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Livakovic, el fichaje silencioso que eligió el Barça

Dominik Livakovic ha llegado al Barça casi de puntillas. Sin grandes focos, sin ruido, sin el impacto mediático de otros refuerzos del verano. Oficialmente, viene para ser suplente de Joan García. Pero detrás de ese rol discreto hay una decisión que dice mucho del portero croata.

Renunció a la comodidad. Y al dinero.

La tentación de volver a casa

Dinamo Zagreb no solo le abrió la puerta. Se la alfombró.

Según informó el diario croata Jutarnji List, el club estuvo muy cerca de recuperarlo de forma definitiva tras su cesión del curso pasado desde Fenerbahce. En Zagreb quedaron deslumbrados por su rendimiento y se lanzaron con todo: un contrato de seis años y un salario al nivel del mejor pagado de la plantilla.

Seis años de estabilidad. El sueldo de una estrella. Y el regreso a un lugar que conoce como pocos.

Livakovic no es un cualquiera en Dinamo. Defendió esa portería durante ocho temporadas, de 2015 a 2023, y volvió el año pasado para una nueva etapa en calidad de cedido. Más de 300 partidos oficiales le convierten en una figura reconocible, casi de la casa. Allí tenía cariño, jerarquía, rutina. Tenía un sitio garantizado.

Era, en muchos sentidos, la opción lógica.

Pero eligió lo contrario.

El riesgo Barça

Durante semanas, ni siquiera estaba claro que el Barça pudiera inscribirle. El margen salarial, otra vez al límite, convertía su llegada en una apuesta con más interrogantes que certezas. Si el club no lograba garantizarle la inscripción, el camino hacia Dinamo Zagreb volvía a abrirse de par en par.

Aun así, Livakovic esperó.

El portero priorizó el salto al Camp Nou por delante de la propuesta croata, pese a que en Barcelona le espera un papel secundario, al menos de inicio. Nada de contrato de seis años, nada de salario top de vestuario, nada de titularidad asegurada. Solo la promesa de competir, de estar en la élite absoluta y de ganarse el puesto día a día.

El riesgo, esta vez, pesó más que la seguridad.

Las dudas administrativas ya han quedado atrás: el Barça ha resuelto el encaje y Hansi Flick tiene al internacional croata plenamente disponible.

Un rol pequeño en un escenario gigante

Hoy, Livakovic parte por delante de Wojciech Szczesny en la rotación y se perfila como primera alternativa a Joan García. El plan es claro: minutos en la Copa y en determinados partidos de rotación, un contexto muy distinto al que habría tenido en Dinamo Zagreb, donde todo estaba preparado para que siguiera siendo el dueño indiscutible del arco.

En Croacia le esperaban el brazalete simbólico, la familiaridad del entorno, un contrato largo y un salario potente. En Barcelona le espera la exigencia de cada entrenamiento, la lupa constante y la obligación de rendir al máximo incluso cuando solo tenga un puñado de partidos para demostrarlo.

Él lo ha aceptado. Lo ha elegido.

Porque, más allá de la etiqueta de “suplente”, Livakovic siempre tuvo claro que quería escribir un capítulo con el Barça. Ahora le toca lo más difícil: transformar un fichaje silencioso en una presencia que se note. Y en un club donde la portería nunca es un lugar tranquilo, la pregunta ya no es qué ha dejado atrás en Zagreb, sino cuánto está dispuesto a conquistar en el Camp Nou.