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Inglaterra recupera el número uno del mundo tras barrida a Sri Lanka

En Old Trafford, con el aire otoñal ya metiéndose en los huesos, Inglaterra no tuvo piedad. Tercer T20, tercera victoria. Barrida por 3-0, regreso al primer puesto del ránking mundial y una sensación clara: ahora mismo, pocos equipos pueden seguirles el ritmo en este formato.

Los rápidos marcan el tono

Sri Lanka nunca encontró respiro. 124 all out en 18,5 overs lo dice casi todo, pero el cómo importa. El ataque de ritmo inglés fue implacable, agresivo y disciplinado.

Jamie Overton firmó un turno de manual: cuatro overs, solo 15 carreras y un wicket. Estranguló el marcador desde el principio, sin necesidad de alardes, simplemente golpeando las zonas correctas una y otra vez.

Sonny Baker, que conoció el lado más duro del cricket internacional en sus primeros pasos, volvió a demostrar por qué Inglaterra insiste con él: 2-17, incluyendo el primer golpe después del arranque caro de Jofra Archer. Lahiru Udara cayó con un globo cómodo a Jos Buttler y, ya al final, Dilshan Madushanka se fue con otro top edge a Harry Brook para cerrar la entrada.

Archer, tras un primer over castigado a 15 carreras, respondió como lo hacen los grandes. Esperó, ajustó y volvió con rabia. Kamindu Mendis, el bateador más peligroso del tramo medio, encontró a deep mid-wicket con un pull por 35. Su segundo wicket llegó en una escena casi surrealista: Wanindu Hasaranga, intentando un slog desmedido, terminó out hit-wicket, con el bate casi apoyado sobre los bails.

Con Pathum Nissanka (36) y Kusal Mendis (35) como únicos focos de resistencia real, Sri Lanka nunca llegó a acelerar de verdad. Cada intento de cambio de ritmo encontraba un brazo inglés preparado.

Brook manda, el spin descansa

Una de las señas de identidad de la Inglaterra de Harry Brook ha sido su apuesta decidida por el spin. No esta vez. Con Stephen Fleming observando desde la grada en su nuevo rol como seleccionador de Test, el capitán se apoyó casi por completo en sus seamers.

Adil Rashid y Liam Dawson apenas completaron cuatro overs entre ambos. No hizo falta más. El ritmo dominó el día, incluso sin la variedad de Sam Curran, también ausente por lesión.

En el campo, Inglaterra acompañó a sus lanzadores con una actuación casi impecable. Brook cazó un disparo tenso en mid-wicket para deshacerse de Nissanka, Rashid reaccionó a tiempo para ejecutar el run out de Charith Asalanka y Dawson firmó la jugada más vistosa: un tiro directo milimétrico para mandar a Eshan Malinga de vuelta al vestuario. Ni siquiera el resbalón de Tom Banton en el outfield húmedo, que le costó una caída, alteró la sensación general de control.

Buttler y Brook cierran la serie a toda velocidad

Con 125 como objetivo, el resultado nunca pareció en duda. Lo que estaba por ver era la forma. La respuesta fue contundente: 126-2 en solo 9,4 overs, con 62 bolas de sobra. Ningún equipo inglés había cerrado un T20 internacional en casa con tanto margen.

Aneurin Donald cayó pronto, por 13, pero lejos de frenar, el golpe soltó aún más a Buttler y Brook. Entre ambos construyeron una asociación de 85 carreras por el segundo wicket que convirtió el run chase en un paseo.

Buttler, capitán de blanco y martillo de color, dictó el ritmo desde el primer momento. Terminó con 62* de 32 bolas, rematando el partido con un seis que dejó a Old Trafford de pie. Brook, por su parte, aportó 33 de 21 antes de ser run out, la única mancha menor en una exhibición ofensiva sin estridencias, pero demoledora.

Sin Phil Salt ni Jacob Bethell, ambos lesionados, la alineación inglesa siguió proyectando poder y profundidad. No hubo necesidad de experimentos ni de drama: puro cricket clínico.

Un gigante del T20 sin Mundial a la vista

La victoria no solo selló el 3-0. Fue la número 23 en las últimas 26 T20 completadas desde que Brook asumió el mando en el verano de 2024. Cifras de dinastía. Con ellas, Inglaterra vuelve a lo más alto del ránking, desbancando a India.

La ironía es evidente: este equipo parece construido para dominar torneos globales, pero el próximo gran escenario T20 se hará esperar. El siguiente T20 World Cup masculino no llegará hasta 2028, el mismo año en que el formato debutará en los Juegos Olímpicos.

Hasta entonces, el horizonte cambia de forma. El proyecto gira ahora hacia el Mundial de 50 overs en el sur de África en el otoño de 2027. La siguiente parada está mucho más cerca: tres ODI frente a Sri Lanka, a partir del martes en Durham.

Si esta serie T20 sirve de termómetro, la pregunta ya no es si Inglaterra puede competir. Es cuánto tiempo podrá el resto seguirle el ritmo.