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Kawhi Leonard regresa a Toronto: un nuevo capítulo para los Raptors

Kawhi Leonard vuelve, por fin, a casa. A su manera silenciosa, sin estridencias, pero con un terremoto a su alrededor: la NBA, los Los Angeles Clippers y unos Toronto Raptors que apuestan otra vez todo a la carta que en 2019 les dio un anillo y una identidad.

Según informó ESPN, Clippers y Raptors han cerrado el traspaso que envía a Kawhi Leonard a Toronto a cambio de Brandon Ingram, Gradey Dick, dos primeras rondas no protegidas, un derecho de intercambio de primera ronda y dos segundas rondas. Un precio altísimo, propio de una superestrella… y de un jugador que llega marcado por una de las sanciones más duras que la liga ha impuesto a una franquicia en los últimos años.

Un traspaso atascado por el escándalo

El acuerdo se conoció por primera vez el 30 de junio, pero quedó congelado mientras la NBA investigaba a los Clippers por saltarse las normas del tope salarial. El 2 de septiembre llegó el veredicto: la liga determinó que Leonard y la franquicia angelina violaron las reglas del límite salarial, aunque decidió no suspender al jugador ni anular su contrato actual.

El golpe cayó sobre todo del lado de la franquicia. Los Clippers perdieron cinco primeras rondas del draft y fueron multados con 30 millones de dólares. El propietario, Steve Ballmer, recibió una suspensión de un año, y varios altos cargos de la organización también fueron sancionados.

La investigación se aceleró tras un reportaje del periodista Pablo Torre, que puso el foco sobre supuestos acuerdos de “no show” ligados a Leonard durante su etapa en los Clippers. La NBA concluyó que el alero recibió oportunidades de ingresos fuera de la pista procedentes de empresas vinculadas al negocio de la franquicia y que los Clippers facilitaron esas operaciones de una forma contraria al convenio colectivo.

Leonard también fue multado con 700.000 dólares. Su tío, Dennis Robertson, figura clave en la gestión de esos acuerdos considerados impropios, fue vetado para hacer negocios con equipos y filiales de la NBA durante cinco años.

El propio Leonard reaccionó con un comunicado tras conocerse el dictamen de la liga. Aceptó la responsabilidad por “errores de juicio de personas dentro de mi círculo cercano” y lamentó “la distracción que esta situación ha causado a los aficionados y a mi familia”. Cerró su mensaje con una frase que marca su nuevo punto de partida: “Al regresar a Toronto, estoy centrado en lo que puedo controlar, en cerrar este capítulo y seguir adelante con la mente limpia”.

Ballmer asume el golpe y pasa página

Steve Ballmer, que en un primer momento había desafiado la resolución, anunció el domingo que acatará las sanciones. Su tono fue tan contundente como inusual para un propietario.

“Este ha sido un momento muy difícil para todos los vinculados a los Clippers, y por ello tengo un sincero pesar”, expresó en su comunicado. Pidió disculpas a aficionados, empleados y al resto de propietarios de la NBA por la distracción y el daño causados, y asumió la responsabilidad “como propietario principal”.

El mensaje final fue claro: los Clippers quieren cerrar el episodio. Han informado a la liga de que cumplirán con todas las penalizaciones, han abonado la multa y miran ya hacia el futuro. Un futuro, eso sí, sin la estrella por la que lo apostaron todo en 2019.

El regreso del héroe de 2019

Para Toronto, el nombre de Kawhi Leonard no es uno más. Es historia pura de la franquicia.

Los Raptors lo adquirieron por primera vez en 2018 desde San Antonio Spurs, en un traspaso que envió a DeMar DeRozan, Jakob Poeltl y una primera ronda a Texas. Leonard llegaba con solo un año de contrato por delante y una gran incógnita sobre su continuidad a largo plazo en Canadá. Duró solo una temporada. Pero qué temporada.

Venía de un curso prácticamente en blanco, apenas nueve partidos por lesión. En Toronto se mantuvo sano, lideró a un equipo que firmó 58 victorias, la segunda mejor marca de su historia, y se lanzó a unos playoffs que cambiaron el mapa de la NBA.

El camino arrancó con un 4-1 ante Orlando Magic. Después llegó el momento que definió una era: el séptimo partido contra Philadelphia 76ers, el balón rebotando cuatro veces en el aro antes de caer dentro sobre la bocina. El tiro más icónico que han visto los Raptors.

Desde ahí, remontada de 0-2 ante Milwaukee Bucks en las Finales del Este y conquista del título ante los Golden State Warriors, campeones de las dos temporadas anteriores. Por primera vez, el trofeo Larry O’Brien viajó a Canadá.

Leonard promedió 26,6 puntos en temporada regular y subió hasta 28,5 en las Finales, camino de su segundo premio de MVP de las Finales tras el logrado en 2014 con Spurs. En un año, cambió la historia de la franquicia y dejó un listón emocional que todavía pesa en el Scotiabank Arena.

Siete años irregulares en Los Ángeles

Su aventura en Los Angeles Clippers nunca alcanzó esa cumbre. En siete temporadas, el equipo solo ganó tres series de playoffs y no pasa de la primera ronda desde 2021. Entre lesiones, gestión de cargas y falta de continuidad del proyecto, la apuesta nunca terminó de cuajar.

Lo paradójico es que Leonard llega a este nuevo capítulo tras una de las mejores campañas individuales de su carrera: 27,9 puntos por partido, tope personal, con 6,4 rebotes, 3,6 asistencias y unos porcentajes demoledores (.505 en tiros de campo, .387 en triples). Aun así, los Clippers cerraron el curso con un discreto 42-40 y se quedaron fuera de los playoffs.

Mientras tanto, al otro lado del continente, los Raptors empezaban a levantar cabeza. Ganaron 46 partidos y regresaron a la postemporada por primera vez desde 2022. Cayeron en siete partidos ante Cleveland Cavaliers en la primera ronda, pero firmaron su mejor año reciente y, sobre todo, recuperaron sensación de proyecto.

Una segunda oportunidad… con precio de estrella

Ahora, Toronto vuelve a apostar por la fórmula que ya conoce: un Leonard veterano —35 años—, pero todavía capaz de dominar partidos y series si su físico responde. El coste es alto: Brandon Ingram, talento ofensivo en plenitud, un prometedor Gradey Dick y un paquete de elecciones de draft que condicionará el futuro de la franquicia durante años.

Es una decisión que solo se toma si se cree que la ventana vuelve a estar abierta. Que el recuerdo de 2019 no es solo nostalgia, sino un modelo replicable con una nueva generación a su alrededor.

Leonard, por su parte, aterriza con una mezcla de reivindicación deportiva y necesidad de rehabilitar su imagen tras el caso de los Clippers. Ya sabe lo que es cargar con el peso de una ciudad que sueña con el título. Ya sabe lo que es cumplir.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿puede hacerlo otra vez?