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Joe Root enfrenta su bache: “Tengo 14.000 carreras por una razón”

Joe Root atraviesa uno de esos veranos incómodos en los que las estadísticas pesan más que los recuerdos. Pero el capitán de Inglaterra no se esconde. Ni dramatiza.

“No estoy demasiado preocupado”, lanza. “Tengo 14.000 carreras por una razón”.

El dato es contundente: el máximo anotador de la historia de Inglaterra en Tests solo ha pasado de 50 en dos ocasiones este verano. Promedia 29,44, su segundo registro más bajo en una temporada en casa en 14 años de carrera internacional. Para un bateador de su talla, suena a crisis. Para él, es solo otro problema que resolver.

Un verano de lbw y de bola que se mueve

Hay un patrón que no se puede ignorar. Root, 35 años, ha sido eliminado leg before wicket nueve veces en sus últimos siete Tests, siete de ellas en este mismo verano. Demasiado repetido como para ser casualidad, lo bastante ajustado como para invitar al matiz.

Root señala el contexto: una bola que se mueve más que nunca en el Reino Unido y una generación de bateadores obligada a sobrevivir en condiciones que castigan el más mínimo error técnico.

“Llevo mucho tiempo jugando a este nivel y siempre he encontrado la forma de resolver los problemas y salir adelante”, explicó en el programa Today at the Test de la BBC. “No veo esto como algo diferente.

“Hay una razón por la que tengo 14.000 carreras y por la que he jugado casi 15 años a este nivel.

“Por supuesto que frustra ver una especie de tendencia. Probablemente haya cuatro decisiones de umpire’s call ahí dentro que podrían haber caído del otro lado, y la bola está desviándose más que nunca.

“Intentas ser realista y entender dónde estás, pero también saber qué necesitas hacer para seguir mejorando. Estoy bastante seguro de que saldré por el otro lado. No estoy demasiado preocupado”.

Solo Sachin Tendulkar está por encima de sus 14.208 carreras en Tests. Esa cifra no borra una mala racha, pero sí coloca cualquier debate en su verdadera dimensión.

Del comentario de Warner al verdadero problema

Hace un año, David Warner ya había olfateado sangre. El exabridor australiano bromeó con que Root “tendría que quitarse la tabla de surf de la pierna delantera” si quería tener éxito en la Ashes que se avecinaba. Señalaba un supuesto problema de lbw. En aquel momento, los números no le daban la razón.

Entre agosto de 2022 y el cuarto Test de la Ashes en Melbourne, Root solo fue eliminado lbw por seamers en tres ocasiones. Nada que justificara una etiqueta de debilidad recurrente.

El giro llegó en el Boxing Day Test. Jhye Richardson lo atrapó lbw en la segunda entrada en Melbourne y, desde entonces, la historia cambió de tono: nueve lbw en sus siguientes 12 entradas, todos ante bowlers de ritmo, todos ante la misma pregunta técnica.

El patrón es claro. Bowlers diestros, bola que pica fuera del off stump y se mete hacia él. No son velocistas de 90 mph; hablamos de lanzadores que rondan las 84 mph, ritmo medio-alto, el tipo de velocidad que castiga al bateador que duda un instante o se queda atrapado en la crease.

No hay un solo lbw en esa racha contra bowlers de pura velocidad. El problema no es el miedo al ritmo extremo, sino la lectura fina de la línea y el ángulo cuando la bola se mueve tarde.

Trabajo, evolución y cero excusas

Root no busca coartadas. Habla de trabajo, de evolución, de la obligación permanente de ajustar.

“En este juego nunca te regalan nada”, recuerda. “Tienes que trabajar por todo. Tienes que seguir trabajando duro, y yo desde luego voy a seguir haciéndolo.

“Constantemente te van a poner a prueba y constantemente vas a tener que evolucionar y aprender, pero eso nunca ha sido algo de lo que yo haya huido, y no voy a empezar ahora”.

El discurso encaja con su trayectoria: un bateador que ha modificado su juego en Asia, que ha sobrevivido a fases de exceso de agresividad y a otras de bloqueo, y que siempre ha encontrado una vía de salida cuando la técnica se cruzaba con la presión.

Respaldo de peso

Desde fuera, también llegan voces de calma. Michael Vaughan, otro excapitán de Inglaterra y conocedor como pocos de la presión del puesto, no duda de que Root encontrará la solución.

“Siempre ha superado problemas y estoy bastante seguro de que superará este”, asegura. “Es un tema, porque está ocurriendo de forma regular, pero ha tenido problemas en el pasado de los que ha sabido volver. No hay ninguna duda de que estará bien con el tiempo”.

Ahí está el punto clave. No se trata de negar la evidencia —las repeticiones de lbw están ahí, frías, impresas en la hoja de estadísticas—, sino de decidir qué peso se les da cuando el protagonista es uno de los grandes bateadores de la era moderna.

Root, que ha construido su carrera sobre el control, la lectura temprana de la bola y una consistencia casi obsesiva, se encuentra ahora ante un reto muy concreto, casi quirúrgico. Un ajuste de guardia, un pequeño cambio en el punto de impacto, una corrección en la alineación de la pierna delantera. Detalles que separan una racha incómoda de otra serie de siglos.

El verano le ha recordado que nadie está a salvo de las dudas. La pregunta es cuánto tardará en convertirlas, otra vez, en runs.