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Kishan y Mohan llevan a East Zone hacia el título en la Duleep Trophy

East Zone terminó el cuarto día de la Duleep Trophy con algo más que una ventaja: con un dominio abrumador. Los 584 de diferencia en el marcador no son solo un número, son una declaración de intenciones. Con medio siglo del capitán Ishan Kishan y otra sólida contribución de Shikhar Mohan, el trofeo parece ya tener dueño salvo milagro de última hora.

El día, sin embargo, comenzó con resistencia del otro lado.

La batalla matutina: Tilak se queda en 99

South Zone, con cuatro wickets en mano al inicio de la jornada, exprimió todo lo que pudo su primera entrada. Sumó 94 valiosos runs y, sobre todo, obligó a East Zone a trabajar. CV Milind fue el escudero perfecto para el medio centurión nocturno, Tilak Varma, que arrancó el día con una clara señal de desafío.

Con la pelota nueva recién tomada, Tilak se plantó y castigó a Mohammed Shami con dos boundaries en el primer over del día. Al otro extremo, Milind abrió su cuenta con un elegante cover drive ante Mukesh Kumar. Durante unos minutos, la pelota nueva pareció un regalo para los bateadores: los límites llegaron con fluidez, Milind en particular se veía en un gran momento.

Ese impulso obligó al cambio. Se acabó la velocidad, entraron los spinners. Y poco a poco, el cerco se cerró.

La perseverancia de East Zone encontró premio con el wicket de Milind, que rompió una asociación que empezaba a incomodar. A partir de ahí, la entrada se desmoronó. Tripurana Vijay cayó run out cuando Tilak intentó quedarse con el strike, una decisión que salió cara. Peor aún fue lo que vino después: Tilak tomó un single en la segunda bola del over y dejó expuesto a Mohammad Siraj ante Mukesh Kumar. El seamer no perdonó: lbw y otro wicket más en la columna de East Zone.

Quedaba el drama final. Tilak, que había construido un innings de enorme madurez, se quedó a un paso del hito. En 99, buscó un golpe más y terminó devolviendo una pelota mansa al bowler. Un century merecido que nunca llegó, y una sensación de frustración que se extendió por todo South Zone.

Con esos wickets, East Zone cerró la primera entrada con una ventaja de 372 runs. En el contexto del partido, casi una sentencia.

Sin follow-on y con espectáculo… a medias

Con semejante colchón, la decisión táctica fue conservadora pero lógica: nada de follow-on. East Zone optó por volver a batear, consumir tiempo y borrar cualquier duda aritmética en el camino hacia el título.

La pequeña multitud en las gradas no protestó. Al contrario, muchos habían acudido con la esperanza de ver de nuevo a Vaibhav Sooryavanshi desplegar su repertorio. Pero el cricket no siempre respeta los guiones.

Apenas cinco overs duró la ilusión. Tripurana Vijay leyó a la perfección el intento de avance de Sooryavanshi, recortó el largo de la pelota y el opener terminó stumped por solo 8. Tres bolas antes, Abhimanyu Easwaran ya había cedido su wicket al edgear una entrega de Siraj hacia el primer slip. Dos golpes rápidos, pero sin verdadero peligro para el equipo que mandaba en el partido.

Con el marcador aún abultado a su favor, Kishan y Shikhar Mohan eligieron la calma. Primero, reconstruir. Después, castigar.

Kishan pisa el acelerador y rompe el partido

Cuando la ventaja superó la barrera psicológica de los 400, el capitán cambió de marcha. Kishan descargó toda su autoridad sobre Vijay con un seis que sonó a aviso, y Mohan respondió con un drive recto a la valla ante Shreyas Gopal. La pareja entendió el contexto: el riesgo era mínimo, el premio, enorme. Podían atacar.

Tras el Tea, Kishan decidió entretener a los que se habían quedado en las gradas pese al temprano adiós de Sooryavanshi. Alcanzó su medio siglo y, en el siguiente over ante Vijay, desató una secuencia que encendió el estadio: 4, 6, 6, 4. Golpes limpios, sin concesiones, de un bateador que jugaba con la confianza de quien sabe que el partido le pertenece.

El segundo century del encuentro para él parecía una formalidad. Estaba ahí, al alcance de la mano.

Pero el cricket, otra vez, giró sin avisar. Gopal y MD Nidheesh apretaron la línea, secaron los runs y obligaron al capitán a buscar una salida más agresiva. En un intento por romper el cerco, Kishan se pasó de ambición y terminó miscuing un golpe que le costó el wicket. Se quedó a 20 de la centena, pero su impacto iba mucho más allá de la cifra: con su entrada, la ventaja de East Zone superó los 500 y el título quedó, prácticamente, asegurado.

Últimos golpes y una ventaja insalvable

Tras la salida de Kishan, el control del juego no cambió de manos, pero South Zone encontró pequeñas victorias. Mohan, que había sido un socio firme, cayó lbw ante Shaikh Rasheed. Poco después, un run out dejó fuera a Sudip Gharami y añadió un toque de desorden al final de la jornada.

Nada de eso alteró la fotografía general. Kumar Kushagra y Md Kounain Quraishi se encargaron de apagar cualquier atisbo de colapso. Juntos, negociaron los últimos overs del día y firmaron una asociación de medio siglo que cerró la puerta a cualquier suspense tardío.

Cuando cayó la tarde, el marcador mostraba lo que el juego había contado durante cuatro días: East Zone no solo va camino del título, lo está reclamando con autoridad. La pregunta ya no es si South Zone puede ganar este partido, sino si encontrará alguna forma de evitar que esta final termine siendo recordada como una exhibición de un solo equipo.