Irán pierde en prórroga ante Nueva Zelanda en eliminatorias FIBA 2027
Irán tuvo el partido en sus manos. Dos veces. A centímetros del aro. Y aun así se marchó del Mall of Asia Arena con una derrota que duele más que cualquier paliza: 91-93 en la prórroga ante Nueva Zelanda, en las eliminatorias asiáticas para la Copa del Mundo FIBA 2027.
En la última jugada, con la defensa kiwi tambaleándose, Team Melli encontró la grieta. Primero, Mohammad Amini se elevó bajo el aro para lo que parecía una bandeja cantada. Entonces apareció Sam Waardenburg, gigantesco, para firmar un tapón salvador. El balón quedó vivo, perfecto para el rebote ofensivo. Alireza Sharifi atacó el aro en el intento de poner el empate, pero los Tall Blacks le rodearon, le molestaron lo suficiente y el tiro se fue desviado. Silencio iraní, alivio neozelandés.
Una escapada en toda regla.
El triunfo empuja a Nueva Zelanda a un balance de 5-2, igualando precisamente a Irán en la clasificación del Grupo E. Un golpe directo en la pelea por los puestos de privilegio, pero también un mazazo emocional para los iraníes a solo dos días de su duelo clave ante Gilas Pilipinas, el domingo 30 de agosto, en el mismo escenario de Manila.
Rendimiento de los Jugadores
La noche tuvo dueño con el balón en las manos. Shea Ili marcó el ritmo y el tono de los Tall Blacks, atacando una y otra vez la defensa iraní hasta terminar con 24 puntos y seis asistencias. Cada vez que Irán amagaba con un parcial, aparecía él: un triple, una penetración, un pase filtrado. El base sostuvo a los suyos en los momentos calientes.
A su lado, Sam Mennenga firmó un doble-doble de mucho peso: 15 puntos y 14 rebotes, imponiéndose en la pintura y cerrando segundas oportunidades. Reuben Te Rangi aportó 13 puntos, siempre oportuno, mientras que Waardenburg no solo dejó el tapón decisivo, sino también 11 puntos que completaron una actuación total.
Irán, pese al golpe final, compitió de tú a tú. Matin Aghajanpour lideró el ataque con 19 puntos, encontrando vías de anotación cuando el partido se apretaba. Amini, protagonista trágico en la última acción, había sostenido antes a su selección con 16 puntos, agresivo hacia el aro y valiente en los momentos de mayor presión. Seyed Mahdi Jafari sumó 14, parte de un bloque que nunca se rindió, ni siquiera cuando el partido se inclinaba hacia el lado oceánico.
La prórroga condensó toda la tensión acumulada. Cada posesión pesaba como una losa. Cada error costaba caro. Nueva Zelanda encontró la manera de anotar lo justo; Irán generó las opciones para al menos forzar otro tiempo extra, pero falló donde no se puede fallar: a centímetros del aro, con el reloj muriendo.
Ahora, la clasificación aprieta y el margen de error se reduce. Nueva Zelanda sale reforzada, con una victoria que habla de carácter y sangre fría. Irán, en cambio, deberá recomponerse a toda velocidad. El calendario no espera, y el próximo examen, ante Gilas Pilipinas y con Manila como juez, puede marcar el rumbo de toda su campaña.






