Maya Joint arruina el regreso de las hermanas Williams en el US Open
La noche en el Arthur Ashe Stadium estaba preparada para la nostalgia. Para el recuerdo, para la ovación eterna a Serena y Venus Williams en su regreso como pareja de dobles en un Grand Slam. Pero en la pista, Maya Joint no entiende de guiones sentimentales.
La australiana, esta vez junto a Hao-Ching Chan, volvió a convertirse en la aguafiestas de las leyendas y eliminó a las hermanas Williams en la primera ronda del dobles femenino del US Open, con un marcador tan dramático como revelador: 6-3, 6-7 (6/8), 7-6 (10/7).
De Wimbledon a Nueva York: la misma villana
No es la primera vez que el apellido Joint se cruza en el camino de Serena en un estreno de Grand Slam. Ya en Wimbledon, en verano, la australiana la había dejado fuera a las primeras de cambio en el cuadro individual, en pleno Centre Court. Ahora, el golpe llega en formato dobles y con un componente emocional todavía mayor: el esperado reencuentro de Serena y Venus en un grande.
La pareja estadounidense regresaba a la gran escena tras tener que renunciar a Wimbledon por una lesión de rodilla de Serena. Ese contratiempo retrasó su vuelta hasta Nueva York, el escenario donde levantaron el título en 1999 y 2009 y donde, antes de esta derrota, acumulaban un balance imponente: 27 victorias y solo 7 derrotas en 9 participaciones previas como dupla. Esta décima aparición se marcha con un 27-8 que sabe a despedida amarga.
Un duelo de leyenda en sesión estelar
El contexto lo decía todo. Un partido de primera ronda de dobles, programado en la sesión nocturna del Arthur Ashe Stadium. Algo prácticamente inédito. No era un encuentro más; era un homenaje en directo a una de las parejas más dominantes que ha visto el tenis femenino.
Las cifras hablan por ellas: 14 títulos de Grand Slam en dobles, oros olímpicos en 2000, 2008 y 2012, y el número uno del mundo compartido durante ocho semanas. Un legado que el público quiso abrazar una vez más. Pero el deporte rara vez concede finales perfectos.
Un partido que cambió de dueño una y otra vez
En la pista, Joint y Chan arrancaron sin complejos. Se llevaron el primer set por 6-3, golpe directo a la atmósfera romántica que rodeaba a las hermanas. Serena y Venus reaccionaron con orgullo. Forzaron el desempate en la segunda manga y se aferraron a él con la determinación de quien se niega a irse. Lo ganaron 7-6 (8-6) y encendieron el estadio.
El tercer set parecía inclinarse de nuevo hacia el lado de las aspirantes. Joint y Chan se colocaron 4-1 arriba, con el juego más fresco, más limpio, mientras las Williams luchaban contra los nervios, el marcador y el peso de la historia. Pero las campeonas no se rinden así. Punto a punto, juego a juego, fueron recortando hasta equilibrar el parcial y forzar el superdesempate a 10 puntos.
Y ahí, cuando la noche pedía épica, las hermanas rozaron el guion soñado.
De un 0-5 imposible a una remontada brutal
El supertiebreak arrancó con un vendaval de las Williams. 5-0. El estadio rugía. El “comeback” perfecto parecía en marcha. Serena y Venus se miraban, sonreían, sentían el partido en la mano.
Pero el tenis castiga cualquier resquicio. Y las dudas, por mínimas que sean.
Las dobles faltas de ambas empezaron a abrir una grieta. Joint y Chan se aferraron a esa rendija y no la soltaron. Ganaron 10 de los últimos 12 puntos del desempate y firmaron una remontada brutal: del 0-5 al 10-7 final. El silencio incrédulo del principio se transformó en una mezcla de respeto y desolación por las hermanas, mientras las vencedoras celebraban con contención un triunfo que las coloca en el centro del foco.
Una vuelta que duele
Para Serena, que se había alejado del tenis en 2022 tras cerrar su carrera individual con 23 títulos de Grand Slam, esta nueva etapa de regreso se está escribiendo con tinta dolorosa. Dos derrotas ajustadas con su hermana en este verano: primero en el Cincinnati Open, también en un match tiebreak, y ahora en el mayor escaparate posible, el US Open.
Venus tampoco encuentra alivio en el cuadro individual: cayó en primera ronda en singles, otra señal de que el tiempo, implacable, también juega su partido.
El legado de las Williams no se mide en este resultado, ni en un superdesempate que se les escapó desde un 5-0 casi definitivo. Eso ya está escrito en la historia. La pregunta, tras otra noche desgarradora en Nueva York, es si esta fue solo una derrota más… o la última vez que el tenis vio juntas a Serena y Venus en un gran escenario.






