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Kawhi Leonard a un paso de volver a Toronto

Kawhi Leonard, a un paso de volver a Toronto: el gran golpe que los Raptors persiguen desde junio

El gran movimiento que los Toronto Raptors llevan casi tres meses amasando está, por fin, a un paso de cristalizar. No hay anuncio oficial todavía, no se ha marcado la llamada con las oficinas de la liga que selle el acuerdo. Pero los obstáculos que frenaban el regreso de Kawhi Leonard a Canadá han ido cayendo uno a uno.

El último en desaparecer llegó desde Los Ángeles. El propietario de Los Angeles Clippers, Steve Ballmer, confirmó el domingo que no recurrirá las duras sanciones impuestas por la liga por violaciones del tope salarial relacionadas con el último contrato de Leonard. Ese gesto despeja el camino. Ya no planea la amenaza de nuevas medidas disciplinarias que pudieran tumbar el traspaso o alterar el contrato del jugador.

Leonard también ha tenido que ceder. Obligado a devolver 700.000 dólares estadounidenses en beneficios obtenidos de forma indebida en aquellos acuerdos, el alero ha aceptado renunciar a la cláusula de trade kicker de su contrato actual para que la operación encaje en la normativa vigente, según fuentes con conocimiento directo del acuerdo. Ese guiño no es menor: le cuesta casi 8 millones de dólares de su salario de la próxima temporada. Sin esa renuncia, el traspaso simplemente no cuadraba.

El precio deportivo, en cambio, no se ha movido un milímetro desde junio. El paquete sigue siendo el mismo: Kawhi Leonard a los Raptors a cambio de Brandon Ingram, Gradey Dick, primeras rondas no protegidas en 2031 y 2033, segundas rondas en 2030 y 2033 y la posibilidad de intercambiar la primera ronda de 2027. Un peaje altísimo a largo plazo, asumible solo cuando el retorno es una superestrella contrastada.

El problema para Toronto se traslada ahora al tope salarial. La estructura del contrato de Leonard y las piezas que salen y entran dejan a la franquicia pegada al primer apron del límite, esa franja que restringe maniobras como sign-and-trade, el uso de ciertas excepciones de traspaso y la flexibilidad para cuadrar salarios en futuros movimientos. El margen de maniobra se reduce. El techo competitivo, si Leonard está sano, puede dispararse.

¿Por qué se ha tardado tanto? El acuerdo quedó en punto muerto cuando la investigación sobre las infracciones de los Clippers abrió la puerta a dos escenarios temibles para Toronto: una posible suspensión de Leonard o, en el extremo, la anulación de su contrato. Ningún equipo entrega múltiples primeras rondas sin la garantía de que la estrella estará disponible y su contrato será válido hasta el último dólar.

La respuesta de la liga fue demoledora para la franquicia angelina: suspensión para Ballmer y para el responsable de operaciones de baloncesto, Lawrence Frank, una multa de 30 millones de dólares y la pérdida de cinco primeras rondas del draft. El golpe institucional y deportivo obligó a los Clippers a recomponerse antes de volver a poner orden en sus despachos. El impulso del traspaso se enfrió. No se detuvo, pero quedó en pausa.

Esas dudas ya no existen. Con las sanciones aceptadas y el organigrama estabilizado, el tablero vuelve a mirar a Toronto. La junta de gobernadores de la NBA inició el domingo dos días de reuniones en Nueva York, un contexto que, según diversas fuentes, ha contribuido a enfocar por fin la atención en este movimiento largamente esperado.

El detalle final es casi burocrático: la famosa trade call con los abogados de la liga. Hasta la tarde del lunes no se había programado, pero puede organizarse en cuestión de minutos. En cuanto esa llamada se produzca, Leonard volverá, oficialmente, a vestir la camiseta de los Raptors.

Y entonces llegará el siguiente capítulo.

Con el traspaso ratificado, Toronto podrá abrir conversaciones para una extensión de contrato que arrancaría en la temporada 2027-28 y que podría alcanzar los 126 millones de dólares por dos años. Un acuerdo de ese calibre mantendría a Leonard, que tendrá 35 años cuando empiece esa extensión, ligado a la franquicia hasta el final de la campaña 2028-29.

Los Raptors, sin embargo, no están obligados a blindarlo sin condiciones. Tienen la opción de pelear porque el segundo año de esa extensión no esté totalmente garantizado, una cláusula que ofrecería protección financiera y cierta flexibilidad si el rendimiento o el físico del jugador se resienten con la edad.

La apuesta es clara: talento presente a cambio de futuro. Picks lejanos, jóvenes prometedores y flexibilidad salarial sacrificados por la posibilidad de volver a instalarse en la élite del Este con un jugador que ya les llevó una vez a la cima. La pregunta, ahora, no es si el traspaso se hará. Es qué versión de Kawhi Leonard recibirá Toronto… y si alcanzará para volver a cambiar el mapa de la NBA.