Jack Draper finaliza su temporada y apunta a enero para regresar
Jack Draper ha decidido parar. El británico, ex número cuatro del mundo, no volverá a competir en lo que queda de temporada y ha fijado el inicio del próximo año como fecha objetivo para regresar al circuito.
A sus 24 años, Draper arrastra una dolorosa lesión: una contusión ósea en el brazo con el que sirve. El problema le ha condicionado desde hace más de un año y le ha permitido disputar solo nueve torneos desde Wimbledon del año pasado. Demasiado poco para alguien que, hace apenas unos meses, parecía listo para instalarse en la élite durante mucho tiempo.
El verano confirmó el declive físico. Se perdió el US Open tras caer en primera ronda en Montreal y Cincinnati, y en Canadá se le vio roto: terminó entre lágrimas en su derrota ante el francés Terence Atmane. El cuerpo dijo basta antes que la cabeza.
En un mensaje publicado en Instagram, Draper explicó la decisión con una claridad que mezcla frustración y determinación: está dispuesto a frenar para poder volver de verdad. “Estoy aprovechando este tiempo para resetear y curarme, para que cuando vuelva esté al 100% listo”, escribió. “El tenis es mi propósito y mi pasión, y cuando vuelva a pisar la pista quiero asegurarme de que no haya nada que me frene para llegar adonde quiero”.
El parón tiene consecuencias deportivas muy concretas. Si finalmente reaparece en enero, no podrá acogerse a un ranking protegido: la norma solo ampara a quienes están fuera de competición más de seis meses. Draper figura ahora en el puesto 155 del mundo, lejos de la zona noble que pisó hace poco más de un año. Con esa clasificación necesitará invitaciones o pasar por la fase previa para entrar en Grand Slams y torneos ATP Tour.
El escenario es incómodo, pero el británico parece haber aceptado el peaje. Si puede competir sin dolor, el camino será más largo, pero también más realista.
Porque hace nada todo era distinto. El pasado junio alcanzó el número cuatro del mundo tras conquistar su primer título de Masters 1000 en Indian Wells y firmar una final en Madrid. Era el retrato del jugador en ascenso perfecto: joven, agresivo, con confianza y resultados en los grandes escenarios. “El verano pasado, toda la dedicación y el trabajo que había puesto en este deporte se estaban uniendo”, recordó. “Todo iba a mi favor y el camino parecía tan claro”.
Entonces llegó la lesión. Compleja, persistente, desconcertante. “Una lesión complicada hizo que todo se volviera increíblemente difícil, y desde ese momento he estado intentando desesperadamente volver a sentirme como antes en la pista”, admitió. El esfuerzo constante por volver, los cambios en rutinas, tratamientos y planificación, le han pasado factura también fuera de la pista: “Gestionar tanto cambio, adversidad y dolor me ha ayudado a crecer enormemente en muchas áreas de mi vida, pero también me ha hecho sentir un nivel de fatiga”.
Por eso el freno no es solo físico. Draper se ha tomado unas vacaciones con amigos en las últimas semanas, alejándose del circuito y del ruido, buscando un descanso mental tan necesario como la recuperación del brazo. El plan ahora pasa por una vuelta gradual a los entrenamientos en las próximas semanas, mientras su equipo intenta identificar con precisión las causas principales de la lesión para evitar otro círculo vicioso.
No hay garantías de que el regreso en enero sea sencillo. No lo será. Menos ranking, menos comodidades, más rondas previas y más riesgo de cruzarse pronto con los grandes. Pero si el brazo responde y la cabeza se ha despejado, Draper volverá al lugar que mejor le define: la pista, bajo presión, con la sensación de que todo vuelve a depender de su raqueta. La próxima temporada dirá si este parón fue solo un bache o el verdadero punto de inflexión de su carrera.






