Mitchell brilla en el nuevo Palace de Sage ante Ipswich
Crystal Palace llega al sábado con algo que no sentía desde hace tiempo: impulso. El triunfo 3-2 ante Fulham en la Premier League no solo dio a Pierre Sage su primera victoria en el cargo, también abrió una puerta que el club lleva meses sin atravesar: encadenar dos triunfos ligueros seguidos en el mismo año natural.
No será un simple trámite. Al frente estará un Ipswich recién ascendido que viaja a Selhurst Park con una misión clara: cortar de raíz una racha de dos derrotas consecutivas y evitar que el vértigo de la élite se convierta en costumbre.
Un técnico elegante en la victoria
Sage ha irrumpido en la Premier con un estilo poco habitual en los banquillos de máximo nivel. Gana… y reparte elogios al rival. Tras el 3-2 ante Fulham, lejos de recrearse en su primer triunfo, el francés admitió estar “decepcionado por el otro equipo y el entrenador, también tuvieron oportunidades”.
Tres días después, mismo guion emocional. Crystal Palace se impuso a Middlesbrough en la Carabao Cup pese a ceder de nuevo la posesión de forma clara. El francés insistió en subrayar el mérito del rival, calificando a Boro de “equipo realmente bueno” y rematando con un “quiero felicitarlos – el marcador es para nosotros, pero ellos jugaron bien”.
Su discurso no es pose: su Palace aún está en construcción. Necesita resultados, pero también credibilidad en el vestuario. El siguiente paso es mayúsculo para un equipo que ha vivido entre altibajos todo el año: dos victorias seguidas en la Premier, algo que no consigue en este calendario.
Una defensa que sufre… y decide
El contraste es llamativo. Mientras Sage habla de solidez colectiva, las cifras defensivas cuentan otra historia: Crystal Palace ha encajado dos o más goles en nueve jornadas consecutivas de liga, una marca que el club preferiría no haber firmado nunca.
Sin embargo, en Craven Cottage fueron precisamente los defensas quienes rescataron la tarde. Tyrick Mitchell, habitual escudero silencioso, se transformó en protagonista inesperado: firmó el primer doblete de su carrera, irrumpiendo en el área con la determinación de un delantero y no de un lateral.
Cuando Mitchell dejó el campo en la segunda parte, otro defensor tomó el relevo. Ben Chilwell, su sustituto, apareció para marcar el tanto decisivo. Un mensaje claro: aunque la zaga sufra atrás, tiene capacidad para inclinar partidos en el área contraria.
El nuevo rol de Mitchell
El crecimiento de Mitchell no llega de la nada. Bajo Oliver Glasner, el lateral izquierdo vivía con el freno de mano echado. Sus subidas estaban medidas, casi racionadas, mientras el peso ofensivo por fuera recaía en el costado opuesto, donde Daniel Muñoz atacaba con más libertad y frecuencia.
Con Sage, el guion empieza a cambiar. Mitchell tiene más licencia para pisar campo rival, para romper líneas y aparecer por sorpresa. Sus dos goles ante Fulham son el símbolo de esa mutación: ya no es solo el hombre que cierra su banda, también es una amenaza cuando se suelta.
La visita de Ipswich pondrá a prueba esa versión más agresiva. Crystal Palace sigue obligado a corregir una fragilidad defensiva evidente, pero ha descubierto que, cuando Mitchell se suelta, el equipo gana una vía extra para decidir partidos.
En una temporada que aún busca su forma definitiva, no es poca cosa haber encontrado un nuevo protagonista justo cuando más falta hacía.






