logo

José Mourinho evita sanción tras críticas al arbitraje del derbi

José Mourinho no será finalmente denunciado por sus explosivas declaraciones después de la derrota de Real Madrid en el derbi ante Atlético. El técnico blanco, que había cargado con dureza contra el colegiado Miguel Ángel Ortiz Arias y contra el responsable de VAR, Daniel Trujillo Suárez, esquiva por ahora el escenario más temido: un expediente disciplinario con posible sanción.

Según informó Mundo Deportivo, el sindicato arbitral AESAF y el departamento jurídico del Comité Técnico de Árbitros (CTA) han decidido no presentar, “por el momento”, una queja ante el Comité de Disciplina. La puerta a un procedimiento formal, de momento, se cierra. Y con ella, la amenaza inmediata de suspensión y multa para el entrenador del Real Madrid.

El ataque de Mourinho que encendió el debate

Tras el tropiezo en el derbi, Mourinho no midió palabras. Apuntó directamente al árbitro del encuentro, Ortiz Arias, subrayando su falta de experiencia al máximo nivel. Recordó que el colegiado, de 41 años, no es árbitro internacional y que nunca antes había dirigido un partido de semejante trascendencia.

No se quedó ahí. También señaló a Daniel Trujillo Suárez, responsable del VAR en el derbi, enlazando sus decisiones con acciones polémicas sufridas por el Real Madrid la temporada pasada. El mensaje era claro: el portugués ponía en cuestión la idoneidad y el historial reciente del equipo arbitral.

Esas declaraciones activaron las alarmas en los despachos. AESAF y el área legal del CTA estudiaron si las palabras del técnico cruzaban la línea hasta el punto de exigir una respuesta disciplinaria. Una denuncia formal habría abierto una investigación sobre el comportamiento público del entrenador del Real Madrid.

Un cuatro partidos que no llegarán… por ahora

La deliberación se resolvió este lunes. No habrá denuncia. No habrá, por tanto, inicio de procedimiento ante el Comité de Disciplina. Mourinho seguirá en el banquillo sin un caso abierto sobre su figura.

El escenario alternativo era serio: de haberse presentado la queja y terminado en sanción, el portugués se habría enfrentado a una suspensión de hasta cuatro partidos y a una multa económica situada entre 601 y 3.005,06 euros. No es una simple reprimenda simbólica; se trataba de un castigo que habría condicionado la planificación inmediata del Real Madrid.

Para el club, la resolución tiene peso específico. El derbi perdido ha encendido el debate sobre el rendimiento del equipo y ha aumentado la presión sobre Mourinho, obligado a mantener al Real Madrid en la pelea por todos los títulos. Una sanción habría añadido ruido, incertidumbre y un vacío en el banquillo en un tramo delicado del calendario.

La batalla vuelve al césped

El portugués, al menos por ahora, gana esta partida fuera del campo. Podrá centrar su energía en el vestuario y en la respuesta futbolística tras el golpe del derbi, sin la sombra de un juicio disciplinario sobre su figura.

Sus críticas han dividido opiniones y han reabierto el eterno debate sobre los límites de las declaraciones de los entrenadores cuando señalan a los árbitros. Esta vez, los organismos arbitrales han optado por no elevar el pulso.

La pelota, otra vez, queda en el tejado de Mourinho: con el ruido institucional apagado, la próxima respuesta tendrá que llegar donde más se le exige, en la banda y en el marcador.