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Naomi Osaka domina a Siniakova y avanza en el US Open

Naomi Osaka volvió a sentirse en casa en el Arthur Ashe Stadium. La dos veces campeona del US Open manejó con autoridad un partido que se le complicó por momentos, pero que siempre pareció tener bajo control ante una combativa Katerina Siniakova: 6-2 y 6-3, con algún sobresalto al final, pero con una sensación clara de jerarquía.

Osaka marca territorio desde el inicio

El primer set fue una declaración de intenciones. Osaka se adueñó de la línea de fondo, mandó con su derecha y castigó cada bola corta de Siniakova. El 6-2 reflejó exactamente lo que se veía en la pista: una jugadora imponiendo ritmo y peso de bola, y otra obligada a resistir, casi siempre a la defensiva.

La checa, incómoda, acumuló dobles faltas y errores en momentos inoportunos. Osaka, en cambio, se mostró limpia al servicio y firme en los intercambios largos. Cada vez que el juego se estiraba, la sensación era la misma: la japonesa mandaba, Siniakova corría.

Un segundo set más tenso, con Osaka al mando

El segundo parcial arrancó con Osaka manteniendo la inercia. Abrió con un juego al servicio en el que tuvo que pasar por deuce tras una doble falta en punto de juego, pero reaccionó de inmediato y sostuvo el saque: 1-0 y mensaje claro, nada de relajarse.

Siniakova respondió con un turno de saque sufrido, salvando una bola de break para evitar que Osaka se escapara desde el principio. Ese juego, peleado desde el fondo y decidido con primeros servicios bien colocados, fue un pequeño respiro para la checa, que se mantuvo 1-1 y se aferró al partido.

La checa siguió luchando. Aun con un quinto doble falta en el set, consiguió sostener el servicio para el 2-2, apoyada en un 30-0 inicial que le dio margen para respirar. Osaka, sin embargo, no bajó la intensidad: mantuvo con solvencia para el 3-2 y, acto seguido, empezó a oler sangre.

Un error de derecha de Siniakova la dejó 0-30 y encendió todas las alarmas. El juego se le empezó a deshilachar. Tres bolas de break para Osaka, con la sensación de que el encuentro podía romperse definitivamente. Siniakova consiguió salvar una con ayuda de la cinta, que le dio tiempo para armar un buen golpe de derecha en una de las pelotas de quiebre, pero la presión fue demasiada.

En el siguiente juego de resto, Osaka la desbordó. La checa corrió de lado a lado, sin encontrar nunca una bola cómoda. La japonesa dictó cada punto desde el fondo y terminó cerrando el break con un golpe ganador que sonó a sentencia: 4-2 y el partido claramente inclinado.

Siniakova reacciona, pero Osaka no perdona

Cuando parecía que Osaka veía ya la meta, llegó el primer giro. Siniakova, que hasta ese momento no había tenido ni una sola bola de rotura en todo el encuentro, por fin encontró una rendija. Con 4-2 y tras un juego largo, alcanzó el deuce y, empujada por un gran resto, se fabricó su primera oportunidad de break. La japonesa encadenó un par de errores no forzados, y la checa lo aprovechó: rompió el servicio y se metió de lleno en el set, 4-3. Partido abierto de nuevo.

El cambio fue también anímico. La checa, que había pasado casi una hora sin oler una opción real al resto, se soltó. Osaka, por su parte, dejó escapar algunos puntos que hasta entonces había controlado con autoridad. El ambiente en Arthur Ashe subió un punto de tensión. La sensación de trámite desapareció.

Pero la reacción de Siniakova duró lo que tardó Osaka en ajustar de nuevo la mira. En el siguiente turno de saque de la checa, la japonesa volvió a golpear. Tres nuevas bolas de break, esta vez construidas a base de profundidad y agresividad desde el primer golpe. Siniakova salvó una, pero en la segunda cedió: otro quiebre que dolía el doble, justo después de haber recuperado el servicio. Osaka se ponía 5-3 y se preparaba para servir por el pase a tercera ronda.

El último juego no estuvo exento de nervios. Siniakova dispuso de dos bolas de break más, intentando alargar el partido y agarrarse a cualquier resquicio. Osaka, sin embargo, cerró la puerta con la misma receta que la había llevado hasta ahí: saque potente, primer golpe profundo y determinación para ir a buscar el punto. La checa dejó pasar la segunda opción de ruptura y, con ello, se esfumó su última oportunidad real. Osaka terminó firmando el 6-3 y sellando su clasificación.

Un Arthur Ashe inquieto, y una campeona que no se inmuta

El partido dejó también una nota curiosa: el constante diálogo del juez de silla con el público. Varias veces tuvo que pedir silencio, o al menos algo de respeto durante los puntos. Osaka, acostumbrada a los grandes escenarios y a la agitación de Nueva York, apenas se inmutó. Entre interrupciones y murmullo de grada, mantuvo la concentración y el pulso competitivo.

La imagen final fue la de una campeona que vuelve a sentirse peligrosa en su torneo fetiche. Dominó el primer set, supo gestionar las turbulencias del segundo y, cuando Siniakova amagó con cambiar la historia, respondió con un nuevo acelerón. La línea de fondo volvió a ser su territorio.

Mientras tanto, el torneo también miró a otras pistas. Iga Swiatek avanzó con autoridad, Felix Auger-Aliassime se llevó un primer set al límite ante Karen Khachanov, y en la zona británica, Harriet Dart arrancó con buen pie su duelo ante Marie Bouzkova. Pero en el estadio principal, la sensación fue otra: Osaka ha regresado a la noche neoyorquina con la vieja costumbre de ganar. La pregunta es cuánto está dispuesta a quedarse esta vez.