define su carrera y también su personalidad competitiva.

Vuelve a ganar, vuelve a mandar en Arthur Ashe Stadium y vuelve a dejar una sensación clara: si encuentra continuidad, ¿quién se atreve a descartarla en Nueva York?