El Lens logra una remontada épica en Praga en la Champions
El RC Lens pasó de rozar el ridículo a firmar una de esas noches que se recuerdan durante años. En el estreno de la UEFA Champions League, en el siempre hostil Fortuna Arena, el conjunto francés remontó en el descuento para imponerse 3-2 al Slavia Prague y evitar una apertura de campaña europea que habría dejado cicatriz.
Lo hizo contra diez hombres, sí, tras la expulsión de Konecny. Pero también lo hizo cuando todo apuntaba al desastre: el equipo de Dino Toppmöller perdía 2-1 en el minuto 89, con Sturm celebrando ya su segundo gol y el estadio checo oliendo a gran triunfo local.
Parecía sentenciado. No lo estaba.
De la pesadilla al éxtasis en tres minutos
El partido se inclinaba peligrosamente hacia la humillación. Con un jugador más y por detrás en el marcador, el Lens se asomaba al abismo. El reloj se acercaba al 90 y cada balón perdido pesaba como una losa.
Entonces, la noche cambió de dueño.
En el 91', apareció Florian Thauvin. Un veterano de mil batallas europeas, pero no precisamente conocido por su juego aéreo. Aun así, atacó el centro de un chico de 16 años, Mezian Mesloub, y se elevó para conectar un cabezazo que silenció a medio estadio y desató la locura en la otra mitad. Gol del empate. Vida extra.
Dos minutos después, el golpe definitivo. Ruben Aguilar cazó una ocasión y firmó un disparo brillante para el 3-2. Remontada consumada, giro de guion absoluto y una celebración que parecía de clasificación a una final más que de primera jornada de fase de grupos.
En apenas tres minutos, el Lens pasó de hundirse en el fango a firmar su primera victoria a domicilio en la máxima competición europea desde 1998. Casi tres décadas después, el club norteño volvió a sentirse grande en Europa.
Thauvin, líder y voz del vestuario
Thauvin se convirtió en el héroe inesperado por la forma del gol, no por el peso de su figura. Ante los micrófonos de Canal+, el atacante francés se permitió incluso bromear sobre su cabezazo decisivo, sin olvidar el mensaje de fondo que quería dejar.
«¡En el fútbol lo habremos visto todo si yo empiezo a marcar de cabeza!»
Y enseguida bajó al terreno de lo intangible: «Más que un gol, es un estado de ánimo. Cuando lo das todo hasta el final, marcas con el pie, con la cabeza, con el culo… ¡Eso es el fútbol!».
Su lectura fue clara: no se trató solo de un resultado, sino de una declaración de carácter. Para un equipo que arrastraba una racha complicada en el campeonato doméstico, sobrevivir a una noche así puede marcar un antes y un después en la temporada.
Los cambios de Toppmöller cambian la historia
La remontada no se explica sin el impacto de los hombres que llegaron desde el banquillo. Thauvin no dudó en subrayarlo. En la segunda parte, las decisiones de Dino Toppmöller alteraron el guion del encuentro y terminaron por inclinarlo del lado francés.
Abdallah Sima, uno de los revulsivos, se sumó a la lista de protagonistas con su aportación goleadora. Mezian Mesloub, apenas un adolescente, firmó el centro del 2-2 y se presentó a Europa con una acción de enorme personalidad. Dos suplentes, dos acciones decisivas, una noche inolvidable.
«Mostramos una verdadera fuerza mental esta noche»
insistió Thauvin. «Salíamos de un periodo difícil, y reaccionar como lo hicimos hoy nos va a hacer bien. Luchamos como leones, nunca nos rendimos y fuimos recompensados».
No hubo grandilocuencia vacía en sus palabras: el campo había respaldado cada sílaba.
Un punto de inflexión antes de volver a la Ligue 1
El triunfo en Praga llega como una bocanada de aire fresco para un vestuario que necesitaba una señal. El Lens no solo sumó tres puntos vitales en un grupo exigente; recuperó confianza, orgullo y esa sensación de equipo capaz de levantarse cuando está contra las cuerdas.
Ahora, el reto es transformar la épica europea en regularidad doméstica. El domingo espera Le Mans FC en la Ligue 1, un duelo que, sobre el papel, no tiene el brillo de una noche de Champions, pero que puede decir mucho sobre la madurez de este Lens.
Si el equipo logra trasladar a la liga la ferocidad, la fe y la energía con las que volteó el marcador en Praga, aquella remontada en el Fortuna Arena dejará de ser solo una hazaña aislada para convertirse en el verdadero punto de arranque de su temporada.






