Karolina Muchova y Jakub Mensik ganan el US Open mixto
Karolina Muchova y Jakub Mensik se llevaron el título mixto del US Open a la vieja usanza: sufriendo. Salvando dos puntos de partido. Y rematando con un cañonazo que dejó al estadio sin aliento.
El checo, de apenas 20 años, cerró la final con un ace de 131 mph en el tercer punto de campeonato para firmar el 6-3, 1-6 y 10-6 ante Belinda Bencic y Flavio Cobolli. Un desenlace brutal para un torneo comprimido, que en menos de 48 horas les entregó su primer título de Grand Slam… y un premio de un millón de dólares.
De la camilla al título
Para Muchova, el trofeo tiene un peso especial. Hace poco más de seis semanas estaba en el césped de Wimbledon, derrotada en la final por su compatriota Linda Noskova. Después, el parón: una “pequeña cirugía”, ausencia del circuito y dudas.
Hoy, con 30 años y tras ese paréntesis obligado, vuelve a levantar una copa grande. No en individuales, sino en un formato acelerado, bajo los focos nocturnos de Nueva York, pero con el mismo brillo en el palmarés.
Mensik llega desde otra historia. Semifinalista en Roland Garros este año, jamás había jugado dobles mixtos. Nada. Cero experiencia. Pero con un servicio que perfora el cemento, la curva de aprendizaje se redujo a un par de turnos de saque. Su potencia compensó cualquier falta de rodaje.
Hasta hubo tiempo para una escena ligera: la pareja acordó salir a pista con equipaciones granate a juego… pero solo después de que Muchova le explicara a su joven compañero qué color era exactamente.
Puntos de partido, nervios y un súper ‘tie-break’ decisivo
El título no se entiende sin el filo de la derrota. Muchova y Mensik ya habían sobrevivido a dos puntos de partido en semifinales ante la campeona de Roland Garros Mirra Andreeva y Andrey Rublev. Ganaron 5-4 (8-6), 3-5 y 11-9 en un duelo que se decidió, como los dos cruces de penúltima ronda, en un ‘tie-break’ largo a 10 puntos.
La otra semifinal también fue una montaña rusa. Bencic y Cobolli superaron a Elina Svitolina y Gael Monfils por 10-5 en el desempate, cortando de raíz un pedazo de historia romántica: la posibilidad de que un matrimonio ganara un título de Grand Slam en dobles mixtos por primera vez desde 1939. No habrá segunda oportunidad. Monfils se retirará al final de la temporada.
En la final, el guion se mantuvo imprevisible. Muchova y Mensik golpearon primero con un sólido 6-3, cedieron por completo el control en el 1-6 del segundo set y se jugaron la gloria en un súper ‘tie-break’ donde el brazo de Mensik pesó más que los nervios. El último servicio, a 131 mph, fue una firma de autor.
“Es bueno que intentáramos muchas cosas en la pista. Te da un pequeño impulso de confianza”, explicó Mensik, subrayando más el camino que el trofeo.
Un formato exprés que ya no pasa desapercibido
Este nuevo modelo de dobles mixtos, comprimido, de resolución casi inmediata, irrita a los puristas. Cuesta aceptar que un título de Grand Slam se decida en menos de dos días de competición. Sin embargo, el cambio ya ha conseguido algo que antes parecía imposible: atención global.
Los dobles mixtos han dejado de ser el entretenimiento secundario para quienes compran una entrada de acceso general. Las semifinales y la final se disputaron en la sesión nocturna, bajo los focos y con una audiencia televisiva muy superior a la de años anteriores.
El precio de entrada al cuadro también ha cambiado. Aunque se ha introducido una fase previa, los especialistas en dobles siguen teniendo pocas plazas en un evento claramente orientado a las estrellas de individuales. Pero los que logran entrar compiten ahora por un premio cinco veces mayor que con el formato antiguo.
El salto no se limita al mixto: los botes de premios de los dobles masculinos y femeninos, territorio tradicional de los especialistas, también se han incrementado de forma notable hasta equipararse a lo que ofrece el cuadro mixto.
Estrellas, renuncias y un escaparate en expansión
Para los jugadores de individuales, este torneo relámpago es más un escaparate que una prioridad. Un ensayo general sobre las pistas grandes, una toma de contacto con el ruido del Arthur Ashe y el Louis Armstrong antes de que arranque el cuadro principal el domingo.
No todos están dispuestos a pagar ese peaje. Iga Swiatek y Frances Tiafoe se bajaron a última hora, necesitaban descanso tras una gira exigente. Daniil Medvedev hizo lo contrario: prefirió reservar energía para buscar más partidos en individuales antes de que comience el US Open.
La apuesta de la United States Tennis Association, sin embargo, es clara: si logra atraer parejas del calibre de Serena Williams con Carlos Alcaraz, o Aryna Sabalenka con Novak Djokovic, el experimento estará más que justificado. El producto está diseñado para eso: nombres gigantes, partidos cortos, máxima exposición.
El dobles mixto es ya solo una pieza de una “Fan Week” cada vez más ambiciosa. Roger Federer se dejó ver en una exhibición junto a Andre Agassi, John McEnroe y Andy Roddick. Amanda Anisimova y Alexandra Eala formaron parte del cartel de “Stars of the Open” el jueves por la noche. Todo después de que The Lumineers encendieran el ambiente con un concierto dentro del Louis Armstrong Stadium el viernes anterior.
Nueve días de ruido, luces y espectáculo antes de que la primera bola del cuadro principal siquiera se lance. En medio de ese huracán, Muchova y Mensik encontraron algo mucho más clásico: un título de Grand Slam ganado a pulso, dos puntos de partido en contra y un ace final que ya pertenece a la memoria del US Open.






