Kate Frodin: La adolescente que desafía la presión en la pista
No es habitual que una adolescente llegue a una pista grande sin hablar de presión, ranking o puntos. Kate Frodin decidió presentarse con algo mucho más simple: la idea de pasarlo bien.
“Intenté salir ahí para ver cómo sería, simplemente, sin presión… solo salir y divertirme”, explicó después del partido.
No sonaba a tópico vacío. Su tenis había respirado exactamente eso: desparpajo, riesgo, cero miedo a la escena.
Elena Rybakina, campeona de Grand Slam, lo notó de inmediato. No necesitó adornos para describir lo que había visto: Frodin “jugó muy bien hoy”, admitió la kazaja. El elogio, viniendo de una de las pegadoras más temibles del circuito, pesa.
Frodin salió de la pista con una mezcla muy particular: la satisfacción de haber competido a buen nivel y la conciencia de que su camino apenas empieza. “Siento que eso es lo que logré, y obviamente tengo mucho que aprender, pero estoy contenta con la mayoría de las cosas que hice ahí”, analizó, con una madurez que desentona —para bien— con su edad.
Su historia, además, ya venía ligada al universo de las hermanas Williams antes de golpear una sola bola en la élite. Con solo 12 años fue doble de riesgo y de cuerpo de Demi Singleton, la actriz que interpretó a la joven Serena en la película sobre Richard Williams y el ascenso de Serena y Venus. Creció copiando gestos, movimientos, sombras de una leyenda a la que aún no conoce, aunque sueña con hacerlo.
Entre Hollywood y la pista, ahora mismo manda la realidad: instituto, entrenamientos y una gran decisión en el horizonte. Universidad o salto directo al profesionalismo. Frodin no quiere acelerar nada. “Creo que intento simplemente terminar la secundaria, ver a dónde me lleva el resto de este año”, comentó. “No tengo prisa por tomar una decisión con todo eso”.
No suena a indecisión. Suena a alguien que entiende que el calendario de una carrera puede romper más talentos que cualquier rival al otro lado de la red.
Lo que sí tiene claro es que este duelo con Rybakina no quiere que sea un capítulo aislado, sino el inicio de una rivalidad que algún día pueda disputarse de tú a tú. “Ojalá la próxima vez que me enfrente a ella, si ocurre, pueda estar más experimentada y, sí, ver qué puedo hacer”, lanzó, casi como un reto silencioso.
La primera prueba ya está superada: se midió a una campeona, jugó su tenis y salió del escenario queriendo volver. Ahora, el tiempo dirá si aquella niña que imitaba a Serena acaba escribiendo su propia versión de grandeza.






