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José Mourinho apoya a Michael Carrick en su desafío con el Manchester United

La temporada apenas ha empezado y el ambiente en Old Trafford ya se ha tensado. Michael Carrick, convertido en entrenador principal tras un exitoso periodo como interino, vive su primera gran sacudida en el banquillo del Manchester United. Y, desde la distancia, una voz con mucho peso en la historia reciente del club ha decidido pronunciarse: José Mourinho.

Del impulso europeo al frenazo liguero

Carrick se ganó el puesto con hechos. Tomó las riendas de manera provisional, llevó al equipo hasta la tercera plaza en liga y devolvió al United a la Champions League. Ese cierre de curso le abrió la puerta del cargo permanente y, durante el verano, la sensación general era de continuidad y estabilidad.

El arranque del curso 2026/27 ha roto esa sensación de golpe. Derrota en la primera jornada ante el recién ascendido Hull City. Empate con sabor a derrota frente al Everton, encajando un gol que dolió tanto como una caída en el descuento. Y, para rematar, un 0-1 en casa ante un Manchester City con diez jugadores.

Las victorias han llegado, pero no han calmado el ruido. El 5-2 ante Ipswich Town y el cómodo triunfo frente a Sabah FK en la Champions League han sumado puntos y goles, pero no han despejado las dudas sobre el juego ni han terminado de reconciliar al equipo con una grada inquieta. Las sensaciones siguen bajo sospecha.

Carrick, tras la derrota ante el City, insistió en mirar hacia adelante, en no recrearse en los tropiezos de estas primeras jornadas. El calendario, sin embargo, no le concede margen para discursos: se le viene encima un duelo de copa ante Brighton & Hove Albion y, después, un partido liguero clave frente al Fulham. Dos citas que pueden reforzar su proyecto… o encender definitivamente las alarmas.

Mourinho mira a Carrick… y aprueba

En este contexto, las palabras de José Mourinho no pasan desapercibidas. El actual técnico del Real Madrid conoce a Carrick de cerca: lo tuvo a su lado en el cuerpo técnico del United, después de dirigirle como jugador en los últimos compases de su carrera. Sabe qué tipo de profesional es y qué representa para el club.

Preguntado recientemente por el trabajo de su antiguo ayudante, Mourinho fue directo:

«Está haciéndolo bien Michael, haciéndolo bien».

Y remató: «Estoy contento con eso».

Sin matices, sin largas explicaciones. Un respaldo corto, pero contundente, de alguien que dejó su huella en Old Trafford: 144 partidos oficiales entre mayo de 2016 y diciembre de 2018, un Community Shield, una Europa League y una League Cup. Tres títulos que aún hoy se mencionan como el último gran botín de la era post-Sir Alex Ferguson.

Cuando Mourinho se marchó, Ole Gunnar Solskjaer tomó el relevo y decidió mantener a Carrick en su staff. El excentrocampista fue creciendo en la sombra, aprendiendo de dos entrenadores con estilos muy distintos y preparándose, casi sin hacer ruido, para el momento en que le tocaría a él asumir el mando.

Ese momento ya llegó. Y ahora lo que está en juego no es solo la opinión de los aficionados, sino la sensación de que el United tiene, por fin, un proyecto reconocible.

Bajo el microscopio

El respaldo público de Mourinho no blindará a Carrick ante los resultados. Old Trafford siempre ha sido un escenario implacable con los entrenadores que no encuentran rápidamente una línea clara de rendimiento. El juego irregular, los tropiezos tempranos y la presión por competir al máximo nivel en la Champions League convierten cada partido en una especie de examen continuo.

El duelo copero ante el Brighton y la visita del Fulham se han transformado, casi sin quererlo, en una prueba de carácter. Dos encuentros que pueden cambiar el tono de la conversación: de la preocupación a la paciencia… o de la inquietud a la impaciencia abierta.

Mourinho ya ha dejado claro lo que piensa: ve a su antiguo protegido en el buen camino y se declara satisfecho con su evolución. Ahora la respuesta no vendrá de los micrófonos ni de los despachos, sino del césped.

La cuestión es sencilla y brutal a la vez: ¿podrá Michael Carrick convertir ese respaldo de leyendas en resultados que resistan el juicio implacable de Old Trafford?