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Lamento de Lacroix tras la derrota de Chelsea en Londres

El lamento de Lacroix en el norte de Londres: “Merecíamos más”

Chelsea se marchó del Emirates con la sensación amarga de haber dejado escapar algo que ya tenía entre las manos. Un gol tempranero, personalidad en un estadio hostil y, al final, un 2-1 que deja a Xabi Alonso con su primera derrota al frente del banquillo blue y a sus jugadores hablando de mala fortuna.

Maxence Lacroix, uno de los fichajes del verano procedente de Crystal Palace, fue el rostro de ese descontento. El francés sostuvo a una zaga que se vio superada dos veces después de que Chelsea sorprendiera a Arsenal con un tanto en los dos primeros minutos. El golpe inicial parecía la plataforma perfecta para un gran resultado. No lo fue.

Tras el pitido final, el central no escondió la frustración, pero tampoco el convencimiento de que el equipo va por el camino correcto.

“Estamos un poco descontentos, por supuesto, después de perder, pero creo que hicimos un buen partido, siendo honesto”, explicó el internacional francés. “Solo tenemos que ajustar algunos puntos. No es fácil jugar allí, pero lo hicimos bien. Aceptamos la derrota, pero queremos aprender de ella. Es bueno aprender de los errores y de todo lo que hicimos mal. Tenemos que seguir adelante y volver a intentarlo”.

Un partido que cambió con el empate

El choque giró cuando Arsenal encontró el 1-1. Hasta entonces, Chelsea había manejado los tiempos, había silenciado por momentos al Emirates y había dado la impresión de tener el control emocional del encuentro. El gol del empate cambió el aire, el ruido, la sensación de amenaza.

Lacroix lo reconoció sin rodeos: a partir de ahí todo se hizo cuesta arriba.

“Creo que fue un buen inicio, pero una vez que ellos marcaron se hizo cada vez más difícil”, analizó. “También mostramos que tuvimos buenas acciones y buenos ataques, así que la derrota duele un poco. Dimos lo mejor. Creo que merecimos más. La suerte no estuvo de nuestro lado, pero tenemos que aceptarlo. El deseo de marcar, la actitud, fueron claros. Mostramos carácter hasta el final. Merecíamos el 2-2, pero aprendemos para la próxima”.

Chelsea no se descompuso tras el mazazo del segundo tanto de Arsenal. Siguió empujando. El intento final de Estevao, desbaratado por David Raya, fue el símbolo de un equipo que se negó a bajar los brazos, pero que se quedó sin premio cuando el reloj ya corría en su contra.

Reece James y la delgada línea de la élite

El capitán, Reece James, se movió en la misma línea que Lacroix: orgullo por la respuesta, rabia por el resultado y una lectura muy clara de lo que separa el éxito del fracaso en la Premier League.

“Empezamos el partido muy bien. Incluso cuando nos vimos por detrás, mostramos carácter para intentar volver al encuentro. Al final se nos acabó el tiempo”, desgranó el lateral. “El fútbol a este nivel es un juego de momentos. Son una o dos acciones las que cambian el marcador, y eso a veces se sobredimensiona. Fue un partido duro y tenemos que revisar y sacar aprendizajes. Tenemos otro partido contra Leeds en unos días y tenemos que prepararnos para ello”.

James no habló de drama ni de crisis. Habló de detalles. De esa franja mínima en la que un despeje fallido, un marcaje tardío o una ocasión mal resuelta convierten una actuación sólida en una derrota que escuece.

La mirada fría de Xabi Alonso

Mientras la plantilla se marchaba con la sensación de haber sido castigada en exceso, Xabi Alonso eligió una postura más fría. El técnico español, que había encadenado un inicio perfecto desde su llegada a Stamford Bridge, interpretó el tropiezo como parte natural del crecimiento de un grupo todavía joven.

“Del partido de ayer vamos a sacar muchas cosas para el siguiente, como hemos hecho hasta ahora después de Fulham, después de Brighton, después de Luton”, explicó el entrenador. “Queremos exprimir cada partido para mejorar las cosas, cuando ganamos y cuando perdemos también. Ese es el proceso en el que estamos, donde queremos construir principios fuertes e ideas fuertes para nuestro juego, poco a poco, para ganar partidos y competir de la mejor manera posible”.

No hubo quejas arbitrales ni excusas en su discurso. Alonso habló de proceso, de principios, de una base que quiere sólida incluso en la derrota. Asumió el golpe como una lección necesaria más que como un paso atrás.

Chelsea se marcha del Emirates con cero puntos, pero no con las manos vacías. Se lleva la certeza de que puede competir en un escenario grande, la prueba de que la estructura aguanta, y la advertencia de que en esta Premier League los errores se pagan al contado.

El siguiente examen llega pronto, ante Leeds. Ahí se verá si el aprendizaje del norte de Londres se queda en palabras… o se convierte en resultados.