logo

Kylian Mbappé y la controversia del ‘elegido’

La frase de Kylian Mbappé que ha incendiado Francia no fue un gol, ni una asistencia, ni un regate. Fue una autodefinición: “el elegido”. Dos palabras que han abierto un incendio mediático y han salpicado de lleno a Ousmane Dembélé y al vestuario de la selección francesa.

Según desveló el diario L’Équipe, en el entorno de Dembélé y del propio jugador de Paris Saint-Germain no sentaron nada bien las palabras del capitán de Francia. Que Mbappé figure cada año entre los grandes candidatos al Balón de Oro no sorprende a nadie. Lo que ha molestado es el tono, la forma, la sensación de que se coloca en un escalón aparte. Por encima.

El debate ha dividido a Francia. Y se ha hecho especialmente ruidoso en los micrófonos de “RMC Sport”.

Rothen habla de “traición”

Jérôme Rothen fue el primero en cargar con dureza. En antena, habló incluso de una especie de “traición” por parte de Mbappé y sugirió que la situación ha abierto una brecha en el vestuario de la selección. Dos grupos, dos sensibilidades, una fractura latente. Ese fue el retrato que dibujó el exinternacional.

No tardó en encontrar respuesta.

Dugarry entra al choque

Christophe Dugarry, también presente en el programa, no compró ni una sola de esas teorías. Atacó el discurso de Rothen de frente, sin rodeos, exigiendo pruebas, nombres propios, algo más que insinuaciones.

“Jérôme, sobre lo que estás diciendo, quiero nombres”, le lanzó Dugarry. “Estás diciendo que hay dos grupos dentro del equipo. ¡No me creo esas tonterías! ¿Qué te molesta, Ousmane? Ha ganado dos veces la Champions y el Balón de Oro”.

El campeón del mundo fue más allá. Recordó la relación de años entre Mbappé y Dembélé para desmontar la idea de una ruptura profunda por una entrevista.

“Os conocéis desde los 15 años. ¿De verdad os vais a enfadar por una entrevista en la que Kylian se pasa todo el tiempo hablando de sí mismo? No dijo nada malo de Dembélé”.

Para Dugarry, el conflicto se está sobredimensionando. No ve ataque directo, ni falta de respeto. Ve, sobre todo, un choque de formas de ser.

“Dembélé es el antiestrella”

Dugarry apretó en la defensa de Mbappé, pero también dibujó con crudeza el contraste entre ambos jugadores. Dos caminos, dos mentalidades, dos maneras de habitar la élite.

“Lo que dijo Kylian es la verdad”, afirmó. “Recuerdo cuando Dembélé estaba en Barcelona, que no podía levantarse por la mañana para ir a entrenar porque estaba jugando a la PlayStation. ¡Vamos! Dembélé es el antiestrella, y brilla por eso. Tiene la mentalidad del antiestrella. Son dos visiones del fútbol. Dos estilos futbolísticos diferentes que chocan. Dos personalidades distintas”.

Para el exdelantero, esa diferencia no equivale a una crisis. Es, simplemente, el retrato de un vestuario moderno, donde conviven figuras que entienden la fama y el juego desde extremos opuestos. Y en la selección francesa, ese contraste se encarna hoy en Mbappé y Dembélé.

“No entiendo qué le choca a Dembélé”

Dugarry regresó a la figura del extremo de Paris Saint-Germain para insistir en que no ve motivos reales para que se sienta atacado por las palabras de Mbappé. El propio Dembélé, recordó, siempre ha construido su imagen lejos del foco.

“No entiendo qué le choca a Ousmane Dembélé”, dijo. “Siempre se ha presentado como una persona reservada, tímida, algo introvertida, con un gran espíritu de equipo. Ha construido su carrera así, y ha ganado así. Entiende esa filosofía de fútbol. Mbappé es justo lo contrario. Perdón, pero si su amistad no puede superar este asunto, significa que nunca fue fuerte desde el principio”.

El mensaje es claro: si una frase en una entrevista basta para dinamitar una relación de tantos años, el problema no está solo en las palabras.

El ego de Mbappé, en el punto de mira

Dugarry no se limitó a defender a Mbappé. También señaló lo que le incomoda del capitán de Francia. Y no es nuevo: su manera de hablar de sí mismo, el uso constante del “yo”, la seguridad casi desafiante con la que se presenta ante el mundo.

“Hay cosas que me molestan, como la excesiva confianza de Kylian en sus comentarios”, reconoció. “Me parece extraño que hable tanto en primera persona y se presente de esta manera… en un deporte de equipo, donde no ha logrado gran cosa pese a tener mucho por ganar”.

Ahí toca una fibra sensible. Mbappé ya es una superestrella global, pero la sensación de deuda con la historia sigue presente: títulos por conquistar, finales por marcar, una herencia que aún está en construcción.

Dugarry, sin embargo, asume que el delantero ya ha alcanzado un nivel de poder que le permite decir casi lo que quiera.

“Hoy, Mbappé es su propia fuente de fuerza”, sentenció.

Francia mira el pulso entre su capitán y uno de sus socios más talentosos con una pregunta de fondo: ¿hasta qué punto puede convivir un “elegido” con un “antiestrella” sin que el vestuario acabe pagando el precio?