Moses Itauma sufre su primera derrota ante Filip Hrgovic
La noche que debía coronar al nuevo gran talento del peso pesado inglés terminó en pesadilla. Moses Itauma, invicto hasta hoy, se quedó sin aire, sin piernas y sin su primera corona mundial IBF ante un veterano Filip Hrgovic que sobrevivió al vendaval inicial y firmó una remontada tan inesperada como brutal.
El joven de 21 años llegaba con un 14-0 impecable y la etiqueta de “futuro inevitable” de la división. Durante más de media pelea, hizo honor a esa fama. Mandó con autoridad, velocidad y precisión. Hrgovic, con 21-1 ahora en su registro, parecía ir a remolque, obligado a aguantar, a taparse, a resistir.
El plan, sin embargo, no le duró a Itauma todo el trayecto.
Del dominio al colapso
En los primeros asaltos, Itauma marcó el ritmo. Sus manos llegaban antes, sus combinaciones se encadenaban con una fluidez que hacía pensar en una coronación tranquila. El croata sufría, pero no se descomponía. Aguantaba, absorbía castigo y esperaba.
La factura física empezó a pasar en la segunda mitad del combate. Itauma, que hasta entonces había boxeado con una mezcla de agresividad y confianza, comenzó a desordenarse. Sus golpes se volvieron más amplios, menos calculados. Apareció la fatiga. Las piernas ya no respondían igual. El talento seguía ahí, pero el depósito se vaciaba a ojos vista.
El noveno asalto fue el punto de ruptura. Acorralado contra las cuerdas, Itauma recibió una oleada de golpes de Hrgovic, que olió sangre y se lanzó a por el todo o nada. La presión fue asfixiante. El inglés apenas podía responder con algo más que instinto.
El árbitro dio un paso adelante, preparado para detener la pelea. Al mismo tiempo, desde la esquina de Itauma voló la toalla. Decisión inmediata. Combate terminado. Hrgovic, que había estado al borde de la derrota durante buena parte de la noche, se marchaba con el título IBF y una de las victorias más impactantes de su carrera.
Shock en las redes y dudas sobre el fondo físico
La reacción no tardó en estallar. El desconcierto fue generalizado. Itauma parecía tener el cinturón en las manos y lo dejó escapar por pura falta de gasolina.
“Estoy en estado de shock. Itauma ganó cada asalto… y luego se quedó completamente sin aire. La esquina tira la toalla (buena decisión) y la coronación se esfuma”, escribió el veterano periodista Ariel Helwani en X, resumiendo el sentir de muchos.
El analista Andreas Hale fue directo al núcleo del problema: “Las habilidades y la pegada están ahí. El tanque de gasolina, no”.
Entre los boxeadores de élite, las opiniones siguieron la misma línea. Chris Eubank Jr no escondió su sorpresa: “No estoy seguro de qué pasó esta noche. Moses estaba peleando bien y luego se quedó sin aire, parece… a su edad esto simplemente no debería estar ocurriendo. Es momento de replantear su campamento de entrenamiento de cara al futuro, creo”.
Shakur Stevenson, más conciliador pero igual de claro, apuntó al estilo del británico: “Es joven y será campeón algún día si aprende de esto. Lanza cada golpe a 100 millas por hora y eso puede ser un don y una maldición, especialmente en el peso pesado”.
Imágenes preocupantes y un futuro abierto
Las escenas posteriores al combate añadieron preocupación al drama deportivo. Imágenes difundidas en redes mostraron a Itauma incapaz de mantenerse en pie por sí mismo, antes de ser sacado del recinto en camilla. Un cierre inquietante para una noche que había comenzado como la gran oportunidad de su vida.
Para Hrgovic, en cambio, el desenlace supone una recompensa enorme. Dos años después de haber perdido su anterior oportunidad por el oro IBF ante Daniel Dubois, el croata regresa a la cima con un título y con el horizonte lleno de posibilidades.
Entre ellas, un posible nuevo cruce con Dubois, ahora campeón WBO del peso pesado, en un combate de unificación que tendría un peso enorme en la configuración de la categoría reina.
Itauma se marcha con la primera mancha en su récord y una lección que marcará el resto de su carrera: en el peso pesado, el talento abre la puerta, pero solo el fondo y la gestión del esfuerzo permiten cruzarla. La pregunta, desde hoy, es si este tropiezo será el inicio de la caída de un proyecto… o el golpe que forje, de verdad, a un futuro campeón.






