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Kimi Antonelli logra una remontada histórica en el Italian Grand Prix

Desde el puesto 19 en la parrilla hasta lo más alto del podio, en casa y bajo una presión brutal. Kimi Antonelli convirtió el Italian Grand Prix en su propia obra maestra, una victoria que no solo enciende a la afición, sino que también refuerza con autoridad su liderato en el campeonato.

El italiano cruzó la meta por delante de George Russell y Max Verstappen, al término de una carrera caótica, sobre un asfalto que se iba deshaciendo y con decisiones estratégicas al límite.

De la cola al cielo

Arrancar 19º en un gran premio así suele ser sinónimo de daño limitado. Antonelli decidió que no. Su progresión fue implacable, vuelta tras vuelta, aprovechando cada resalida, cada error ajeno y cada mínima oportunidad de rebufo.

Tras la segunda resalida, el italiano ya olía la victoria. Se colocó en el grupo de cabeza, se pegó a Russell y empezó a medir los tiempos. Sabía que con el rebufo tan potente iba a ser difícil romper el grupo, pero también que tenía ritmo para algo grande.

El momento clave llegó cuando el líder empezó a sufrir. Russell, que completó toda la carrera con un único juego de neumáticos duros, comenzó a notar cómo las gomas se sobrecalentaban y se “abrían”. El coche se le movía demasiado en las curvas de Lesmo, mientras Antonelli, más agresivo y confiado, recortaba segundos a un ritmo demoledor.

El equipo le marcó un objetivo de 1m24.5s. Lo cumplió. Y lo superó. Vuelta tras vuelta.

El duelo en casa

La batalla interna en Mercedes se encendió justo cuando el muro pedía calma. Russell trató de defenderse con todo en la primera chicane. En un intento anterior, el británico se pasó de frenada en la Curva 1 y Antonelli, al intentar el recorte, acabó sobre las canicas en la Curva 2 y se fue al exterior, rozando la grava. Un respiro para Russell. Solo temporal.

Lejos de descolocarlo, ese susto pareció afilar aún más al italiano. Volvió al ataque, gestionó mejor la tracción, eligió el momento y, en la aproximación a la Variante Ascari, completó el adelantamiento que le entregó el liderato. Esta vez sin margen para la réplica.

Una vez al frente, Antonelli se marchó. En cuestión de vueltas ya estaba 1,1 segundos por delante de Russell, fuera de zona de DRS, consolidando una remontada que parecía imposible cuando se apagaron los semáforos.

Russell resiste, Verstappen se asegura el podio

Russell, pese al desgaste de sus neumáticos y a la frustración lógica de ver escaparse la victoria, sostuvo el segundo puesto con oficio. El equipo le había dado luz verde para empujar tras confirmarse que no habría sanción por sus acciones previas: “no further action” y vía libre para defenderse en pista.

Por detrás, Max Verstappen vivió una carrera mucho más incómoda de lo habitual. Falta de velocidad punta, problemas de despliegue entre las curvas 2 y 4 y un modo de adelantamiento que se le agotó en el peor momento. Aun así, el neerlandés peleó duro, especialmente con Oscar Piastri.

En la primera chicane llegó incluso a bloquear frenos en un intento de adelantamiento sobre el australiano y tuvo que irse a la escapatoria, regalándole un respiro. Más tarde, cuando los McLaren empezaron a batallar entre sí, Verstappen encontró el hueco para asegurar un tercer puesto valiosísimo dadas las circunstancias.

“Hoy la velocidad punta no era nuestra amiga”, admitió después. Se aferró al podio con la experiencia de quien sabe que, en días complicados, cada punto cuenta.

McLaren, pelea hasta la última vuelta

La lucha entre Oscar Piastri y Lando Norris añadió una capa extra de tensión al tramo final. Primero, ambos se enredaron entre sí, lo que permitió a Verstappen abrir un pequeño hueco. Después, Norris se lanzó a por su compañero con todo lo que le quedaba de neumático.

Hamilton había caído ya de su rango de ataque y Norris, con aire limpio, se lanzó a cazar. Alcanzó a Piastri, lo presionó en Curva Grande, buscó el exterior, probó en frenada. No encontró el hueco entonces, pero no soltó la presa.

En la última vuelta, Norris consiguió la salida perfecta hacia la Variante Ascari. Con mejor tracción, se emparejó con su compañero y lo superó para arrebatarle el cuarto puesto en el momento decisivo. Piastri, que había defendido con uñas y dientes, tuvo que conformarse con la quinta plaza.

Caos en el pelotón y un nombre propio

Detrás del grupo delantero, la carrera fue una sucesión de adelantamientos y maniobras al límite. Pierre Gasly y Norris protagonizaron una larga batalla por la sexta posición antes de que el británico se lanzara hacia cotas más altas. En el pelotón medio, Franco Colapinto dejó también su sello.

El argentino, en un tramo de carrera, pasó a Ollie Bearman y Gabriel Bortoleto “como si no estuvieran ahí”, para regresar al top 10 y lanzarse a por los Racing Bulls. Un mensaje claro: no piensa desaprovechar sus oportunidades.

Mientras tanto, Antonelli iba tachando nombres uno a uno. Gasly cayó, Hamilton cedió, y el italiano se instaló en la zona noble antes de lanzar su asalto definitivo a Russell. Cada adelantamiento reforzaba la sensación de que algo especial se estaba gestando.

“Nunca imaginé estar aquí hoy”

Al bajar del coche, Antonelli apenas encontraba palabras. Habló de miedo cuando el asfalto empezó a romperse y se fue recto en una de las curvas, de la sensación de haber perdido la oportunidad, de la fortuna de seguir teniendo ritmo para volver a la pelea. Pero, sobre todo, habló de incredulidad.

“Nunca habría imaginado estar aquí hoy”, confesó. Lo estaba. En el escalón más alto, con la bandera italiana de fondo y una grada que rugía su nombre después de una de las victorias más llamativas de los últimos años.

Ganó en casa, remontando desde el 19º, adelantando a su compañero de equipo en pista y ampliando su ventaja al frente del campeonato. No fue solo un triunfo. Fue una declaración de intenciones.

La pregunta ahora es sencilla y contundente: ¿ha nacido hoy, en este Italian Grand Prix, el nuevo hombre a batir de la Fórmula 1?