Mahama alerta sobre la fuga de talento en la liga ghanesa
John Dramani Mahama no habló de táctica ni de sistemas de juego. Habló de algo más profundo: de la hemorragia silenciosa que, según él, está debilitando el fútbol ghanés desde dentro.
El presidente de Ghana, en una reunión en Jubilee House el 8 de septiembre de 2026 con las delegaciones de Nations FC, Medeama SC y Ampem Dakoa Ladies, puso el dedo en la llaga: los mejores futbolistas se marchan demasiado pronto del campeonato local. Y la liga lo está pagando.
Una liga que se queda sin sus joyas
Mahama fue directo. Cada vez que aparece un talento prometedor en la Premier League ghanesa, los ojeadores lo detectan de inmediato y lo sacan del país o, al menos, del entorno local. El ciclo se repite una y otra vez: irrupción, destello, traspaso. Demasiado rápido.
A ojos del presidente, esa dinámica está rebajando el nivel competitivo del campeonato nacional. No porque los jugadores no tengan calidad, sino porque el país apenas llega a disfrutar de ellos. No hay tiempo para que maduren en casa, para que arrastren estadios llenos, para que marquen una época con la camiseta de sus clubes de origen.
Ghana, subrayó, está perdiendo a sus jóvenes talentos antes de que terminen de formarse. Y eso, para una liga que aspira a ser escaparate y no simple escala de paso, es un golpe duro.
Mahama insistió en que hay que buscar fórmulas para retenerlos más tiempo en la competición doméstica. No se trata de frenar carreras ni de cerrar puertas al extranjero, sino de ganar tiempo: que el primer gran salto no llegue cuando el jugador apenas ha empezado a entender el juego al máximo nivel.
La selección como escuela de alto rendimiento
El presidente no se quedó solo en la denuncia. Propuso una vía concreta: abrir más la puerta de la selección a los futbolistas emergentes.
Su idea es clara. Si los jóvenes con proyección tienen la oportunidad de vestir pronto la camiseta nacional, podrán acumular experiencia internacional sin necesidad de salir inmediatamente al exterior. Partidos de máxima exigencia, viajes, presión, himnos, banderas. Todo lo que convierte a un jugador prometedor en un futbolista hecho y derecho.
Mahama confía en que ese paso intermedio —liga local sólida y minutos con la selección— permita que los talentos ghaneses alcancen un nivel de madurez superior antes de llamar de forma definitiva la atención de los ojeadores, ya sean internacionales o de otros clubes con más músculo dentro del propio país.
Solo entonces, sostiene, estarán realmente preparados para dar el salto al extranjero y construir carreras largas, estables y competitivas. Y, al mismo tiempo, habrán dejado una huella más profunda en el campeonato que los vio nacer.
La cuestión, a partir de ahora, es si el sistema ghanés será capaz de transformar ese mensaje político en decisiones deportivas concretas o si la fuga de talento seguirá marcando el guion de la liga.






