Japón se prepara para su primer partido internacional de cricket contra India
Alan Curr ha dejado de contar los sombreros que se ha puesto esta semana. Literalmente. El domingo por la mañana, con un tifón asomando en el horizonte, el director de operaciones de la Japan Cricket Association (JCA) estaba retirando las lonas del wicket en Sano. Un rato después, levantaba carpas de hospitalidad, revisaba los planes de seguridad y ayudaba a transformar un coqueto campo de cricket, con apenas 500 asientos fijos, en un escenario digno de recibir a los campeones del mundo de T20I.
Si el clima lo permite, el martes India caminará hacia el centro del campo para enfrentarse a Japón en el primer partido internacional masculino de la historia del país contra un Full Member. Para el cricket japonés, llegar hasta aquí ya es una victoria. El marcador, casi un detalle.
«Mucho del éxito ya ha ocurrido», resume Curr. Que India haya aceptado venir. Que haya medios internacionales preguntando. Que las cámaras japonesas se acerquen a descubrir un deporte que, para la mayoría, sigue siendo un misterio. Cada uno de esos gestos, para la JCA, vale tanto como un triunfo.
Un deporte viejo en un país que mira a otro lado
El cricket no es un recién llegado a Japón. Se introdujo en la década de 1870. Pero otra cosa muy distinta es lograr que eche raíces en un ecosistema dominado por otros gigantes: baseball, fútbol, sumo, baloncesto, golf, tenis, boxeo. Ahí es donde el ruido que trae India marca la diferencia. La llegada de la selección número uno del mundo es, en la práctica, la presentación más estruendosa del cricket en Japón en décadas.
Japón ya sabe lo que es competir en un Mundial Sub-19, medirse a India y Pakistán en categorías inferiores y ver a su selección femenina en unos Juegos Asiáticos. Nada de eso se parece a lo que se viene ahora. Esto es otra liga.
«Ayuda mucho poder decir que los campeones del mundo, el equipo número uno, vienen a Japón», admite Curr. Ese simple mensaje ha despertado curiosidad. Pero él mismo reconoce que falta un largo trecho para que el cricket se cuele en el consumo deportivo masivo del país.
Ahí entra en juego el calendario. El partido ante India llega justo antes de que el cricket regrese al programa de los Juegos Asiáticos en Aichi-Nagoya. Un escaparate perfecto. A través de uno de los eventos deportivos más reconocibles para el público japonés, la JCA quiere explicar qué es este juego, por qué importa, por qué merece un hueco entre tantos deportes consolidados. «Los Juegos Asiáticos le dan al cricket una legitimidad que antes no tenía», apunta Curr. Ver para creer.
Crecimiento silencioso, ambición clara
Mientras tanto, lejos de los focos, el cricket japonés ha ido sumando ladrillos. Cuando Curr aterrizó en 2014, había unos 3.000 jugadores registrados. Hoy son alrededor de 8.800. La Japan Cup, el torneo T20 del país, ha pasado de poco más de una docena de equipos a superar los 80. La liga doméstica de 40 overs ya se reparte en cuatro divisiones.
Curr lo resume con una palabra japonesa: «Kaizen». Mejora continua. Construir, ajustar, volver a construir. Y, de vez en cuando, aprovechar momentos como este para pisar el acelerador.
Mientras se ultiman detalles en Sano, el objetivo de la JCA va mucho más allá de un resultado. Se trata de identidad, de cómo quiere presentarse Japón al mundo del cricket. Y también de cómo quiere seducir a su propio público.
Ganar miradas antes que partidos
Nadie en Japón se engaña sobre la magnitud del reto deportivo. «Este equipo de India es bastante bueno», dice Curr, con una franqueza que roza la obviedad. Para jugadores que nunca han competido a ese nivel, el desafío es enorme. Y precisamente por eso, el éxito se va a medir con otra vara.
La referencia está en el equipo femenino japonés, elogiado recientemente por quedarse después de su partido de los Juegos Asiáticos contra India para agradecer a los aficionados y mezclarse con ellos. Fotos, saludos, conversaciones. Un gesto sencillo que dejó huella.
Ese es el modelo que la JCA quiere para los hombres: un equipo que juegue duro, que compita, pero que al mismo tiempo sea cercano, amable, accesible. «Queremos que el cricket sea divertido», insiste Curr. Que las familias se sientan bienvenidas. Que el deporte no solo se vea, sino que se viva.
Si miles de espectadores primerizos salen de Sano recordando algo más que las estrellas de India, el cricket japonés habrá cumplido su misión. Aunque el marcador cuente otra historia.
Un partido histórico nacido de un trozo de arcilla
Lo curioso es que este partido nunca formó parte de un gran plan maestro. No apareció en ningún power point estratégico. Empezó con algo tan básico como la tierra.
Hace dieciocho meses, la JCA decidió renovar el bloque de césped de Sano. Buscaba un wicket de calidad internacional y pidió ayuda a Sri Lanka Cricket. Un encargado de campos viajó a Japón, analizó suelos, eligió la arcilla adecuada. Con ese mismo material se construyó después el campo de cricket de los Juegos Asiáticos en Nagoya.
Y entonces surgió la idea. Si Japón ya tenía superficies de nivel internacional, ¿por qué no invitar a las mejores selecciones del mundo a utilizarlas?
Una vez terminados los campos en marzo, la JCA preparó una propuesta y la envió a todos los Full Members antes de la conferencia del ICC en Edimburgo. El diálogo con la BCCI nació allí. Y, para sorpresa de Curr, avanzó deprisa.
La federación india veía una oportunidad clara: un lugar donde entrenar antes de los Juegos Asiáticos. Un entorno tranquilo, instalaciones específicas de cricket, un rival dispuesto. «La BCCI tenía mucho interés en tener una oportunidad para entrenar. Es un enorme mérito para ellos que estén entusiasmados por venir aquí y construir esta relación con la JCA», reconoce Curr.
El encaje de fechas era perfecto. Con el torneo masculino de los Juegos arrancando días después, la selección india habría pasado casi una semana esperando su cruce de eliminación directa sin acceso a instalaciones adecuadas. Sano ofrecía solución doble: base de entrenamiento y, al final del proceso, un partido oficial. Siempre con un matiz inevitable en Japón: cruzando los dedos para que el tiempo no arruine la fiesta.
Sano, una ventana abierta al futuro
El martes, cuando los jugadores de India y Japón salgan al campo, no solo se inaugurará un partido. Se abrirá una ventana. Para la JCA, es la oportunidad de mostrar que el cricket puede encontrar su sitio en un país donde casi todo el espacio deportivo parece ya ocupado.
En las gradas, muchos vivirán su primer contacto real con este juego. Verán la velocidad, la precisión, la paciencia. Verán también cómo un pequeño campo de 500 asientos se convierte, por un día, en el centro del universo de un deporte que lleva siglo y medio esperando su momento en Japón.
La transmisión del India vs Japan T20I, en directo el 22 de septiembre a las 9:30 am IST por FanCode, llevará esas imágenes mucho más allá de Sano. La pregunta es cuántos, al apagar la pantalla, sentirán que acaban de descubrir algo nuevo. Porque de eso depende que este partido histórico sea un punto aislado… o el inicio real de la era del cricket japonés.






