McLaren Revive Sus Aspiraciones en Fórmula 1
Hace poco más de un mes, el panorama parecía sentenciado: McLaren iba camino de entregar sin resistencia el título de pilotos de Fórmula 1 de 2026. Llegando al Gran Premio de Hungría, el líder del campeonato era el hombre de Mercedes, Kimi Antonelli, con 204 puntos. Entre los dos pilotos de papaya ni siquiera alcanzaban esa cifra: Lando Norris sumaba 103, Oscar Piastri 92. Una brecha, en apariencia, insalvable.
El golpe de timón de McLaren
En el Hungaroring, McLaren se jugó una carta grande. Paquete de mejoras profundo, nada cosmético: nueva carrocería en las esquinas delantera y trasera, piso revisado, alerón trasero actualizado. El tipo de actualización que define una temporada.
La reacción fue inmediata. Norris salió desde la pole y ganó en Hungría. Repitió victoria en Zandvoort, esta vez con una maniobra que define estados de forma: adelantamiento por el exterior a Antonelli en la curva 1, sin titubeos, como quien sabe exactamente dónde está el límite… y decide pisarlo.
El resultado en la tabla es contundente: Norris ya está “solo” a 83 puntos del liderato. El campeonato, que parecía cerrado, vuelve a respirar.
Lo fácil sería decir que todo se explica por las mejoras del MCL40. Andrea Stella no compra esa versión simplista. El jefe de equipo insiste en que Norris está exprimiendo el coche por encima de lo razonable, rozando –o superando– el techo de la propia máquina.
“Lando está pilotando y operando a un nivel muy alto, en sentido absoluto, en relación con un campeón del mundo de Fórmula 1. Está pilotando al nivel de un campeón del mundo”, subrayó Stella tras el Gran Premio de los Países Bajos.
Para el italiano, el punto clave no es solo el pico de rendimiento, sino la curva de progresión. “Lo que más me gusta de su trayectoria en Fórmula 1 es que sigue mejorando. Especialmente después del inicio de la temporada 2025, algo hizo clic. No fue solo un chispazo puntual, sino una forma de trabajar con Lando, para Lando, que ahora estamos adoptando también en el lado de Oscar. Ese enfoque ha llevado a Lando a una mejora continua”.
Carrera a carrera, Stella ve a un Norris más fuerte. Y Zandvoort fue un buen ejemplo. No era, ni mucho menos, un fin de semana en el que McLaren pudiera darse por favorito. La referencia del sprint lo dejaba claro. El equipo decidió invertir tiempo y recursos en entender dónde estaba la ventana correcta en la gestión de neumáticos y en cómo afinar el coche para esa exigencia concreta.
Los dos pilotos dieron un paso adelante en ese aspecto, aunque el segundo stint de Piastri dejó más preguntas que respuestas. La tendencia general, sin embargo, es positiva para ambos. Hoy, el que está sabiendo llevarlo todo al límite, sobre todo a una vuelta, es Norris.
El giro en clasificación
La evolución en clasificación es, de hecho, uno de los termómetros más claros del momento de Norris.
En 2025, el duelo interno a una vuelta fue un pulso puro: 15-15 en el cara a cara, contando también las clasificaciones al sprint. Equilibrio total.
Con el cambio de reglamento y los nuevos coches de 2026, el arranque fue muy distinto. Antes del inesperado parón de abril, Norris perdía 3-1 frente a Piastri. Parecía que el australiano se adaptaba mejor a la nueva generación de monoplazas.
Desde entonces, el guion se ha dado la vuelta de forma brutal. El vigente campeón ha dominado a su compañero por 12-1 en clasificación, con Piastri solo por delante en Mónaco. La diferencia media entre ambos no es enorme –0,128 segundos–, pero la dirección del margen casi nunca cambia: cae una y otra vez del lado de Norris, mientras Piastri lidia con un bache de forma que empieza a pesar.
Ese dominio a una vuelta no se explica solo por el coche. El propio Stella apunta a algo más profundo: la cabeza de Norris, su manera de leer y manejar las carreras.
Un Norris más contundente… y más frío
“Si quieres mirar a Lando desde otro ángulo, diría que ahora está expresando un nivel más alto de asertividad al pilotar”, analiza el italiano. La maniobra sobre Antonelli en Zandvoort es, para él, una prueba perfecta. Norris no solo se lanza; se lanza con la convicción de quien sabe que puede controlar el desenlace.
Stella destaca un matiz interesante: la autoconfianza no siempre se muestra siendo el más agresivo. A veces, se demuestra levantando el pie. “A veces eres realmente autoconfiado cuando piensas: ‘¿Sabes qué? No voy a pelear ahora porque puedo perder en esta lucha. La carrera es muy larga. Nos vemos al final’”.
Esa capacidad de elegir sus batallas, de renunciar al cuerpo a cuerpo cuando el riesgo no compensa, forma parte del nuevo Norris. Un piloto que entiende que su fuerza está en el conjunto del gran premio, no solo en el momento del semáforo.
Conviene recordar un detalle: en las dos últimas carreras que ha ganado, no ha mantenido la primera posición en la salida. Ha terminado la primera vuelta en segunda plaza. No hubo quejas por radio, ni rastro de nerviosismo. Ninguna fisura en su confianza. Sabía que tenía ritmo para volver, que solo necesitaba preparar el terreno y esperar el hueco adecuado para “cobrar” su competitividad.
Para Stella, ahí está el gran salto: asertividad y confianza. Dos rasgos que han crecido tanto como su velocidad, pero que no se miden en telemetrías ni en tablas de tiempos. Se miden en decisiones, en maniobras, en cómo gestiona los momentos límite.
Mientras el MCL40 se afina y Piastri intenta salir del túnel, Norris se ha colocado de nuevo en la estela del líder del campeonato. Hace un mes, defender la corona parecía una quimera. Hoy, con un piloto que se siente campeón y pilota como tal, la pregunta ya no es si McLaren puede llegar… sino cuánto tardará en hacerlo.






