Leus du Plooy deja Middlesex para jugar con Sudáfrica
El ciclo de Leus du Plooy en Middlesex tiene fecha de caducidad. El capitán dejará el club al final de la temporada tras decidir reorientar su carrera internacional hacia su país natal, Sudáfrica, una elección que rompe de raíz el proyecto que el condado había construido a su alrededor.
Su contrato, vigente hasta 2027, estaba ligado a su condición de jugador local y a la posibilidad de que, con el tiempo, optara a representar a Inglaterra. Ese era el marco. Esa era la apuesta común. Pero el giro es contundente: al perseguir ahora un lugar en la selección sudafricana, pasa a ser considerado jugador extranjero, lo que invalida automáticamente su acuerdo con Middlesex.
El propio du Plooy lo explicó en la web del club: una oportunidad para explorar la opción de jugar con Sudáfrica y la sensación íntima de que se debe a sí mismo comprobar hasta dónde puede llevarle ese camino. No es una decisión menor para un jugador de 31 años que ya había encontrado un hogar y un liderazgo claro en el cricket inglés.
Llegó a Middlesex en 2024 tras cinco años en Derbyshire y, desde entonces, su impacto con el bate ha sido rotundo. Ha acumulado 2.795 carreras en cricket de primera clase con el condado, a un promedio de 51,75, con siete siglos. Entre ellos, una entrada que quedó grabada en Lord’s: 263 not out frente a Gloucestershire en 2025, una demostración de resistencia, control y ambición en el escenario más icónico.
Ese mismo año, en junio, asumió la capitanía de Middlesex. El club le entregó el timón y él respondió con números, presencia y un peso creciente en el vestuario. Era, a todos los efectos, la figura alrededor de la cual se podía articular una era.
Ahora el relato cambia. Middlesex pierde a su capitán y a uno de los bates más fiables del circuito, y tendrá que rediseñar su futuro inmediato sin el jugador que había atado hasta 2027. Du Plooy, por su parte, se lanza a una apuesta de alto riesgo y alta recompensa: dejar atrás la seguridad de un rol central en el cricket de condados para perseguir el escudo de Sudáfrica.
El condado se queda con sus números, sus recuerdos en Lord’s y un hueco enorme en el orden de bateo. Él, con una pregunta que solo el tiempo responderá: hasta dónde puede llegar un capitán de Middlesex cuando decide volver a casa para pelear por una gorra verde y dorada.






