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Jessica Pegula y Taylor Gahagen: Amor y desafíos en el US Open 2026

Jessica Pegula, número 3 del ranking en el US Open 2026, vuelve a Nueva York con una deuda pendiente: el gran título que se le escapa una y otra vez. Semifinalista en 2025, finalista en 2024, todavía no sabe lo que es levantar un trofeo de Grand Slam. Y eso, en su propio país, pesa. Mucho.

En medio de esa presión deportiva, hay una figura que la acompaña en silencio, lejos del ruido del circuito: su marido, Taylor Gahagen, con quien se casó en 2021 tras posponer la boda por la pandemia de COVID-19. Mientras Pegula persigue el gran salto en su carrera, él sostiene otro tipo de proyecto, más discreto, pero igual de estructurado.

¿A qué se dedica Taylor Gahagen?

Gahagen se mueve en el mundo de las finanzas. Según su perfil profesional, es socio gerente en Agarwood Wealth y Dragos Capital. Formado en administración de empresas en la State University of New York at Fredonia, completó un máster en administración de empresas en Canisius University. Un perfil clásico de negocios, pero con derivadas muy ligadas al universo Pegula.

Su vínculo con la familia no se queda solo en el plano personal. En 2014 empezó a trabajar en Pegula Sports and Entertainment, la empresa de los padres de la tenista. No está claro si el trabajo llegó antes de la relación o si el empleo fue consecuencia de ella. Lo cierto es que, desde entonces, sus caminos no se han separado.

Gahagen también ha construido junto a Pegula un espacio solidario. Es presidente de A Lending Paw, una organización que “rescata perros que necesitan una segunda oportunidad y apoya la formación de perros de servicio que transforman vidas humanas”. Un proyecto que mezcla sensibilidad social y amor por los animales, muy alineado con la imagen de la jugadora.

Además, figura como vicepresidente de Ready 24, la marca de cuidado de la piel de Pegula, pensada para personas con un “estilo de vida activo”. Entre las pistas, las inversiones y el emprendimiento, el matrimonio ha tejido una red que va mucho más allá del tenis.

Una relación que crece en paralelo a su carrera

El origen exacto de la historia entre Pegula y Gahagen no se ha hecho público. Lo que sí se sabe es que sus nombres empezaron a relacionarse en 2015, cuando comenzaron a aparecer juntos en fotos en redes sociales. Desde entonces, mientras Pegula escalaba en el circuito WTA, él consolidaba su perfil en el entorno empresarial y en los proyectos familiares.

La tenista, que vive uno de los tramos más exigentes de su carrera, ha reconocido que el equilibrio entre vida personal y profesional está cada vez más presente en sus pensamientos. Por ahora, la pareja no tiene hijos, pero el tema está sobre la mesa.

Pegula ha admitido que ha “pensado definitivamente” en formar una familia con Gahagen. Y no es una reflexión menor para una jugadora que ronda los 30 años y que sabe que decisiones como la maternidad impactan de lleno en una carrera deportiva de élite. Ella misma ha explicado que, al cumplir 30, sintió más presión por ese tema, aunque ahora afronta esa idea con más calma.

Su visión es clara: dejar que la vida marque el ritmo. “Creo que saldrá como tenga que salir. Ya sea ganando un ‘slam’, o no ganándolo, cuando me retire o cuando decida formar una familia, o ninguna de esas cosas. Lo que tenga que pasar, pasará”, ha expresado.

Mientras tanto, el foco está en Flushing Meadows. Ella, buscando por fin su primer grande. Él, sosteniendo desde la sombra una estructura profesional y personal que le permite a Pegula competir al máximo nivel. La pregunta ya no es solo si llegará ese título, sino cómo encajará en la vida que ambos están construyendo lejos de la línea de fondo.