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Monza reabre heridas: Gasly pierde podio y Audi apunta a Tsunoda

El fin de semana de Fórmula 1 en Monza dejó algo más que el ruido de los motores y el clamor de la grada italiana. Trajo, por fin, el veredicto largamente aplazado sobre el caótico Gran Premio de Mónaco de principios de junio… y abrió un nuevo frente de polémica en Italia.

Primero, el golpe a Pierre Gasly. Después, la diana sobre Yuki Tsunoda. Y en medio, Audi, dispuesta a llevar el reglamento hasta el último párrafo.

El podio fantasma de Gasly en Mónaco

Tres meses después de la bandera a cuadros en Mónaco, la clasificación volvió a moverse. Y no poco.

Pierre Gasly, con Alpine, había terminado tercero en las calles del Principado. Luego lo perdió por una sanción ligada a mediciones de velocidad en el pit lane. Después lo recuperó tras una primera protesta. Y ahora lo vuelve a perder con la decisión definitiva tomada en Monza.

El gran beneficiado: Isack Hadjar, de Red Bull Racing, que asciende al tercer puesto y hereda un podio que parecía enterrado en el archivo de resultados. Un podio decidido no en el glamour de Montecarlo, sino en los despachos, meses más tarde.

La pregunta queda flotando: ¿cuántas veces puede cambiar una misma carrera antes de que el aficionado deje de reconocerla?

Monza: Audi se planta

Mientras se cerraba el capítulo de Mónaco, se abría otro en Monza. Esta vez con Audi en el centro de la escena.

Tras el Gran Premio de Italia, la estructura germano-suiza notificó dentro del plazo reglamentario de una hora que se reserva el derecho a presentar una protesta formal contra el resultado. No se queja de una sanción aplicada, sino de una que, a su juicio, debió imponerse y nunca llegó.

El nombre clave es Yuki Tsunoda.

El japonés, al volante de Racing Bulls y sustituyendo a Liam Lawson (quien a su vez cubría la ausencia de Isack Hadjar en Red Bull Racing), cruzó la meta en décima posición, llevándose el último punto en juego.

Justo detrás, sin recompensa: Gabriel Bortoleto y Nico Hülkenberg, los dos Audi, en 11º y 12º. Cero puntos, pero con la sensación de que el guion podía haber sido distinto.

El lío en la resalida

Todo nace en el momento más delicado de una carrera neutralizada: la resalida tras una bandera roja, provocada esta vez por el accidente de Charles Leclerc.

Camino de la parrilla, Tsunoda se equivoca de lado. Se alinea inicialmente a la izquierda cuando su cajón estaba a la derecha. Corrige tarde, gira y termina entrando algo cruzado en su posición de salida. Lo suficiente para sembrar dudas. Lo bastante para que el director de carrera, Rui Marques, decida abortar la salida y ordenar una vuelta de formación adicional.

Y ahí entra el reglamento.

Cuando un piloto provoca una vuelta de formación extra, la norma establece que debe arrancar desde el pit lane en el siguiente intento de salida. Tsunoda no lo hizo. Nadie le ordenó hacerlo. Y la carrera siguió con él en su posición, sin sanción.

Los comisarios abrieron investigación por posible incumplimiento del procedimiento de salida. Tras analizar el caso, optaron por no penalizar. Su razonamiento, resumido: ni el equipo ni el piloto fueron informados de que se les consideraba responsables directos de la vuelta extra, la posición de Tsunoda no fue declarada oficialmente incorrecta y la decisión de añadir una vuelta de formación se tomó por motivos de seguridad y de buena fe.

Sin stop-and-go. Sin castigo. Con un punto para Tsunoda… y con Audi tomando nota.

Audi prepara el siguiente movimiento

Audi hizo lo que permite el reglamento: avisar en la ventana de una hora posterior a la carrera que estudia una apelación. Desde la tarde del domingo, el equipo dispone de 96 horas para formalizarla o dejarla caer.

Si decide ir hasta el final y la protesta prospera, el escenario es claro. A Tsunoda se le podría aplicar de forma retroactiva una penalización equivalente a un stop-and-go, que en estos casos suele traducirse en 30 segundos añadidos al tiempo de carrera.

Con esos 30 segundos, el japonés caería fuera de los puntos. Bortoleto y Hülkenberg subirían un puesto cada uno y el brasileño se llevaría un punto que hoy figura en la cuenta de Racing Bulls.

Un solo error en la colocación en la parrilla. Una vuelta de formación extra. Un punto que puede cambiar de manos días después. Y otra clasificación que, como en Mónaco, corre el riesgo de reescribirse desde el despacho.

La pista habla los domingos. Pero en esta Fórmula 1, cada vez más, el campeonato también se decide entre plazos, artículos y recursos. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar Audi para que ese reglamento se aplique al milímetro?