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McLaren y Red Bull ganan el pulso en Mónaco

La batalla por el Gran Premio de Mónaco no terminó con la bandera a cuadros. Se decidió en los despachos. Y ahí, McLaren y Red Bull acaban de dar la vuelta a un resultado que ya parecía escrito.

Las dos escuderías han ganado sus apelaciones contra el resultado de la carrera tras el caos provocado por múltiples sanciones por exceso de velocidad en el pit lane. La gran víctima: Pierre Gasly. El piloto de Alpine, que había heredado el tercer puesto tras una primera apelación de su propio equipo, vuelve a caer hasta la séptima posición, la misma que figuraba en la clasificación oficial inicial.

El podio se recoloca. Isack Hadjar, de Red Bull, recupera el tercer lugar. Oscar Piastri, con McLaren, sube al cuarto. Los Racing Bulls también salen beneficiados: Liam Lawson y Arvid Lindblad ascienden a quinto y sexto, respectivamente. Un efecto dominó que reordena la zona alta… pero que no limpia del todo el rastro de una polémica que ha salpicado a medio pelotón.

Porque el veredicto no corrige todas las consecuencias de aquella cadena de sanciones por velocidad en el pit lane. Varios pilotos vieron comprometida su carrera, entre ellos George Russell, de Mercedes. El británico se quedó fuera de los puntos por no cumplir correctamente una penalización previa, también relacionada con la velocidad en boxes. Un castigo sobre otro castigo.

El núcleo del caso estaba en un detalle milimétrico, pero decisivo: una discrepancia de 77 centímetros entre la distancia oficial medida del pit lane y la ruta real más corta que un piloto podía tomar de forma legal. Alpine demostró en su día que, usando esa nueva medición más corta, Gasly no había superado el límite de velocidad. Por eso, en la primera apelación, le borraron las dos penalizaciones de cinco segundos y le devolvieron al podio.

Ahí entró McLaren. El equipo de Woking llevó el asunto más lejos, apelando en nombre de la “equidad deportiva” y, por supuesto, de sus propios intereses: Piastri había perdido dos puntos como consecuencia directa de aquella reinterpretación del trazado del pit lane. El australiano fue uno de los pilotos que sí cumplió una sanción de cinco segundos por exceso de velocidad en boxes, sanción que otros vieron anulada después.

El Tribunal de Apelación ha dado la razón a McLaren y Red Bull sobre un punto clave: los parámetros para medir un límite no pueden cambiarse a mitad de un fin de semana de gran premio una vez que los equipos han sido informados de ellos. La distancia oficial del pit lane, con la que todos habían calibrado sus sistemas, no podía sustituirse a posteriori por una línea más corta para reescribir resultados individuales.

En otras palabras: que se descubra después que existe una línea más corta no convierte automáticamente en errónea la medición oficial usada durante el evento. El propio tribunal subraya que la “justicia deportiva” impide reemplazar de forma retroactiva el parámetro común de calibración del evento por otro enfoque geométrico o de medición distinto con el único fin de re-adjudicar el resultado de un competidor.

Alpine, que había celebrado en su momento el podio de Gasly como un golpe de aire fresco en una temporada tensa, ha tenido que encajar el revés. En un comunicado, la escudería francesa expresó su desacuerdo con la decisión y reiteró que, a su juicio, el coche 10 no superó el límite de velocidad del pit lane en ningún momento de la carrera. Aun así, el equipo acepta el fallo del panel de jueces en la reciente audiencia en París y asegura sentirse “injustamente castigado”, aunque insiste en que su foco está ya en mejorar el rendimiento en pista y seguir peleando en un campeonato que describen como “muy competitivo y ajustado”.

La sentencia cierra el capítulo jurídico, pero deja una sensación incómoda: una carrera decidida al centímetro y al segundo… terminada en una sala de audiencias. Y lanza una pregunta directa a la categoría: ¿cuánto margen de ambigüedad puede permitirse la Fórmula 1 en algo tan básico como la medición de su propio pit lane?