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Marlon Vera resucita con nocaut brutal y termina racha de derrotas

Marlon “Chito” Vera necesitaba una noche así. No solo para limpiar un récord reciente manchado por cuatro derrotas seguidas, también para recordarle a la división que sigue siendo un problema serio. Y lo hizo con lo que mejor sabe: violencia fría y calculada.

Victoria por TKO en el tercer asalto ante Charles Jourdain, con un gancho de izquierda a los 2:02 que puso punto final a la pelea y a su mala racha. No hizo falta que el árbitro interviniera: fue el propio Jourdain quien, al caer, hizo el gesto de que ya no quería más. Una imagen tan extraña como reveladora.

Un inicio frenético

Desde el primer asalto, el ritmo fue salvaje. Nada de estudio largo ni tanteo tímido. Vera y Jourdain se plantaron en el centro y empezaron a intercambiar golpes con una mezcla de técnica y mala intención.

“Chito” castigó con rodillas al cuerpo, duras, repetidas, mientras Jourdain respondía con manos al torso, buscando abrir huecos alrededor de esas rodillas. Dos veces el ecuatoriano cazó una patada y derribó al canadiense: la primera, entrando en guardia cerrada; la segunda, castigando con puños desde arriba.

El round se cerró como un aviso de lo que venía: Vera conectó un gancho de izquierda seco, de esos que dejan una nota mental en el rival.

El castigo se acumula

En el segundo asalto, la pelea cambió de tono. Vera empezó a imponer su peso, su experiencia y, sobre todo, su precisión.

Jourdain intentó frenar la marcha con front kicks al cuerpo, buscando mantener la distancia. Pero cada vez que levantaba la pierna, se arriesgaba. Vera le respondió con una patada baja brutal y, acto seguido, una ráfaga limpia de manos: ganchos, uppercut, todo entrando entre la guardia. Jourdain cayó.

El canadiense se levantó y corrió hacia la reja, casi por instinto de supervivencia, pero allí lo esperaba más castigo. Vera mezcló golpes duros, sin volverse loco, eligiendo bien cada impacto. En el espacio abierto, la historia se repitió: cada intercambio serio lo ganaba el ecuatoriano.

Otra patada cazada por Vera, y otra caída de Jourdain, esta vez con un ground and pound preciso, con mala leche pero sin desperdiciar golpes. Cuando el canadiense por fin se puso de pie, recibió un rodillazo al cuerpo que lo volvió a mandar al suelo en los últimos segundos del asalto. El daño ya era evidente.

El final que necesitaba “Chito”

El tercer asalto no duró mucho, pero dijo todo lo que había que decir.

Vera olió la sangre y no perdonó. En un cruce, soltó un gancho de izquierda perfecto. Jourdain se desplomó de nuevo, y mientras caía, hizo algo que casi nunca se ve en este nivel: con la mano, indicó que hasta ahí había llegado. No quería más castigo.

El árbitro detuvo la pelea. Vera levantó los brazos. Racha de cuatro derrotas, rota. Y de qué manera.

Tuivasa iguala un récord que nadie quiere

Antes de ese estallido de “Chito”, la noche había dejado otro titular, mucho más amargo: Tai Tuivasa se convirtió en el hombre que comparte el récord de más derrotas consecutivas en la historia de UFC.

El australiano cayó por decisión dividida ante Robelis Despaigne (29-28, 28-29, 29-28), sumando su octava derrota al hilo e igualando la marca indeseada de Tony Ferguson.

El tercer asalto fue un retrato del desgaste. Tuivasa, exhausto, encajó una patada alta que le rozó la cabeza, pero respondió con una patada baja que mandó a Despaigne a la rodilla. El cubano se levantó y ambos se enredaron otra vez en la reja, con Tuivasa buscando desesperadamente el derribo y Despaigne neutralizando con overhooks y peso.

Entre clinches, el cubano mezcló golpes y, ya en el tramo final, volvió a lanzar a Tuivasa al suelo con una proyección algo torpe pero efectiva. Desde arriba, trabajó un ground and pound suficiente para sumar puntos. Aun así, Tuivasa se levantó en los últimos segundos y lanzó puños como si le quedara una última esperanza. El esfuerzo no alcanzó. La estadística, implacable, sí.

En el segundo asalto, Tuivasa había tenido su gran momento: un overhand de izquierda que estremeció a Despaigne en los primeros segundos. Pero, en lugar de buscar la definición con las manos, optó por llevarlo contra la reja y entrar en el terreno del clinch. Despaigne respondió con una rodilla decente y, tras otro intercambio pegado a la malla, logró un buen derribo y cayó en side control. No avanzó lo suficiente como para evitar que los pusieran de pie, pero dejó claro que podía controlar los espacios cuando la pelea se cerraba.

Una noche de giros y heridas abiertas

Entre la resurrección de Vera y la caída prolongada de Tuivasa, la cartelera dejó dos imágenes opuestas: un veterano que se niega a salir del mapa y otro que se aferra como puede mientras las derrotas se acumulan.

La pregunta ahora no es solo qué sigue para “Chito”, que vuelve a meterse en el radar con un final contundente, sino qué horizonte le queda a Tuivasa después de igualar un récord que nadie sueña con alcanzar.