Iva Jovic avanza a octavos del US Open tras vencer a Eala
Durante la Fan Week se habían reído, habían compartido pista con sus padres en un dobles distendido, casi de exhibición. Este sábado, en el Arthur Ashe, no hubo espacio para bromas. Solo tensión, nervios y tres horas de tenis feroz. Al final, la que sonrió fue la local: Iva Jovic, 18 años, se impuso 7-5, 3-6, 7-5 a Alexandra Eala y se metió por primera vez en octavos del US Open.
La amistad quedó aparcada desde el primer peloteo serio. Dos jugadoras que se conocen de memoria, que han crecido juntas en el circuito, se midieron en un duelo que tuvo más de pulso emocional que de simple combate táctico. Cada punto pesaba. Cada error dolía el doble.
Jovic arrancó mejor, ajustando golpes y manejando mejor los nervios en un primer set muy cerrado. Se movió agresiva sobre la línea, buscando ángulos y castigando el segundo servicio de Eala. El 7-5 inicial reflejó lo que se veía en la pista: mínima diferencia, máxima intensidad.
Eala, 21 años, respondió como lo hacen las jugadoras que no se encogen. Subió el nivel en el segundo parcial, se adueñó de los intercambios largos y empezó a mandar con su derecha. El marcador se inclinó hacia su lado con un 3-6 que abría un tercer set cargado de incertidumbre. El público, que había entrado dividido entre el cariño a la local y el respeto por la filipina, se encontró con un partido ya convertido en maratón mental.
El desenlace fue una montaña rusa. Quiebres, contraquiebres, miradas largas entre ambas en los cambios de lado. Jovic parecía tener el control, Eala lo recuperaba. El pulso se alargó hasta que la estadounidense encontró el golpe definitivo en los juegos finales. Cerró 7-5 el set decisivo, selló el 3-0 en su cara a cara particular ante Eala y levantó los brazos hacia una grada que por fin tenía algo que celebrar en un día gris para el tenis estadounidense.
Porque mientras Jovic avanzaba, otros nombres importantes del país caían: Taylor Fritz, Madison Keys y Amanda Anisimova se despidieron del torneo. En medio de ese golpe colectivo, la joven de 18 años se convirtió en el rayo de luz de la jornada.
El contexto hace todavía más grande su triunfo. Jovic, número 14 del mundo, nunca había pasado de segunda ronda en sus dos participaciones anteriores en el US Open. Esta vez rompió el techo, lo hizo en el estadio principal y lo hizo en un partido que exigió cabeza fría y resistencia emocional.
El premio no es menor: un duelo de octavos completamente estadounidense ante la cuarta cabeza de serie, Coco Gauff, que horas antes había superado a la española Cristina Bucsa. Un choque generacional, de energía desbordada y expectativas altísimas.
Jovic ya ha dado el primer gran golpe de su carrera en Nueva York. Ahora le espera el examen definitivo: sostener ese nivel frente a una estrella consolidada como Gauff, con todo Arthur Ashe pendiente de lo que pueda ser el siguiente gran relato del tenis estadounidense.






