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Michael Carrick y el desafío contra el Manchester City

Michael Carrick se juega mucho este fin de semana. Y no solo en la tabla.

A dos días del choque contra el Manchester City, el técnico ha encendido una de las grandes dudas del once: la presencia de Luke Shaw. El lateral izquierdo, de 31 años, será sometido a una prueba de última hora para saber si puede estar disponible en un duelo que, en el vestuario, nadie se toma como uno más.

Shaw se quedó fuera de la convocatoria en el contundente 4-0 frente a Sabah FK en la Champions League, después de haber sido sustituido en el empate 2-2 ante el Everton. No fue un castigo ni una rotación caprichosa. Fue protección.

Carrick lo explicó sin rodeos ante los medios. Decidió frenar. “Lo cuidamos un poco”, admitió. El cuerpo técnico entendió que el defensa no estaba “al 100%” para el compromiso continental y optó por no arriesgar. Ahora todo queda pendiente de cómo responda el jugador en las próximas horas. El margen es mínimo. El rival, máximo.

Un déjà vu en el banquillo

El partido contra el City tiene una carga emocional evidente para Carrick. Es el espejo de su primer encuentro al mando tras relevar a Ruben Amorim de forma interina en enero. Aquella tarde, en su estreno en el banquillo del Theatre of Dreams, el equipo reaccionó con una actuación quirúrgica para tumbar al conjunto de Pep Guardiola. Bryan Mbeumo y Patrick Dorgu firmaron los goles que cortaron una racha de cuatro partidos sin ganar.

Sería fácil aferrarse a ese precedente. Carrick, en cambio, pisa el freno a cualquier tentación de confianza excesiva. No vende humo, ni se refugia en la nostalgia.

“Será definitivamente diferente, porque ningún partido es igual”, subrayó. No hay lugar para la autocomplacencia: no piensa que por ganar el año pasado baste con repetir el guion. El técnico insiste en que el verdadero valor está en la confianza acumulada en estos meses, en la sensación de que el equipo “va a mejor todo el tiempo”. Esa dinámica, sostiene, es la que alimenta la fe del vestuario antes de un duelo que él mismo califica como “grande” e “importante”, con “mucho en juego”.

El calendario tampoco ayuda. Poca recuperación, poco entrenamiento, mucha tensión. “Tenemos poco tiempo para recuperarnos y prepararlo, pero lo exprimiremos al máximo”, aseguró. Es el tipo de frase que define a un entrenador que no busca excusas, sino soluciones.

De interino a proyecto de largo recorrido

Lo que empezó como una solución de emergencia se ha convertido en proyecto. Carrick tomó las riendas como interino y encadenó 12 victorias en sus primeros 17 partidos. Ese impacto inmediato borró dudas y le abrió de par en par la puerta del cargo permanente.

Mientras desde fuera se especulaba con la posibilidad de que la cúpula liderada por INEOS apostara por un nombre rutilante en verano, Carrick nunca trabajó como si fuera un parche. Ni un solo día. Su discurso lo deja claro.

“Lo dije bastante pronto: siempre planeé seguir siendo el entrenador más allá del verano”, reconoció. Cada decisión, desde enero, se tomó con la vista puesta en un horizonte más amplio. Sin saber cuánto duraría, pero actuando como si el tiempo fuera a estar de su lado.

El excentrocampista del United habla de “planificar el futuro”, de “cómo queremos que se vea” el equipo y de “la dirección” que desean tomar. Nada de improvisar. Nada de vivir solo del resultado del domingo.

El rendimiento del grupo, sostiene, ha sido “increíble” dentro de ese contexto. Para él, la clave está en que, desde el primer día, todo se ha hecho pensando en llevar al club “a donde queremos llegar a largo plazo”.

Ahora, ante el City, ese proyecto se somete a otro examen de máxima exigencia. Con la incógnita de Shaw, con el recuerdo de la victoria anterior y con un técnico que ya no se mira como interino, sino como el hombre encargado de devolver al United a su lugar. La cuestión es si este capítulo será un punto de inflexión o solo otra batalla en un camino que promete ser largo.