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Joe Root y el regreso de Kevin Pietersen al cricket inglés

Joe Root sabe mejor que nadie lo que significa compartir vestuario con Kevin Pietersen en los días buenos y en los días turbulentos. Y quizá por eso, precisamente por eso, su mensaje suena tan contundente ahora que la estrella más polémica del cricket inglés moderno regresa al ecosistema de la selección como mentor del equipo de bola blanca.

“Soy lo bastante afortunado como para haber jugado con él”, recuerda Root. Es el único integrante actual del equipo de Test que estuvo en aquel grupo que vivió el final de la carrera internacional de Pietersen en la gira de Ashes 2013-14. Aquella paliza 5-0 en Australia que dinamitó un ciclo y dejó heridas abiertas durante años.

Hoy el contexto es otro. Muy otro.

El regreso del enfant terrible

El anuncio llegó el lunes: Kevin Pietersen se incorpora al cuerpo técnico de la selección de bola blanca, como mentor, en el camino hacia el Mundial de 2027 en Sudáfrica, su país de nacimiento. Un movimiento tan llamativo como simbólico.

Hablamos de uno de los mejores bateadores que ha dado Inglaterra. Un jugador capaz de destrozar ataques enteros, de inventar golpes que parecían sacados de otro deporte, de jugar en 2008 como se batea en 2024. Su estilo durante una década de internacional anticipó el cricket moderno de bola blanca, el que hoy se da por hecho en cualquier franquicia T20.

Pero Pietersen nunca fue solo talento. Fue conflicto, fricción, personalidad desbordante. En 2012 fue apartado por enviar supuestos mensajes despectivos sobre el entonces capitán Andrew Strauss a jugadores de Sudáfrica. Después llegó la reintegración bajo el liderazgo de Alastair Cook, la debacle de los Ashes 2013-14 y el corte definitivo. En 2015, ya como director de cricket, Strauss zanjó cualquier opción de regreso hablando abiertamente de un “problema de confianza”.

Y, sin embargo, aquí está de nuevo. Dentro de la estructura. En un rol de influencia directa sobre la próxima generación.

Root: respeto, memoria y un vestuario distinto

Root jugó 12 Tests y nueve ODI junto a Pietersen, y conoce de primera mano el carácter del ex bateador de Nottinghamshire, Hampshire y Surrey.

“No tiene miedo de decir lo que piensa. Así es él como persona”, subraya. “Cuando incorporas a alguien, quieres que sea él mismo y que entre en el entorno por una razón”.

Root insiste en lo que Pietersen puede aportar, más que en los fantasmas del pasado. “Con su experiencia y conocimiento del juego, y todo lo que puede ofrecer, creo que va a ser fantástico”.

El capitán de Inglaterra recuerda también al Pietersen mentor, no solo a la estrella. Debutó con la selección con 21 años, en 2012, y no olvida aquellos días: “Siempre me dio muchísimo, siendo sincero. No tenía por qué ofrecerme tanto, pero se sentaba y trabajaba sin descanso para asegurarse de que yo me sintiera cómodo con mi juego. Escuchaba todas mis preguntas y ayudaba todo lo que podía. Como veterano, fue sobresaliente”.

Para Root, el debate sobre lo que podría salir mal queda empequeñecido por el potencial del movimiento. “Se miran demasiadas cosas hipotéticas que podrían ir mal, cuando hay tantas cosas increíbles que va a aportar a ese entorno. El mundo es muy diferente al de 2014, y la selección de Inglaterra también está en un lugar muy distinto”.

Los números respaldan el peso histórico de Pietersen: solo Root y Cook han anotado más que sus 13.779 carreras internacionales con Inglaterra. Ahora, se sumará al staff de Brendon McCullum en la serie de bola blanca contra Sri Lanka la próxima semana. Un reencuentro con otro agitador del juego, esta vez desde la banda.

Un capitán entre el presente y la herencia de Stokes

Mientras se abre esa nueva etapa en la selección limitada, Root tiene un frente inmediato: liderar a Inglaterra en el tercer y último Test contra Pakistán el miércoles, con la posibilidad de firmar un 3-0 limpio en su primera serie desde su regreso al cargo de capitán.

Como en los dos Tests anteriores, se ha negado a confirmar el XI antes del sorteo, aunque todo apunta a un equipo sin cambios. La dinámica es buena, el vestuario parece firme, pero Root sabe que las estadísticas recientes pesan: Inglaterra ha perdido el último Test en sus seis series múltiples más recientes.

Solo una victoria en Birmingham rompe esa tendencia. No hay atajos.

Root, no obstante, no está dispuesto a permitir que la narrativa se convierta en un juicio a Ben Stokes y al anterior entrenador de Test, McCullum. Al contrario, levanta un muro de defensa.

“No habríamos podido jugar estos dos últimos partidos sin todo el trabajo que hicieron ellos dos”, afirma. “Creo que se infravalora el impacto que han tenido en el cricket inglés. Miras dónde estábamos y cómo jugábamos, miras cómo hemos rendido en estos dos encuentros, y mucho de eso se debe al trabajo duro y a la forma en que cambiaron la mentalidad dentro del cricket inglés y de este equipo”.

Root corta de raíz cualquier comparación simplista: “No voy a sentarme aquí y aceptar comparaciones con ellos, no me parece en absoluto justo. Merecen mucho crédito por estas dos últimas actuaciones”.

El otro debate: el precio de ver un Ashes

Mientras Root intenta cerrar la serie ante Pakistán, fuera del campo crece otra conversación: el coste de ver cricket de élite en Inglaterra. Desde la victoria en el segundo Test en Lord’s, se ha encendido la polémica por los precios de las entradas para los próximos Ashes.

En Edgbaston, sede del Test de esta semana, las entradas para la famosa Hollies Stand en los Ashes del próximo verano se han fijado en 165 libras, frente a las 125 libras del mismo sector en la serie contra Australia en 2023. Un salto que muchos aficionados sienten como una barrera directa.

Root no entra a valorar la economía de los clubes o los estadios. “No sé lo que implica dirigir un condado o una sede, no sé qué conlleva eso”, admite. Pero sí tiene claro lo que quiere como capitán: gradas llenas y diversas.

“Desde el punto de vista de un jugador y como capitán, quieres los campos llenos, y llenos de todo tipo de gente. Quieres que el juego se sienta como algo para todos, que cualquiera pueda venir a apoyarte y disfrutar. No sé qué más decir, siendo sincero. Sería fantástico ver este lugar lleno y vibrando, y que todo el mundo tenga la oportunidad de venir a ver cricket de Test”.

Entre el regreso de una figura tan polarizante como Pietersen, la defensa firme del legado de Stokes y McCullum, y el debate por el precio de las entradas, Root se mueve en un equilibrio delicado: proteger el vestuario, abrirlo a una voz fuerte del pasado y, al mismo tiempo, exigir que el futuro del cricket inglés no se juegue solo dentro de la cuerda de 22 yardas.

La próxima respuesta no llegará en una rueda de prensa, sino en el marcador de Edgbaston y en la influencia real que Kevin Pietersen logre ejercer sobre una generación que, en muchos casos, se enamoró del juego viéndolo a él.