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McLaren y Red Bull ganan apelación: Gasly pierde podio de Mónaco

El Gran Premio de Mónaco, semanas después de bajarse la bandera a cuadros, ha vuelto a cambiar de cara. Esta vez no en la pista, sino en los despachos de la FIA en París. McLaren y Red Bull han ganado su apelación y han desmontado el podio que Alpine había rescatado para Pierre Gasly.

El francés, tercero en meta aquel domingo en Montecarlo y restituido al podio tras una primera apelación de Alpine, vuelve a caer. Regresa al séptimo puesto que figuraba en los resultados oficiales iniciales. El trofeo ya ha salido de Enstone rumbo a Milton Keynes.

En su lugar, el podio recupera a un viejo conocido de ese día: Isack Hadjar, de Red Bull, vuelve al tercer escalón. Justo detrás se recoloca Oscar Piastri con el McLaren, cuarto. Los Racing Bulls de Liam Lawson y Arvid Lindblad ascienden a quinto y sexto. Un dominó de posiciones provocado por una cifra que, sobre el papel, parece ridícula: 77 centímetros.

77 centímetros que incendian el reglamento

Toda la controversia nace de la diferencia entre la distancia oficial del pit lane y la ruta más corta que realmente podía trazar un piloto. La medición oficial era 77 centímetros más larga que la línea ideal. Sobre esa base se calculaba la velocidad media en el carril de boxes.

En la apelación de Alpine en junio se demostró que, con esa nueva distancia más corta, Gasly no había superado el límite de 60 km/h. Por eso se anularon sus dos penalizaciones de cinco segundos y el francés recuperó el podio.

Ahí entró McLaren. El equipo de Woking recurrió en nombre de la “justicia deportiva” y, por supuesto, de sus propios intereses: Piastri había perdido dos puntos por haber cumplido en carrera una sanción que a Gasly se le borró a posteriori. El australiano fue uno de los varios pilotos que sí acataron el castigo de cinco segundos por exceso de velocidad en el pit lane.

La presión terminó por romper el caso. La Corte de Apelación de la FIA ha dado la razón a McLaren y Red Bull, y ha devuelto el tablero a la posición original.

El principio que lo cambia todo: la regla no se mueve a mitad de juego

La decisión del tribunal se apoya en un concepto central: una vez que se comunica a los equipos el parámetro con el que se va a medir algo, ese parámetro no se toca durante el fin de semana. Ni durante la carrera. Ni después, para reescribir resultados.

La FIA recuerda que:

  • F1, como cronometrador oficial designado por la FIA, define la distancia del sector de pit lane y aplica el límite por velocidad media en ese tramo, no por picos instantáneos.
  • Esa distancia debe ser idéntica para todos los coches.
  • Aunque luego se comprobara que Gasly no superó los 60 km/h sobre una línea más corta posible, “el referente no puede ser desplazado retrospectivamente para un solo competidor una vez disputada la competición con ese parámetro”.
  • Que se pudiera haber elegido otra línea más corta no convierte en errónea la medición original.

El tribunal subraya, además, que la longitud utilizada se midió físicamente con cinta, se revisó antes de introducirla en el sistema, se usó en todas las sesiones libres y en la carrera, y se volvió a comprobar cuando surgieron dudas antes del gran premio. Incluso durante la prueba, los comisarios pidieron garantías y F1 ratificó el mismo dato. Nunca se informó a equipos, dirección de carrera ni comisarios de que hubiese que aplicar otra distancia.

El mensaje es contundente: el régimen de control solo funciona si el listón es “común, estable e igual para todos” durante toda la competición. Una vez fijado, no se mueve.

Alpine, entre la indignación y la resignación

Alpine ha encajado el golpe con evidente frustración. El equipo mantiene que el coche 10, el de Gasly, “no superó en ningún momento el límite de velocidad en el pit lane” durante la carrera. Aun así, acepta el veredicto del panel de jueces en París, aunque se declara “injustamente castigado”.

Más allá del enfado, el discurso oficial mira hacia delante: centrarse en mejorar el rendimiento en pista y seguir peleando en un campeonato que describen como “muy ajustado y competitivo”. Pero la herida está abierta. Alpine admite que ya ha enviado el trofeo de tercer puesto a la sede de Red Bull en Milton Keynes y estudia si llevar el caso un paso más allá.

La única vía que le quedaría, si decide no soltar el asunto, sería acudir al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Sería un movimiento poco habitual en Fórmula 1, pero no imposible.

McLaren y Red Bull celebran claridad… y puntos

En Woking la lectura es distinta. McLaren aplaude el fallo de la Corte Internacional de Apelación de la FIA y lo presenta como una victoria para la claridad regulatoria y la integridad del campeonato. Insiste en que su recurso no iba dirigido “contra ningún competidor ni contra la FIA”, sino en defensa de una aplicación “coherente y justa” de las normas para todos.

Red Bull, por su parte, recupera un podio con Hadjar que cambia el reparto de puntos y el relato de Mónaco. El resultado, aunque se decide en un despacho parisino, pesa igual en las clasificaciones.

Russell, Hamilton, Piastri: sanciones en el aire

El caso, sin embargo, deja zonas grises que el tribunal no ha querido tocar. La Corte de Apelación no ha entrado a valorar si las penalizaciones por exceso de velocidad en el pit lane impuestas a Lewis Hamilton, George Russell y el propio Piastri fueron correctas con la medición oficial, ni si sus coches llegaron a sobrepasar físicamente los 60 km/h.

No formaba parte del mandato. El objetivo de la audiencia era exclusivamente decidir si se podía rescindir la sanción de Gasly con un nuevo método de medición y una nueva distancia. La respuesta ha sido un no rotundo.

Mercedes sostiene que Russell nunca pasó de 60 km/h. El británico rodaba por delante de Hadjar y Gasly antes de su primera sanción. Terminó fuera de los puntos no solo por la penalización original, sino porque el equipo no cumplió correctamente el castigo en una parada posterior. Ese error le costó un drive-through que lo hundió hasta la duodécima plaza.

La Corte no ha corregido nada de eso. Se ha limitado a fijar un principio: no se reescribe una carrera cambiando la cinta métrica después de que caiga la bandera.

La batalla deportiva en Mónaco ya se libró en las calles del Principado. La jurídica, en cambio, puede que aún no haya terminado. ¿Se conformará Alpine o llevará estos 77 centímetros hasta la última instancia del deporte mundial?