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La maquinaria imparable de Estados Unidos en el FIBA Women's World Cup

El FIBA Women's World Cup se disputa cada cuatro años, pero en las últimas décadas ha tenido un dueña casi exclusiva: la selección de Estados Unidos. Once títulos, oro en todas las ediciones desde 1998 salvo un bronce en 2006, y una sensación de inevitabilidad que vuelve a instalarse en esta nueva cita. Buscan su quinto campeonato mundial consecutivo y, a juzgar por el estreno, no piensan aflojar.

El torneo abrió con un aviso de los gigantes. España, Francia y Estados Unidos no tuvieron piedad en sus primeros partidos, arrollando a sus rivales con diferencias superiores a los 30 puntos. Un mensaje claro: la zona alta del baloncesto femenino mundial no está dispuesta a ceder terreno.

Clark y Bueckers, una sociedad que enciende el Mundial

En ese contexto de poderío, el 94-61 de Team USA sobre China dejó algo más que un marcador abultado. Dejó una sociedad. Y un espectáculo.

Caitlin Clark salió desde el banquillo y electrificó el partido. Jugó más que nadie en su equipo, 25 minutos, y se llevó el premio a Jugadora del Partido. No fue solo cuestión de puntos —14, la máxima anotación del encuentro, igualada con su compañera de perímetro Paige Bueckers—, sino de mando absoluto del juego: 11 asistencias, la cifra más alta de una jugadora estadounidense en un Mundial en los últimos 28 años.

El dato no engaña: Clark vio todo antes que las demás. Encontró tiradoras abiertas, interiores liberadas, cortes al aro que parecían imposibles. Su lectura del campo y su capacidad para manipular defensas con el bote y el tiro exterior convirtieron cada posesión en una amenaza múltiple.

La química con Bueckers saltó a la vista. Una manejaba el ritmo, la otra castigaba los espacios. Dos generadoras, dos anotadoras, dos jugadoras que entienden el juego a la misma velocidad. Y un perímetro que, cuando entra en calor, desborda cualquier sistema defensivo.

Al final del partido, la escolta de Dallas Wings fue directa al analizar esa conexión. “Sabemos cómo jugar bien la una con la otra. Ella atrae muchísima atención defensiva, así que gran parte de la defensa está pendiente de ella y además tiene una gran visión”, señaló Bueckers. La hoja de estadísticas le dio la razón: esas 11 asistencias de Clark fueron la traducción numérica de todo lo que se vio sobre la pista.

La gravedad de Clark y el beneficio colectivo

La influencia de Clark va más allá de sus números. Su amenaza constante desde el perímetro obliga a las defensas a colapsar, a mandar ayudas prematuras, a doblar marcas con miedo a su tiro y a su primer paso. Cada vez que recibe, el sistema rival se tensa.

Esa “gravedad” ofensiva abre un abanico de opciones para el resto del equipo. Cortes sin balón que terminan en bandejas fáciles, tiradoras liberadas en las esquinas, interiores recibiendo en ventaja. Su excepcional control del balón reduce las pérdidas al mínimo, lo que multiplica el valor de cada posesión. No es casualidad que también lidere el apartado de asistencias en la actual WNBA: su estilo de juego se ha trasladado al escenario mundial sin perder un gramo de eficacia.

Mientras tanto, Bueckers aporta serenidad y filo. Lee cuándo acelerar, cuándo castigar en uno contra uno y cuándo convertirse en finalizadora silenciosa de todo lo que genera Clark. Juntas dibujan un perímetro que combina talento, lectura y una química que, a estas alturas del torneo, ya empieza a marcar diferencias.

El partido ante China dejó también una de las imágenes virales del campeonato: Bueckers, de pie junto a la pívot china Zhang Ziyu, de 2,21 metros, mirándola hacia arriba con una mezcla de asombro y sonrisa incrédula. Una postal perfecta de la dimensión física del torneo… y de la naturalidad con la que esta joven generación de estrellas estadounidenses convive con cualquier desafío.

Un grupo que se ordena y un reto inmediato

La goleada ante China no solo refuerza el cartel de favoritas de las estadounidenses, también les da margen para gestionar el resto de la fase de grupos con cierta calma… al menos sobre el papel. El próximo examen llega este domingo ante Italia, que aterriza en el duelo con confianza tras vencer a Czechia en su estreno.

Italia aportará otro tipo de reto: más táctica, más disciplina, más insistencia en castigar errores. Un escenario ideal para seguir midiendo la madurez de Clark y Bueckers al mando del perímetro de Team USA.

Un día después, el lunes, cerrarán el Grupo D precisamente ante Czechia. Dos partidos en dos días, un calendario comprimido y una exigencia que, históricamente, ha sacado lo mejor de las estadounidenses.

El Mundial apenas empieza, pero la sensación es conocida: cuando Estados Unidos enciende el motor y su backcourt encuentra el ritmo, la pregunta no es quién las puede frenar hoy, sino quién se atreverá a discutirles el trono en las rondas decisivas.