Monza en llamas: crisis de liderazgo en Ferrari tras el sexto puesto de Hamilton
Ferrari salió de casa con un sexto puesto de Lewis Hamilton, un abandono de Charles Leclerc tras menos de dos vueltas y una crisis de liderazgo que ya nadie disimula. Todo, en el mismo fin de semana en el que Kimi Antonelli firmó una victoria monumental para Mercedes saliendo desde la 19ª posición. En Maranello dolió el resultado. Pero dolió aún más el contraste.
Según información de The Race, la cúpula de la Scuderia terminó el Gran Premio de Italia profundamente descontenta. No hay una decisión tomada sobre el futuro de Fred Vasseur, protegido por un contrato multianual renovado el año pasado, pero el francés se ha convertido en el epicentro del debate interno. Y Monza ha sido el detonante.
Un inicio caótico que destapó viejas grietas
El fin de semana de Ferrari se desmoronó casi desde el semáforo. Leclerc y Hamilton partían tercero y cuarto, una primera fila virtual para ilusionar al tifosi. Pero la ilusión duró unos metros.
Ambos llegaron emparejados a la primera chicane. En la maniobra, Hamilton acabó en la grava y perdió posiciones. Apenas unos segundos después, Leclerc se estrelló en Curva Alboreto en la segunda vuelta. Silencio en las gradas. Desconcierto en el muro.
Hamilton, tras 53 vueltas a contracorriente, sólo pudo rescatar un sexto puesto que supo a muy poco en el templo de Ferrari.
El británico no se mordió la lengua al bajarse del coche. Recordó que en la curva 2 se veía por delante, negó que hubiera un “fuimos demasiado lejos” compartido con Leclerc y subrayó el daño para el equipo: la maniobra les había mandado atrás en el pelotón. Luego, apuntó también a la elección de neumáticos, que consideró equivocada.
En su análisis, Hamilton habló de puntos perdidos, de decisiones que llegan “muchas, muchas semanas demasiado tarde” y de la frustración de no poder compensar desde el cockpit lo que no funciona alrededor. Sobre todo, se mostró hundido por el tifosi y por la gente de la fábrica, a la que ve entregada mientras en pista “no se ejecuta bien”, ni el sábado ni el domingo.
No fue sólo un choque en la salida. Fue la exposición pública de un problema más profundo: quién manda realmente en Ferrari cuando sus dos pilotos se cruzan en pista y el margen de error es cero.
Gestión de pilotos, motor y reacción: todo bajo la lupa
En Maranello se preguntan si existe una jerarquía clara o un protocolo sólido para gestionar los duelos internos. The Race apunta a Monza y al precedente del Gran Premio de los Países Bajos como las dos carreras que el equipo está revisando como pruebas de esa falta de línea definida.
A la vez, la atención se centra en el propulsor. El segundo paquete de actualización ADUO de la unidad de potencia no acercó a Ferrari a Mercedes. Justo lo contrario: en un circuito tan exigente con el motor como Monza, las flechas plateadas fueron claramente superiores en velocidad y ritmo. El golpe simbólico de ver a Antonelli ganar desde la 19ª plaza, mientras Ferrari sufría para mantenerse en la zona alta, ha sido demoledor.
También preocupa, según The Race, la reacción —o la ausencia de ella— ante el procedimiento de salida revisado. En un deporte donde los detalles marcan décimas y posiciones, Ferrari dio la sensación de ir un paso por detrás cuando el reglamento cambió. En casa, y ante todos.
La sensación que se instala es incómoda: el problema ya no es sólo de rendimiento puro, sino de estructura, reflejos y liderazgo.
El sillón de Vasseur tiembla: nombres que vuelven al primer plano
Cuando el ruido llega a los despachos más altos, los nombres empiezan a circular. Y en Ferrari suenan viejos conocidos.
Antonello Coletta, responsable del programa del World Endurance Championship, vuelve a aparecer como posible candidato a un rol de mayor peso en Fórmula 1. Su experiencia al frente de proyectos complejos y exitosos le ha colocado desde hace tiempo en la órbita del gran equipo.
El otro nombre es mucho más mediático: Christian Horner. Según The Race, el británico sigue en las quinielas internas, pese a que en el pasado habría rechazado el puesto tras un acercamiento del presidente John Elkann. Su figura, sin embargo, permanece en el imaginario de la sucesión: el modelo de jefe fuerte, con autoridad total y una cultura ganadora ya probada.
El clima en Italia lo describe con crudeza Corriere della Sera. El diario habla de debates abiertos “en Maranello y sobre todo en Turín” y de una frase que resume el momento: “No podemos seguir así”. El propio Vasseur, siempre según esa publicación, es consciente de que su futuro es incierto pese al contrato renovado.
El periódico habla de “muchas presiones” que llegan “desde lo alto” y que podrían desencadenar un cambio. No inmediato, porque “hay que prepararlo”. Pero lanza una advertencia que resuena en el paddock: Monza podría tener “efectos revolucionarios”.
Un punto de inflexión sin Plan B… o precisamente por eso
Corriere della Sera define la situación como “un gran punto de inflexión en Ferrari” y añade un matiz inquietante: “No hay Plan B más allá del mánager francés”. Es decir, Vasseur está bajo examen por la Ferrari de Elkann, una Ferrari que “ya no puede fingir que no pasa nada”.
El mensaje es claro: o el proyecto del francés despega de verdad, con decisiones firmes, una gestión de pilotos incontestable y un salto real en pista, o la paciencia se agota.
Monza, el circuito que forjó la leyenda de Ferrari, se ha convertido en el escenario de una encrucijada. El tifosi ya ha mostrado su veredicto con el silencio y los suspiros. La siguiente palabra la tiene la planta noble.
La pregunta es si Ferrari se atreverá a cambiar el timón en pleno viaje… o si apostará todo a que Vasseur, cuestionado pero aún al mando, sea capaz de enderezar una nave que ya no puede permitirse otro naufragio en casa.






