Lluvia y sorpresas en Flushing Meadows: Badosa brilla, Kokkinakis se retira
Por tercer día consecutivo, la lluvia volvió a arruinar la fiesta en Flushing Meadows. El programa matutino arrancó con retraso de un par de horas y, cuando por fin la jornada empezaba a tomar forma, otra cortina de agua cruzó el recinto y obligó a parar de nuevo. El radar no invitaba al optimismo.
Al principio, el chaparrón no caía con demasiada fuerza y se pidió a las jugadoras que permanecieran en pista. Pero el cielo mandó. Minutos después llegó la orden definitiva: recoger raquetas y abandonar la cancha. Como en Melbourne, los dos grandes estadios cubiertos seguirán ofreciendo tenis, pero el resto del complejo se quedó, por un rato largo, a merced del clima.
Badosa golpea primero, Kasatkina se desinfla
En medio de ese vaivén meteorológico, Paula Badosa no perdió tiempo. “Rápida como un relámpago” describe bien lo que sufrió Daria Kasatkina: primer set al bolsillo de la española casi sin resistencia.
Badosa rompió el servicio a cero para ponerse 3-1 y, desde ahí, el parcial se convirtió en un monólogo. Apenas 23 minutos duró la manga inicial. En la retransmisión de Nine, Jelena Dokic subrayó la clave: la española entra muy agresiva al inicio de cada intercambio y obliga a Kasatkina a “aguantar el temporal” para alargar los puntos, donde podría encontrar sus opciones. El problema para la rusa es que los errores llegan antes de que pueda estirar el rally. Justo cuando empezaba a mostrar una mejor versión en el segundo set, la lluvia cortó el ritmo y dejó la incógnita en el aire: ¿pausa salvadora o golpe anímico definitivo?
Mañana dorada para los australianos: Schoolkate se gana un gran cheque
Mientras las nubes iban y venían, el tenis australiano sonreía. Tristan Schoolkate selló su pase a segunda ronda con una actuación sólida y un saque demoledor ante Nishesh Basavareddy: 7-6 (4), 3-6, 6-3, 6-4.
Su servicio fue un salvavidas constante. Cerró el duelo con 25 aces y un imponente 82% de primeros saques. El marcador global de puntos refleja lo ajustado del combate: 121-119 a favor del australiano. Un par de detalles en los momentos calientes, y nada más. El premio por alcanzar la segunda ronda roza los 266.000 dólares. Para un jugador que pelea por hacerse un hueco en el circuito, es un impulso deportivo y económico enorme.
Antes del cierre, el partido ya mostraba esa fina línea entre dominio y eficacia. Schoolkate mandaba en el marcador (7-6 (4), 3-6, 6-3) mientras Basavareddy había ganado más puntos totales, 97-93. Pero el australiano supo disparar cuando más dolía.
Sweeny, camino del gran golpe… y retiro inesperado de Moutet
La otra gran historia aussie del día llevaba el nombre de Dane Sweeny. Sobre el papel, su cruce ante Corentin Moutet apuntaba a misión casi imposible: Sweeny, fuera del top 100; el francés, que en junio figuraba como número 30 del mundo y ahora se mueve en la franja de los 60, claro favorito.
La pista contó otra cosa. Sweeny se adelantó 7-6 (4), 6-4, en un duelo mucho más apretado de lo que indica el marcador. El australiano no arrasó, simplemente ganó los puntos que había que ganar. Moutet sumó cinco aces por solo uno de Sweeny, pero su primer servicio no fue fiable. En el intercambio de quiebres, el oceánico mandaba 4-3, y en el total de puntos apenas había un pequeño colchón: 92-83.
La escena que mejor describía el espíritu de Sweeny llegó en el segundo set: se resbaló a mitad de punto, se levantó a toda velocidad y, aún así, tuvo la sensibilidad para firmar una dejada deliciosa que cerró el intercambio. Parecía, por momentos, que el día estaba escrito para él.
El desenlace fue tan sorprendente como abrupto. Con Sweeny 3-0 arriba en el tercer set, Moutet caminó hacia la red y le dio la mano. Partido terminado. El motivo no quedó del todo claro. El francés lucía un vendaje aparatoso en el antebrazo y, tras la retirada, se hundió en la silla con la cara enterrada en la toalla. Hubo una conversación tensa con el juez de silla; se alcanzó a intuir que Moutet habría pedido la presencia del fisioterapeuta antes en el partido y que esa solicitud no prosperó. Nada cambió ya el resultado: Sweeny, a segunda ronda por la puerta menos deseada, pero con un triunfo que, por contexto y rival, sigue sabiendo a gran sorpresa.
El golpe más amargo: Kokkinakis se baja a última hora
No todo fueron buenas noticias para Australia. A primera hora se confirmó la baja de Thanasi Kokkinakis, que se retiró apenas unas horas antes de su debut. El jugador de 30 años arrastra un problema de tobillo que se suma a la larga lista de lesiones que han marcado su carrera.
Este mismo año, en el Abierto de Australia, fue el hombro el que lo dejó fuera de combate. Ahora, otro contratiempo físico le impide siquiera saltar a la pista. Estaba programado para enfrentarse al joven talento Rafael Jodar, pero el duelo quedó cancelado antes de empezar.
Entre la lluvia, las sorpresas y las ausencias, Flushing Meadows vivió una mañana extraña, de esas que dejan más preguntas que respuestas. Y el torneo apenas está empezando.






