Japón revoluciona el cricket para los Asian Games
La selección de Japón ha tomado una decisión clara para preparar los Asian Games: renunciar a varios de sus nombres más conocidos, elegibles para T20I bajo las normas de la ICC, pero fuera de los criterios del torneo continental. Una apuesta arriesgada en apariencia. En realidad, un mensaje directo: este equipo quiere crecer con su propia base.
El gran beneficiado es Jake Kusuda-Nairn. El joven all-rounder de giro, que viene destacando en la competición doméstica, se gana un llamado que confirma lo que muchos veían venir: su juego ya pide escenario internacional. No llega solo.
Vuelve también Tsuyoshi Takada, un nombre que remite a los orígenes recientes del cricket japonés. Debutó con la selección en el ICC East Asia-Pacific Twenty20 Championship de 2013 y ahora se reencuentra con la camiseta nacional en un momento clave del ciclo, con el horizonte del 2028 T20 World Cup todavía abierto.
La huella de los colegios y el legado de Shane Warne
La lista refleja otro detalle significativo: el peso creciente de los programas escolares. Wataru Miyauchi y Makoto Taniyama son exalumnos de colegios japoneses con programas de cricket en sus Bukatsu, una señal de que el trabajo de base empieza a producir talento reconocible.
El caso de Taniyama resume bien esa mezcla de tradición global e identidad local. Leg-spinner, construyó su acción viendo videos de Shane Warne en YouTube. Lleva el dorsal 23 en honor al australiano y ya es el máximo wicket-taker de Japón sumando todas las competiciones de pathway y los partidos internacionales. No es solo una historia romántica; son números que sostienen el relato.
La nueva generación no se detiene
Otro nombre que asoma es el de Charlie Hara-Hinze, integrante del equipo U19 que firmó una victoria de peso ante Tanzania en el U19 Cricket World Cup. Su presencia en esta convocatoria subraya la idea de continuidad: los que destacaron en la base empiezan a dar el salto al siguiente nivel.
También regresa el spinner Benjamin Ito-Davis, cuyo camino se había cortado de forma brusca. Una lesión en la mano le obligó a abandonar antes de tiempo el East-Asia Pacific T20 World Cup 2028 Sub-Regional Qualifier. Ahora vuelve a un grupo que, pese al golpe de aquella clasificación, mantiene vivo el sueño mundialista.
Japón terminó segundo en ese torneo, igualado a puntos con Papua New Guinea, pero superado por net run rate. Un detalle cruel, sobre todo después de haber derrotado a los Barramundis en la última jornada. Sin embargo, ese final dejó algo más que frustración: demostró que Japón ya puede competir de tú a tú en la región.
La convocatoria para los Asian Games recoge todo ese camino reciente: formación escolar, jóvenes que se ganan el puesto en la liga doméstica, veteranos que regresan para aportar experiencia y un grupo que ya sabe lo que es quedarse a un suspiro de un gran objetivo.
La pregunta es evidente: ¿serán estos Asian Games el punto de inflexión que convierta a Japón de promesa incómoda en candidato real en el mapa del cricket mundial?






