Lungi Ngidi se une a la lista de lesionados del cricket sudafricano
Lungi Ngidi se suma al club más temido del cricket sudafricano. Cojeando, literalmente, entra en una lista corta, exclusiva… y cada vez más poblada: la de los rápidos de Sudáfrica caídos por lesión. Es el quinto nombre en una nómina que empieza a inquietar a cualquiera que piense en la próxima serie de Tests contra Australia.
De los cinco, cuatro tienen el mismo problema. Isquiotibiales. Lungi Ngidi, Kagiso Rabada, Ottneil Baartman y Lutho Sipamla han caído por la misma zona maldita. El único distinto es Nandré Burger, que arrastra una lesión de espalda que se ha vuelto a encender.
El golpe más reciente llegó el viernes, cuando CSA anunció que Ngidi queda fuera de la serie de ODI ante Australia que arranca el jueves en Kingsmead. Una baja que se suma a una tendencia que ya no se puede explicar solo con mala suerte.
Un patrón que se repite
Shuaib Manjra, ex director médico de CSA y antiguo médico de la selección masculina, no se sorprende. El calendario, dice, también juega.
Según explicó a Cricbuzz, el momento de la temporada es clave: “En cualquier deporte hay dos picos de lesiones de isquiotibiales: al inicio y al final de la temporada”. Al principio, porque la carga se dispara de golpe. Jugadores que venían de descansos, de entrenamientos menos intensos, saltan de repente a la máxima exigencia. Velocidad, impactos, cambios de ritmo. El músculo no siempre está listo.
Al final, el enemigo es otro: la fatiga. Piernas cansadas, fibras saturadas, y un gesto explosivo de más termina por romper lo que ya venía al límite. “No es sorprendente”, remarca Manjra. Los datos le dan la razón. El césped sudafricano empieza el curso y los isquiotibiales van cayendo en cadena.
Ngidi se lesionó en Centurion el viernes pasado, en la primera jornada de la nueva temporada de primera clase, jugando para Titans ante Dolphins. Igual que con Rabada, CSA evitó fijar plazos sobre su posible regreso para la serie de Tests contra Australia, que arranca en Durban el 9 de octubre. Silencio prudente, pero que no tranquiliza.
Los Tests, el verdadero objetivo
La serie de ODI ante Australia tiene su valor, pero en el contexto actual se siente casi como un aperitivo prescindible. Sudáfrica defiende el título del WTC, el único trofeo global de peso que luce en su vitrina reciente, conquistado en Lord’s el año pasado contra los propios australianos. Es ahí donde se mide la temporada. Es ahí donde necesitan a sus rápidos sanos.
Por eso, un simple vídeo de cinco segundos ha encendido una chispa de optimismo. El miércoles, Kagiso Rabada publicó en sus redes imágenes de él mismo lanzando. Carrera corta, ritmo controlado, nada que ver con la furia habitual… pero suficiente para que el país respirara un poco. Verle con la pelota en la mano ya es algo.
El problema no es solo volver a lanzar. Es volver a competir. Rabada no juega un partido desde mayo. Burger no lo hace desde junio. Sipamla recién volvió a soltar el brazo el mes pasado, tras su última aparición en julio. Baartman tampoco había pisado el campo desde ese mismo mes hasta la semana pasada. Para todos ellos, el regreso no será un interruptor, sino una rampa: construcción cuidadosa de cargas, volumen de overs, sensaciones. Lo que antes se llamaba “meter overs en las piernas”.
Y cuando el isquiotibial ya dio un aviso, el margen de error se reduce.
Manjra lo resume con una máxima conocida en los vestuarios médicos: el mayor factor de riesgo para una lesión de isquiotibiales es… haberla tenido antes. Volver demasiado pronto abre la puerta a una recaída. “Los médicos tenemos un dicho: el mayor riesgo de una lesión es una lesión previa no rehabilitada”, explica. La palabra clave es “rehabilitada”. Completa, sin atajos. Cualquier atajo se paga.
El caso Ngidi, una excepción incómoda
Ngidi, sin embargo, rompe un poco el molde. No venía de un largo parón. Entre el 27 de agosto y el 6 de septiembre jugó seis partidos de ETPL con Glasgow Cosmic, lanzando 120 de 144 bolas posibles. Una carga importante, pero razonable para un profesional de su nivel. Minutos, ritmo, competición real. Justo lo que en teoría reduce el riesgo de un tirón repentino.
La lesión, aun así, llegó. Y abre otro debate: ¿jugó demasiado pronto, o jugó demasiado donde no debía? Hay quien apunta a que, en lugar de estar afinando su preparación para una temporada cargada con ocho Tests, Ngidi estaba sumando overs en una liga de franquicias. Pero esa discusión choca con una realidad sencilla: es un profesional. Renunciar a ese torneo habría significado renunciar también al cheque. ¿Quién le compensa ese dinero perdido?
La línea entre la planificación ideal y la carrera de un jugador que vive de su brazo y su velocidad es cada vez más fina.
Un ataque parcheado para los ODI
Mientras los médicos calculan tiempos y riesgos, el seleccionador ha tenido que mover fichas. Nqobani Mokoena entra en la convocatoria de ODI en lugar de Ngidi. Gerald Coetzee ocupa el hueco de Rabada. Duan Jansen hace lo propio con Baartman. Sipamla y Burger ni siquiera estaban en la lista original, pero sin sus lesiones habrían estado mucho más cerca de recibir una llamada.
El resultado es un ataque de ODI remendado, joven, con talento pero sin la jerarquía plena de sus ausentes. Marco Jansen asumirá el liderazgo del grupo, con Corbin Bosch y Kwena Maphaka como alternativas para compartir la carga con la nueva guardia.
Sudáfrica mira a Australia sabiendo que la verdadera batalla llegará en los Tests de octubre. La pregunta es simple y brutal: ¿cuántos de sus rápidos de élite llegarán sanos al primer balón en Durban?






