Inglaterra gana en Lord's y Pakistán enfrenta ruido político
En Lord’s hubo dos partidos. Uno dentro de la cuerda, decidido por 194 carreras y una superioridad clara de Inglaterra. Otro fuera, alimentado por una entrevista, un veto y el nombre de Imran Khan sobrevolando un Test que ya era de por sí delicado.
Babar Azam, sin embargo, quiso despejar cualquier sospecha de distracción. “No, no, no. No he oído nada de eso”, respondió en BBC Test Match Special al ser preguntado por un posible aviso o amenaza sobre la continuidad del encuentro. Cuando Michael Atherton insistió, Babar redujo la respuesta a una sola palabra: “No”.
La conversación, grabada con el ex capitán de Inglaterra y emitida en el descanso del almuerzo del primer día, se convirtió en el epicentro del ruido. El programa de 18 minutos se centró en las preocupaciones de los hijos de Imran Khan por el trato, la salud y la situación de su padre en prisión. Un contenido altamente sensible en pleno tour de Pakistán por el Reino Unido.
Un vestuario blindado y una directriz clara
La versión de Babar encaja con la línea marcada por el seleccionador y entrenador principal, Sarfaraz Ahmed. Él ya había asegurado que ni él ni sus jugadores estaban al tanto de ninguna amenaza que pusiera en duda la continuidad del Test.
El contexto político, sin embargo, ya había dejado huella antes de que la bola roja se pusiera en marcha. Bajo el mando de Mohsin Naqvi, la PCB había dado una orden tajante: nada de comentarios políticos durante la gira por el Reino Unido. Una reacción directa a todo el episodio reciente en torno a Imran Khan, cuyo eco traspasa el terreno de juego y condiciona cualquier aparición pública de figuras del cricket paquistaní.
Pese al malestar por la emisión de la entrevista, Pakistán volvió al campo a la hora prevista. No hubo retrasos. No hubo parones. El Test siguió su curso, aunque el clima alrededor de Lord’s ya no era el mismo.
Inglaterra se impone en el césped
Cuando la polémica se quedó, al menos por unas horas, en los pasillos del estadio, Inglaterra hizo lo que más necesitaba: ganar con autoridad. El equipo local se impuso por 194 carreras y se aseguró la serie con un 2-0 inalcanzable en este duelo de tres Tests.
El reto para Pakistán era mayúsculo: 389 carreras en el último turno. Acabó muy lejos. All out por 194. Solo Saud Shakeel rozó la épica, quedándose a tres carreras de un centenar que habría cambiado el tono, aunque no el resultado final. Su resistencia fue el único hilo de esperanza en una persecución que se deshilachó demasiado pronto.
La tarea de Inglaterra se vio aligerada por un golpe clave recibido por Pakistán desde el primer día: la lesión de Imam-ul-Haq. El opener sufrió un problema en la pantorrilla y ya no pudo volver a la crease. Sin su hombre de orden en la parte alta, el orden de bateo visitante quedó descompensado y la montaña de 389 se hizo aún más empinada.
Fin de la sequía inglesa y un último examen en Edgbaston
Más allá del ruido político y del debate sobre la entrevista, el triunfo tuvo un peso deportivo enorme para Inglaterra. Era su primera victoria en una serie de Test desde diciembre de 2024. Demasiado tiempo para un equipo que se mide a sí mismo por lo que hace en este formato.
Lord’s, esta vez, fue el escenario de una liberación. Serie ganada, dudas parcialmente aparcadas y un vestuario que por fin puede hablar de una racha positiva, no solo de intenciones.
El telón no cae todavía. Queda el último Test en Birmingham, en Edgbaston, a partir del 9 de septiembre. Inglaterra ya tiene la serie en el bolsillo. Pakistán, en cambio, llega con heridas deportivas y un entorno cargado de política.
La cuestión ahora es simple y brutal: ¿podrá el cricket volver a imponerse al ruido cuando se lance la primera bola en Birmingham?






