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Moses Itauma cae del pedestal pero no se rinde

Durante meses, el peso pesado Moses Itauma caminó por el boxeo como una sombra amenazante. Invicto, joven, demoledor. El tipo del que todos hablaban y al que casi nadie quería enfrentar. El sábado por la noche, esa aura se resquebrajó de golpe.

El británico de 21 años llegó como amplio favorito a su cita por el vacante título mundial IBF del peso pesado. Las apuestas lo colocaban como el elegido para inaugurar una nueva era en la división. Pero al otro lado del ring estaba Filip Hrgovic, veterano de mil batallas, dispuesto a arruinar el guion.

Y lo consiguió.

Itauma dominó el combate durante ocho asaltos. Las tarjetas lo reflejaban: iba barriendo al croata con un boxeo agresivo, fresco, con la confianza de quien nunca ha probado la derrota. Parecía cuestión de tiempo. En el octavo, olió sangre y se lanzó a por el nocaut. Vacío total. Gastó todo lo que tenía.

El precio llegó en el noveno.

Sin piernas, sin aire, convertido en una figura tambaleante, Itauma se quedó sin respuestas. El cuerpo ya no obedecía a la mente. De ser el cazador pasó a ser presa. Su esquina, viendo el derrumbe físico y mental, tomó la única decisión posible: tirar la toalla. Adiós a la condición de invicto. Adiós, por ahora, al título mundial IBF.

La escena posterior fue dura. Moses Itauma, exhausto, no pudo incorporarse en la esquina cuando el árbitro levantó la mano de Hrgovic. No hubo gesto de rabia, ni protesta. Solo un cuerpo completamente vacío, tendido, que tuvo que abandonar el ring en camilla y ser trasladado de inmediato a un hospital cercano para ser evaluado.

Pasó la noche en observación. Horas de preocupación, silencio y dudas. El domingo por la mañana llegó el primer alivio: alta médica y regreso con su familia.

Entonces apareció el otro Moses Itauma, el que no se mide en golpes ni en tarjetas. El que mira a la cámara y habla después de haber tocado fondo.

A través de redes sociales, el británico envió un mensaje claro. Sin excusas, sin rodeos. Reconoció la derrota, elogió a Filip Hrgovic y puso el foco en lo que viene.

“Ayer no fue mi noche. Intentamos la grandeza y nos quedamos cortos ante un hombre más experimentado”, dijo en un mensaje difundido por Tunnel Culture en Instagram. Felicitó al croata por la victoria y aseguró que, aunque no logró el resultado que buscaba, se lleva una lección que piensa aplicar en sus próximas peleas.

También tuvo palabras para el público. Agradeció a los aficionados dentro y fuera del recinto, subrayando que hicieron la velada “más especial y más electrizante” de lo que esperaba. Definió la pelea como “una p*** buena pelea” y no se olvidó de quienes montaron el escenario: Queensberry Promotions y DAZN, a quienes agradeció por el evento antes de despedirse con un “Dios los bendiga, cuídense, y volveré”.

El mensaje no fue solo un gesto de cortesía. Sonó a declaración de intenciones.

En el otro rincón, Filip Hrgovic también dejó su lectura. El croata, ahora con un balance de 1-1 en peleas por títulos mundiales y sorprendentemente 2-0 en combates en los que ha sido derribado, no escatimó elogios hacia el joven británico. Lo calificó como el mejor rival al que se ha enfrentado y apuntó a una conclusión sencilla: a Itauma solo le falta experiencia.

No es un detalle menor. Hrgovic ya había señalado antes a David Adeleye como el pegador más duro al que se había medido. Después de lo vivido el sábado, esa respuesta quizá haya cambiado.

La noche que debía consagrar a Moses Itauma como nuevo campeón mundial IBF terminó siendo una lección brutal sobre los límites del cuerpo y la importancia de la gestión del esfuerzo. Arrasó durante ocho asaltos, pero vació el depósito demasiado pronto. El título se le escapó en el momento en que más creyó tenerlo cerca.

Perdió el cero, perdió el cinturón que soñaba levantar. Lo que no perdió, al menos por lo que mostró tras el combate, es la convicción.

La pregunta ya no es si Moses Itauma era el “hombre del momento”. La verdadera cuestión, después de esta caída, es otra: ¿en qué tipo de campeón puede convertirse ahora que ya sabe lo que duele tocar el suelo?