Manchester City sobrevive a un duelo salvaje contra Liverpool
Noche de nervios, goles y errores en el Joie Stadium. Manchester City y el Liverpool de Gareth Taylor firmaron un 4-2 eléctrico que mantuvo intacto el invicto de las locales y dejó claro que esta WSL no concede tregua.
El partido fue un péndulo. Golpeó primero el City, reaccionó con rabia el Liverpool, se desordenó todo durante media hora y, cuando el empate parecía escrito, el equipo de casa apretó el acelerador en el tramo final.
Hemp enciende el Joie Stadium
Apenas habían pasado 13 minutos cuando Lauren Hemp encendió la noche. La nueva incorporación Carlotta Wamser filtró un balón preciso desde la derecha y la ’11’ del City no perdonó: control rápido, disparo cruzado y remate inapelable ante Khiara Keating, vieja conocida en la portería del Liverpool.
El gol parecía el preludio de una tarde tranquila para el equipo de casa. No lo fue.
Seis minutos después, un fallo en la zaga del City abrió de par en par la puerta al empate. La defensa local se complicó en salida de balón y Alice Bergström cazó el regalo dentro del área. Definición seca, sin adornos, para silenciar de golpe el entusiasmo inicial de la grada.
El golpe dejó tocado al City y el Liverpool olió sangre.
Remontada ‘red’ y respuesta de campeonas
Nueve minutos más tarde, el castigo se hizo mayor. Vivien Endemann apareció en el corazón del área para aprovechar un servicio raso y fusilar a Ayaka Yamashita desde corta distancia. La guardameta japonesa llegó a tocar, pero no lo suficiente. El Liverpool ya mandaba 2-1 y el Joie Stadium contenía la respiración.
La ventaja visitante, sin embargo, duró poco. El partido se había convertido en un intercambio de golpes y la siguiente en fallar fue Keating.
Un disparo de Hemp, desviado por una defensora, le botó envenenado a la portera del Liverpool. No logró blocar y el balón se le escapó justo delante de Bunny Shaw, la última jugadora a la que conviene regalarle un rebote en el área pequeña. La ‘9’ solo tuvo que empujarla para firmar el 2-2 y devolver algo de calma a Gareth Taylor y a su banquillo.
El primer tiempo se fue consumiendo con esa sensación de montaña rusa. El City amenazaba por bandas, el Liverpool castigaba cada desajuste, y la pausa del descanso llegó como un respiro necesario para todos.
Segunda parte contenida… hasta el estallido final
Tras el descanso, el partido cambió de tono. Menos descontrol, más prudencia. El City manejó la posesión con Yui Hasegawa como faro, intentó juntar líneas con Blindkilde Brown y Hayley Raso (Rose en el once) apoyando por fuera, mientras Shaw batallaba con las centrales visitantes.
El Liverpool, más compacto, cerró espacios y esperó su momento. Kapocs y Nagano trabajaron sin descanso para proteger a una zaga que había sufrido de lo lindo en el primer acto. El ritmo bajó. Las ocasiones claras desaparecieron. El encuentro entró en esa zona gris en la que un detalle decide.
Y el detalle llegó en el minuto 90.
Un centro desde la izquierda de Grace Clinton buscó a Shaw en el corazón del área. La jamaicana no alcanzó a conectar el remate, pero por detrás apareció, involuntariamente, la figura clave del desenlace: Grace Fisk. La capitana del Liverpool, en su intento de despejar, desvió el balón hacia su propia portería y superó a Keating. Gol en propia meta y 3-2 para el City cuando el reloj ya agonizaba.
El golpe fue brutal para las visitantes. El City lo olió y no tuvo piedad.
Hemp, de principio a fin
Con el Liverpool volcado a la desesperada, Hemp encontró el escenario perfecto para cerrar su obra. Recuperación en campo propio, carrera larga desde más allá de la línea del medio, zancada poderosa y una defensa abierta en canal.
La ‘11’ encaró a Keating en el mano a mano, levantó la cabeza y definió con la frialdad de una veterana. 4-2. Partido sentenciado. El Joie Stadium, en pie.
La misma jugadora que había abierto el marcador se encargaba de clausurar una noche que dejó de todo: errores groseros, talento individual, un Liverpool valiente y un Manchester City que, incluso cuando se tambalea, encuentra la manera de ganar.
La racha sigue viva. La pregunta ahora es cuánto tiempo más podrá este City vivir al borde del abismo sin caerse.






