India arrasa en el Powerplay: Abhishek Sharma y Sanju Samson desatan el ataque
India no salió a batear. Salió a imponer. En apenas cinco overs, el marcador ya decía 85/0, y el daño principal llevaba la firma de un zurdo desatado: Abhishek Sharma. A su lado, Sanju Samson, elegante y brutal a la vez, se sumaba a la masacre.
El sobre que lo cambió todo llegó temprano, con Mohammad Nabi al mando de la bola. Primera entrega, algo más llena, invitando al drive. Samson, en lugar de avanzar, se fue hacia atrás, se abrió espacio y lanzó un seis recto, por encima de la cabeza del lanzador. Golpe seco, sonido limpio, declaración de intenciones.
Nabi insistió en la misma zona. Samson le respondió con el mismo castigo. Otro seis, misma zona, mismo gesto. El mensaje era claro: cualquier error largo sería castigado sin piedad.
Entonces se sumó Abhishek. Mismo sobre, misma brutalidad. El zurdo siguió la ruta aérea, levantando la bola para alcanzar su cincuenta con estilo. No se quedó ahí: un cuatro más, y para cerrar el over, otro seis. En total, 29 carreras del over. India 85/0 en 5. Un arranque que roza lo obsceno en este formato.
Antes de que Nabi sufriera ese castigo, el daño ya estaba en marcha. Fazalhaq Farooqi había regresado al ataque con la idea de frenar el ritmo. Apenas pudo contenerlo. Samson comenzó con un golpe controlado hacia deep backward square leg para uno. Acto seguido, Abhishek tomó el protagonismo.
Farooqi lanzó más lleno. Abhishek se plantó firme y lo mandó por encima de la cabeza del lanzador para seis, quedándose en la pose, sabiendo que había conectado perfecto. La siguiente, corta hacia su cuerpo: se metió dentro de la línea y la ayudó por encima de fine leg para otro seis. El ritmo ya era asfixiante.
Cuando el pacer intentó un bouncer inofensivo, Abhishek lo giró con violencia, superando a deep square leg para cuatro. Luego, otro cuatro hacia fine leg. Dos carreras a deep extra cover cerraron el over, pero el daño ya era enorme: India 45/0 tras 3 overs, con Abhishek en 42 de solo 13 bolas. Un inicio de partido que desarma cualquier plan de contención.
El primer aviso serio había llegado incluso antes, con Azmatullah Omarzai tomando la bola para el segundo over. Empezó corto y ancho. Samson, sin complicarse, cortó hacia deep point para un sencillo. Fue el único respiro que tuvo el lanzador.
En la siguiente, Omarzai se fue a la línea de las piernas. Abhishek giró las caderas y la mandó por encima de deep square leg para seis. Luego falló un swing a una corta que se alejaba por fuera del off, pero retomó el control de inmediato: cuatro a long-on con autoridad. Tras una bola en blanco, el zurdo volvió a cargar y lo lanzó por encima de deep extra cover para otro seis. India cerró ese over en 22 sin pérdida, con Abhishek ya en 20 de 8. El guion estaba escrito: ataque sin concesiones, presión constante.
En medio de este vendaval, las palabras de los capitanes antes del inicio del partido cobran otro matiz.
Shreyas Iyer, tras perder el sorteo, fue claro: India también habría elegido batear primero. Conocía la mentalidad rival y veía en este partido una prueba seria, pese a que la serie ya estaba en el bolsillo. Habló de no caer en la complacencia, de jugar “en el momento”, de respaldar los instintos sin “volverse locos” solo por el hecho de abrir el marcador. Un matiz importante: agresividad, sí, pero con adaptación a las condiciones y al ritmo del juego. Anunció un solo cambio: Yash Thakur por Arshdeep.
En el otro lado, Ibrahim Zadran por fin ganó el sorteo y no dudó: a lanzar primero. Lo había querido en los dos partidos anteriores. Veía un wicket favorable para sus bowlers y confiaba en ejecutar los planes para evitar que India se disparara hacia un total inalcanzable. El inicio del Powerplay, sin embargo, destrozó esa hoja de ruta.
Zadran reconoció antes del juego las heridas abiertas: un middle-order que se ha desplomado en ambos encuentros y un Rahmanullah Gurbaz con dos ducks consecutivos. Afganistán ha sufrido, incapaz de dar a sus lanzadores un total que les permita competir de tú a tú con una de las potencias más completas del T20. El diagnóstico era claro: si les tocaba batear primero otra vez, el objetivo mínimo debía rozar los 200.
El propio capitán lo explicó con franqueza: había que transformar esos 150-160 en algo cercano a 200. Traer más intención, más ambición, el deseo real de empujar el marcador por encima de esa barrera simbólica. Solo así, decía, se puede aspirar a derrotar a “la mayor” selección en el escenario internacional. Para este duelo, introdujo dos cambios: fuera Gulbadin Naib y Noor Ahmad; dentro Abdullah Ahmadzai y Noor ul Rahman.
Sobre el papel, Afganistán viajó a este último partido con la idea de cerrar la serie con dignidad, corregir errores y subirse al avión rumbo a Japón con el ánimo más alto. Sobre el césped, en cambio, se encontró con una India que decidió no levantar el pie, ni siquiera con la serie resuelta.
Con Abhishek Sharma golpeando como si el partido fuera una final y Sanju Samson acompañando con una frialdad implacable, la pregunta ya no es si India puede alcanzar los 200. La verdadera incógnita es si Afganistán tiene todavía la capacidad mental y técnica para aguantar este tipo de tormenta y responder con el bate antes de despedirse del tour.






